domingo, 30 de julio de 2017

Tiroiditis autoinmune o de Hashimoto



Resultado de imagen de tiroides

Tiroiditis autoinmne o de Hashimoto

¿Qué hacer si tiene tiroiditis autoinmune (Hashimoto)?

Independientemente del tratamiento farmacológico que le proponga su médico, es recomendable actuar sobre el estilo de vida, uno de los mecanismos básicos responsables de la tiroiditis autoinmune.
Es bueno que sepa que todos los consejos que se le indican a continuación, han sido investigados en ensayos clínicos y publicados en revistas científicas de prestigio.
Debe priorizar incorporar diariamente los siguientes alimentos en su nutrición:
  • Aceite de oliva, remolacha roja, cebolla, lentejas, garbanzos, frijoles, soja, brócoli, col, coliflor, acelga, espinaca, nabo, lechuga, berenjena, pepino, calabacín, tomate, zanahoria, remolacha, puerro, pimiento y mungo.
  • Frutos secos: nueces, pistachos y almendras.
  • Frutas: fresas, frambuesas, moras, albaricoques, limón, arándanos, kiwi, naranja, pomelo,
  • Especias: cúrcuma, ajo, rúcula, mostaza, perejil, apio, bardana, laurel, cardamomo, cilantro, jengibre, clavo, orégano y romero.
  • Setas: maitake y shiitake.
  • Otros: cacao, té y vino tinto.
  • La dieta Mediterránea es muy aconsejable.
  • No tome gluten. Lo encontrará en muchos productos industriales hechos con trigo, cebada, centeno y espelta. Tome solo aquellos alimentos hechos con maíz. Minimice la carne. Hay serias dudas con la sal iodada, mejor no la tome.

Resumen

Existen más de 26.000 publicaciones científicas que hacen referencia a la tiroiditis auto inmune o Hashimoto, hasta el año 2015. La mayoría de ellas están relacionadas con metodologías, biología molecular y medicamentos, pero apenas existen unos pocos cientos sobre la nutrición y más concretamente sobre la nutrición epigenética – la capacidad que tienen algunos alimentos para modificar la metilación del ADN y la expresión de genes, esta modificación puede producir salud o enfermedad, tanto en usted como en sus descendientes -
Se han encontrado tres procesos o productos relacionados con la tiroiditis autoinmune: la nutrición epigenética, los probióticos y los contaminantes     ambientales.
La nutrición epigenética modifica la expresión de los genes de las células sin modificar el ADN. De ella depende el exceso  de crecimiento bacteriano intestinal, la permeabilidad   intestinal,   la   presencia   de bacterias patógenas en intestino que afectan al tiroides, la selección de alimentos no antigénicos –aquellos que no estimulan la producción de anticuerpos antitiroides- y los alimentos antioxidantes que impiden la producción de peroxinitrito derivado  del óxido nítrico.
Algunas toxinas bacterianas, virus, y alimentos parcialmente digeridos, todos ellos asociados al exceso de crecimiento bacteriano en el intestino y a la  permeabilidad intestinal, pueden penetrar en la sangre a través de la barrera intestinal y actuar como antígenos y, de esta forma, estimular la producción de auto-anticuerpos contra el tiroides produciendo la tiroiditis autoinmune. A este proceso, hay que sumarle el efecto negativo de peroxinitrito que se produce en ausencia de alimentos antoxidantes, los contaminantes ambientales, y la epigenética transgeneracional todavía poco conocida.
En el intestino existen más de 30.000 especies de bacterias y más de 300 gramos de ellas por persona. Algunas toxinas bacterianas, los virus y los alimentos parcialmente digeridos, son antígenos que pueden atravesar la barrera intestinal. Esta situación la produce la nutrición inadecuada. La mala nutrición puede incrementar el crecimiento bacteriano en el intestino y la permeabilidad intestinal. Cuando esto ocurre, las bacterias, virus, toxinas y los alimentos parcialmente digeridos, todos ellos antigénicos, pueden atravesar la barrera intestinal y penetrar en el torrente sanguíneo. Con estas condiciones, los linfocitos reconocen como extraños a esos antígenos circulantes en sangre y producen anticuerpos contra ellos. Debido a que existen homologías entre los antígenos circulantes con las membranas de las células del tiroides, algunos anticuerpos se unen a ellas dañando el tiroides. Al defender al cuerpo de una agresión, los linfocitos pueden producir un auto-daño (autoinmune) en otros órganos del cuerpo, entre ellos el tiroides.

Para inhibir la producción de auto-anticuerpos contra el tiroides solamente es necesario modificar los hábitos alimenticios.

La mejora de la calidad de vida en los pacientes con tiroiditis autoinmune engloba dos formas de actuación:
  1. Evitar aquello que continuamente produce la tiroiditis autoinmune.
  2. Corregir los efectos perjudiciales derivados de la tiroiditis autoinmune.
La nutrición
La dieta Mediterránea y la comida frugal, es la más aconsejable para disminuir el exceso de crecimiento bacteriano y la permeabilidad del intestino. Consumir poca  carne  y cuidado con el yodo de la sal yodada, puede producir hipotiroidismo.
Complementos alimenticios
Tomar probióticos y prebióticos. Cuidar la ingestión de selenio, regaliz (no la tome si es hipertenso), vitamina C, vitamina E, y el aminoácido glutamina.
Ajustar las hormonas sexuales
La ingesta de DHEA (dihidroepiandrosterona), mejor en forma de 7-keto-DHEA que no se transforma en estrógeno, y si es necesario pregnenolona en las dosis adecuadas. Equilibrar la relación de estrógenos y progesterona. Utilizar hormonas transdérmicas.
Revertir el daño de las mitocondrias
Ingerir coenzima Q10, pirroloquinolinquinona y shilatji.
Diminuir el cortisol
Ingerir lisina, arginina, fosfatidilserina, G. biloba y melatonina.
Disminuir la homocisteína
Ingerir el aminoácido tirosina, betaína de la remolacha roja, las vitaminas B6, B12, y fólico o folato.
Inhibir el peroxinitrito
Ingerir remolacha roja, aceite de Laurus nobilis, cebolla, gingeroles del jengibre, vitamina E natural en forma de gamma tocoferol, vainillina, cúrcuma, la vitamina nicotinamida, regaliz, cacao, té, aceite de oliva que contiene hidroxitirosol, vino tinto, selenio, ácido lipoico y melatonina.
Ingerir probióticos y prebióticos
Pero en las concentraciones adecuadas. Los probióticos son bacterias beneficiosas, los prebióticos son ingredientes, como los fructooligosacáridos, que favorecen el desarrollo de las bacterias beneficiosas en el intestino. Los yogures y los quesos no tienen las concentraciones necesarias de probióticos. Mientras no se comercialicen alimentos con la suficiente concentración es conveniente ingerirlos en cápsulas.
Cuidado con los alimentos con gluten
No importa que no tenga intolerancia al gluten, evite todos los alimentos hechos con gluten esto es, trigo, cebada, centeno y espelta. El gluten es uno de los responsables de la producción de auto-anticuerpos contra el tiroides.
Inhibir la bacteria Helicobacter pylori
Es una de las bacterias responsables del Hashimoto. Se puede inhibir el Helicobacter pylori ingiriendo aceite de oliva, ajo, arándano, cúrcuma, brócoli, arándanos, los extractos de regaliz y cúrcuma, las vitaminas C y E, hierro, lactoferrina, lipoico y N- acetil-cisteína.
Evitar los contaminantes rutinarios
Los contaminantes rutinarios se encuentran en bajas dosis en el agua, el aire, y en los alimentos del mundo industrializado, como los nitratos y nitritos en el agua de bebida que proceden de cultivos agrícolas o acuícolas intensivos. Mejor comer los pescados pequeños procedentes de la pesca. Evitar los tomates que contienen residuos agroquímicos debido al cultivo inexperto así como los anticonceptivos orales, todos ellos pueden alterar el funcionamiento del tiroides. Evitar los ambientes contaminados.
En realidad, solamente es necesario sustituir el estilo de vida rutinario por otro mejor.

¿Cuál es el orden de importancia de cada una de las actuaciones?

En la tabla se muestra el resultado de los aspectos más relevantes que debe tener en cuenta en la tiroiditis de Hashimoto. Se ha utilizado un algoritmo de comparación por pares que permite estimar el porcentaje de importancia relativo de cada una de las actuaciones para revertir total o parcialmente la tiroiditis auto-inmune.
Los alimentos, las bacterias, los virus, los productos químicos, el exceso de crecimiento bacteriano en el intestino, la permeabilidad intestinal y los contaminantes, son los principales responsables de la enfermedad autoinmune del tiroides (Hashimoto).
En el Hashimoto  o tiroiditis tiroiditis auto- inmune, la TSH está elevada, T3  y  T4 normales o bajas, y están elevados los niveles de anticuerpos antitiroideos (anti-TPO o anti- tiroperoxidasa; anti-TG o anti-tiroglobulina) que son los responsables de la autodestrucción de la tiroides. En el hipotiroidismo  subclínico la TSH es mayor de 5 mUI/L y menor de 10 mUI/L.

Recordatorio

La tiroiditis auto-inmune es una enfermedad auto-inmune  producida  por  los anticuerpos de los linfocitos para defender al cuerpo de los agentes extraños -también denominados antígenos, como son las toxinas bacterianas, los virus y los alimentos parcialmente digeridos- que también atacan a tejidos concretos propios. Puesto que algunos de esos agentes comparten homologías –mismas estructuras moleculares- que el tiroides, algunos de esos anticuerpos se dirigen (atacan) contra el tiroides produciendo la enfermedad auto-inmune del tiroides.
Este mecanismo está estrechamente correlacionado con el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino y la permeabilidad intestinal. A mayores, la contaminación ambiental, la producción de peroxinitrito por carencia de antioxidantes, e incluso la epigenética transgeneracional aún no investigada, completa el mapa de la tiroiditis-autoinmune.
Conceptos básicos
El antígeno es una molécula que induce a las células linfocitos a producir anticuerpo. Los anticuerpos se unen al antígeno como una llave a una cerradura. Los antígenos homólogos son moléculas similares entre sí que tienen el mismo origen evolutivo. Las células del tiroides tienen antígenos homólogos con determinadas bacterias, virus y alimentos. Ellos son los responsables de que los anticuerpos ataquen a las células del tiroides.
Linfocitos: células del cuerpo que producen anticuerpos y son los responsables de la defensa inmunológica.
Los anticuerpos también se denominan inmunoglobulinas.
Los anticuerpos son proteínas producidas por los linfocitos para defender al cuerpo de agentes extraños (antígenos) como bacterias, virus, parásitos y algunos alimentos como por ejemplo la gliadina del gluten del trigo.
La enfermedad auto-inmune del tiroides también se denomina tiroiditis auto-inmune o Hashimoto.
Los síntomas principales del Hashimoto son: cansancio, frío, aumento de peso y disminución del deseo sexual.

Es necesario ingerir levotiroxina cuando se padece Hashimoto, aunque no mejora la función cognitiva, ni el bienestar (1), y tampoco resuelve el problema de fondo.
Para recuperar el funcionamiento parcial o total del tiroides, es necesario recurrir a la nutrición epigenética, a los complementos alimenticios, y a los probióticos.

Los niveles de hormonas tiroideas han quedado desactualizados

Ahora se sabe que las hormonas tiroideas, en concreto los niveles de TSH han quedado desactualizados y están asociados a problemas de salud (2,3).
  • TSH superior a 2,0: aumento del riesgo de hipotiroidismo en 20 años y riesgo de enfermedad autoinmune de la tiroides (Hashimoto).
  • TSH entre 2,0 y 4,0: riesgo de hipercolesterolemia.
  • TSH mayor que 4,0: riesgo de enfermedades del corazón.
Se aceptaba un rango de referencia para TSH entre 0,45 y 4,5 mu IU/mL para la función tiroidea normal. Sin embargo, una lectura de TSH de más de 2,0 puede indicar niveles de hormona tiroidea por debajo de lo óptimo (3,4).
Cuando lea su análisis de sangre, la TSH debe ser igual o menor de 2.

Algunos alimentos alteran la función del tiroides

Los alimentos influyen sobre el tiroides y pueden ser beneficiosos, indiferentes o perjudiciales. Los perjudiciales no solo producen hipotiroidismo sino también cáncer. Por ejemplo: los alimentos ricos en yodo como el pescado y el marisco pueden proporcionar un papel protector en las poblaciones con insuficiente ingesta de yodo al día, pero su exceso es perjudicial. El vino tiene un efecto protector. Otros   productos como los  lácteos no influyen. Por el contrario, el consumo elevado de carne de ternera, pollo, cerdo y aves, así como el nitrato y nitrito procedente de alimentos, tiene una asociación positiva con el riesgo de cáncer de tiroides (5).

El nitrato y el nitrito alteran la función del tiroides

El nitato y el nitrito provienen de la agricultura y se encuentran en algunos alimentos naturales y en otros procesados industrialmente. Algunas aguas utilizadas para beber o cocinar, también tienen nitrato (6). El nitrato procedente del agua utilizada para beber y cocinar, y de los alimentos (6), inhibe la captación de yodo por la tiroides, lo que puede alterar la función tiroidea (7).

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino incrementa los auto-anticuerpos contra el tiroides

Los alimentos y el intestino componen el dúo responsable de la energía del cuerpo y mayoritariamente de la salud. En el intestino conviven más de 30.000 especies de bacterias y desde 300 gramos hasta alrededor de 2 kilogramos de bacterias. Tenemos más bacterias en el cuerpo que células, incluso las mitocondrias, las máquinas de energía celulares, son bacterias adaptadas durante la evolución. Vivimos con las bacterias y ellas nos ayudan tanto en la salud como en la enfermedad, y todo ello depende de la nutrición.
En los individuos sanos la motilidad gastro intestinal normal impide el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado (8), por eso una pequeña alteración en la motilidad intestinal constituye uno de los factores de riesgo para el desarrollo del sobrecrecimiento bacteriano en el intestino (9-10).
Una de las características del hipotiroidismo su capacidad para reducir la actividad motora esofágica y gástrica (12,13) y entonces, se puede producir un proceso de retroalimentación. El tiroides funciona deficientemente debido a una  nutrición inadecuada que altera la motilidad intestinal produciendo sobrecrecimiento bacteriano que a su vez, actúa negativamente sobre el tiroides. Un círculo vicioso.
El sobrecrecimiento bacteriano intestinal produce hinchazón del intestino y problemas intestinales (14), y está presente en más de la mitad de los pacientes con hipotiroidismo (15,16).
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino incrementa la probabilidad de inflamación generalizada, los problemas gástricos, la permeabilidad intestinal, el hipotiroidismo y la tiroiditis auto-inmune (Hashimoto).
El Hashimoto también está asociado con el trastorno de la motilidad intestinal que se presenta como disfagia o ardor de estómago (17), probablemente debido a la producción de auto-anticuerpos responsables del proceso auto-inmune contra el tiroides (18) cuyo mecanismo está relacionado con la homología de antígenos.

La permeabilidad intestinal incrementa los auto-anticuerpos contra el tiroides

La permeabilidad intestinal se encuentra en muchas situaciones clínicas graves y en los trastornos comunes, tales como el síndrome del intestino irritable. En estas condiciones, las bacterias y moléculas demasiado grandes, que normalmente son incapaces de cruzar la barrera del epitelio intestinal, pueden entrar en el circuito sanguíneo y producir enfermedad (19,20). Dentro de la sangre, estas moléculas actúan como antígenos (21) e inducen a los linfocitos a producir anticuerpos contra ellos. Cuando algunas de ellas tienen homologías con el tiroides –moléculas semejantes- los anticuerpos atacan también al tiroides, incluso a otros órganos (23) como ya se ha comentado. También pueden producir inflamación crónica (21) y alergia alimentaria (22). Los factores que influyen en la permeabilidad intestinal y en la obesidad son: la flora bacteriana, el patrón de una dieta alta en fructosa –el azúcar de la fruta-, la dieta alta en grasa, y las deficiencias nutricionales.
 

La ingesta elevada de grasas es responsable de muchas enfermedades (24). Puede modificar la permeabilidad del intestino y facilitar su entrada de antígenos en la sangre produciendo inflamación  subclínica y resistencia a la insulina (25,26).
Un abdomen hinchado es un síntoma de mayor permeabilidad intestinal. Es un indicador del principio del fin.
Un ejemplo representativo es la enfermedad de Crohn. En ella se produce un incremento de la permeabilidad intestinal y anticuerpos contra los alimentos (27). El responsable es el gluten, la proteína que se encuentra en los derivados de trigo, espelta, kamut, cebada, avena, pan (de trigo), pasta, galletas, bollos de pan, pastelitos, cerveza, salsas, alimentos fritos y comida basura. Unos pocos de ellos pueden no contener gluten, pero es necesario leer las etiquetas para comprobarlo. El maíz, arroz, mijo, quinoa, soja y la tapioca no contienen gluten.
El problema reside en la incapacidad del intestino en digerir eficazmente el gluten, produciendo péptidos inmunogénicos (28) capaces de activar la producción de anticuerpos e incrementar la permeabilidad intestinal (29). En los niños esa permeabilidad intestinal produce enfermedades gastrointestinales (30) y se encuentra en alrededor de un tercio de los niños alérgicos asintomáticos con los alimentos, asociándose con estatura más corta (31).
Es importante escuchar el funcionamiento del sistema digestivo. Cuando una comida produce una mala digestión o el vientre se hincha, es señal de que el intestino no digiere bien determinados alimentos o sus mezclas.

La homología de antígenos es el mecanismo responsable de la producción de auto- anticuerpos contra el tiroides

Las homologías de antígenos entre el tiroides y las bacterias (como Streptococcus) y virus (como el herpes) pueden desencadenar las enfermedades autoinmunes del tiroides (32). Este efecto se observa en los pacientes con shock meningocócico. Algunos de los anticuerpos producidos por el sistema inmune contra los meningococos atacan al tiroides y disminuye la producción de hormonas tiroideas (33). El mismo efecto se observa con una infección persistente subclínica de la bacteria Yersinia enterocolitica, probablemente por reacciones cruzadas debido a las homologías de antígenos (34). No solo las bacterias inhiben la función tiroidea, las dosis elevadas de endotoxinas bacterianas como la de Escherichia coli también inhibe la función tiroidea (35), incluso los lipopolisacáridos bacterianos (36,37).
Las bacterias pueden inducir a los linfocitos para que produzcan anticuerpos antitiroideos dañando el tiroides y produciendo la tiroiditis autoinmune (Hashimoto).
Las homologías entre las bacterias y el tiroides producen otro problema ya que pueden conducir a resultados falsos positivos y a un diagnóstico incorrecto de la función tiroidea. Estas homologías se observan en las bacterias Bifidobacterium bifidum, Bifidobacterium adolescentis, Bifidobacterium longum y Lactobacillus plantarum (38).
Tomados en conjunto las homologías entre algunos marcadores del tiroides (Tg, TPO, TSH-R) y las bacterias refuerzan la opinión de que tanto las infecciones bacterianas como las virales desencadenan la enfermedad auto-inmune del tiroides (84).

Los virus también están implicados en la tiroiditis auto-inmune

Además de las bacterias algunos virus como el virus de la hepatitis C y el papovavirus, están implicados en la tiroiditis de Hashimoto (39) aunque, a pesar de la evidencia circunstancial, algunos autores opinan que no está claro si la infección viral es el verdadero responsable (40).

La bacteria Helicobacter pylori está estrechamente relacionada con la producción de auto-anticuerpos contra el tiroides

Un caso especial en la enfermedad auto-inmune del tiroides es la correlación con la bacteria Helicobacter pylori. Esta bacteria es responsable de úlcera péptica, gastritis crónica, y cáncer gástrico. Produce anticuerpos anti-células parietales y anticuerpos anti-factor intrínseco dificultando la absorción de vitamina B12 (41). Helicobacter pylori incrementa la absorción de alimentos antigénicos a través de la mucosa gástrica. Este fenómeno produce inflamación gástrica (42). Probablemente por este mecanismo la infección por Helicobacter pylori se asocia enfermedades tiroideas autoinmunes (43,44). Este efecto también se observa en le enfermedad de Graves, estrechamente relacionada con el Hashimoto (45).
Las bacterias, los virus, determinados alimentos que producen permeabilidad intestinal, y el peroxinitrito, son los responsables de la enfermedad autoinmune del tiroides.

El peligroso peroxinitrito juega un papel importante en la tiroiditis autoinmune

El impacto del peligroso peroxinitrito derivado del beneficioso óxido nítrico en la tiroiditis es tan relevante que merece una corta visión de su actuación sobre un amplio espectro de enfermedades.
El óxido nítrico regula la elasticidad de las arterias, pero puede transformarse a peroxinitrito si no reacciona rápidamente con un antioxidante. En caso contrario forma peroxinitrito que es tóxico en pocos minutos. En realidad, el óxido nítrico está presente en prácticamente todos los principales procesos patológicos que afectan a los seres humanos y aunque es imprescindible para vivir no es el responsable directo de la patogenidad sino su capacidad de reacción con moléculas oxidantes para producir peroxinitrito.
El óxido nítrico se elimina rápidamente por las enzimas superóxido dismutasa (SOD) y por la rápida difusión a través de los tejidos en las células rojas de la sangre (46,47), donde se convierte rápidamente a nitrato. Produce daño oxitativo y disfunción mitocondrial (48), reacciona con proteínas a través de los aminoácidos cisteína, metionina, triptófano, histidina y tirosina (49,51,52) nitrando las proteínas y alterando sus funciones (68). Produce peroxidación lipídica en las membranas (56), oxida el LDL (54,50), daña el ADN (55,56), daña las mitocondrias (48), produce necrosis (57) y puede afectar negativamente a la respuesta inmune (58). Está presente en la artritis crónica (59), en enfermedades cerebrovasculares (60), Parkinson (61), Alzheimer (62), esclerosis lateral amiotrófica (63), diabetes (64), muerte celular (65), afecta a los espermatozoides (66) y es uno de los responsables de la diabetes (67).
El incremento de óxido nítrico y la expresión de las enzimas óxido nítrico sintasa, juega un papel importante en la tiroiditis autoinmune (69-71). De hecho, el control de la formación de peroxinitrito podría ser una poderosa herramienta terapéutica de futuro (73,74).
El control de la producción de peroxinitrito por la nutrición, es uno de los principales factores que mantienen un tiroides saludable.

Equilibrar la relación de estrógenos a progesterona

La progesterona y los estrógenos confieren una amplia gama de beneficios para la salud, pero ambos deben estar equilibrados. El estrógeno (estrógenos) debe de tener unos niveles máximos y mínimos ya que el desequilibrio progesterona – estrógeno  puede interferir con la función tiroidea.
La palabra estrógeno –los estrógenos son muchos- tiene mala reputación debido a la capacidad de algunos de ellos para promover el crecimiento de algunos tipos de cáncer. Aunque parezca paradójico, los estrógenos son imprescindibles para el cerebro, pulmón, huesos y corazón.
Las mujeres entre las edades de 30 y 50 años que tienen baja concentración de progesterona y predomina el estrógeno les puede producir hipotiroidismo autoinmune o enfermedad de Hashimoto.
El estrógeno y la hormona tiroidea tienen efectos opuestos: el estrógeno hace que las kilocalorías se conviertan en grasa y la hormona tiroidea convierte las kilocalorías de la grasa en energía. Cuando la progesterona es baja y el estrógeno es dominante (incluso cuando los niveles sanguíneos de TSH son normales) y si están presentes los síntomas del hipotiroidismo, los niveles elevados de estrógeno podrían ser la causa (254,255) de ese hipotiroidismo. Los niveles elevados de estrógeno afectan al tiroides (253,254).
Durante la menopausia, la producción de progesterona tiende a disminuir más rápidamente que los estrógenos. Si la relación progesterona / estrógenos está desequilibrada favoreciendo el exceso de estrógenos, además de un mayor riesgo para el tiroides, una mujer puede llegar a ser susceptibles a un mayor riesgo de enfermedad fibroquística de mama y a otros problemas de salud (256,257).
Existe un riesgo tres veces mayor de tiroiditis autoinmune o anticuerpos antitiroideos (Hashimoto) en pacientes con ovario poliquístico, en parte correlacionado con un incremento de la relación estrógenos – progesterona (258).
Los factores que contribuyen a la dominación del estrógeno frente a la progesterona además de la nutrición incluyen: la exposición a los productos químicos que imitan al estrógeno que se encuentran en herbicidas, pesticidas, productos petroquímicos (por ejemplo, el BPA, bisfenol A) y los PCB (bifenilos policlorados de) que se utilizan en algunos cosméticos, el pegamento, el plástico y la obesidad (259).

Los contaminantes de los alimentos, agua y aire, alteran la función tiroidea

En general, la población humana en el mundo industrializado está expuesta a mezclas complejas de contaminantes persistentes que contaminan los alimentos, el agua y el aire. Las dosis bajas de contaminantes que actúan persistentemente en el tiempo, pueden alterar el tiroides (75). Algunos de los ejemplos son significativos:
  • El consumo continuado de tomate puede ser factor de riesgo debido al uso inexperto de agroquímicos por parte de los agricultores (76).
  • El pescado que se cultiva cerca de los cultivos extensivos de agricultura es la fuente más importante de contaminantes tóxicos (PCB y plaguicidas) que se traduce en considerables efectos adversos para la salud (77).
  • Existe  una  relación   inversa  entre  la  ingestión  de  mercurio  presente  en determinados alimentos (pescados de mar) y las hormonas tiroideas de tal forma que, cuanto mayor es la concentración de mercurio, menor es la concentración de hormonas tiroideas (78).
  • Los anticonceptivos orales también se pueden incluir en el grupo de contaminantes. Pueden aumentar los niveles de proteína portadora del tiroides y disminuir la cantidad de hormona tiroidea libre disponible (79).

La epigenética explica algunos mecanismos de la tiroiditis auto-inmune

La epigenética estudia los factores no genéticos –mismo DNA pero diferente expresión de los genes- que intervienen en el desarrollo de un organismo. La epigenética explica casi todos los procesos de la salud y la enfermedad. En el caso de la inflamación intestinal relacionada estrechamente con la tiroiditis autoinmune, la epigenética es la responsable de la inflamación intestinal, que se produce por alteraciones de metilación del ADN, modificación de las histonas y el ARN no codificante (80-83).

Es posible revertir la tiroiditis auto-inmune con la nutrición epigenética, los complementos alimenticios y los probióticos

Es posible revertir la tiroiditis auto-inmune si no total, al menos parcialmente con la nutrición epigenética que incluye también a los complementos alimenticios. Para ello es necesario revertir la inactividad de las mitocondrias, disminuir el estrés y la homocisteína, ajustar las hormonas sexuales, equilibrar los estrógenos con las hormonas sexuales, disminuir la obesidad, tomar vitaminas, minerales, melatonina y modificar la nutrición.

La nutrición epigenética puede revertir o minimizar la tiroiditis auto-inmune (Hashimoto)

La nutrición epigenética, no la dieta (la dieta es la cantidad de alimento que ingiere un organismo sin importar si cubre sus necesidades nutritivas), es el único factor conocido que puede contrarrestar los cambios epigenéticos asociados con la longevidad y la salud. En el futuro, una mejor comprensión de las interacciones de nutrientes con el epigenoma tendrá importantes implicaciones para la mejora de la salud a través de la nutrición (261). El control de la metilación del ADN y las histonas podrá conducir al desarrollo de nuevas tratamientos epigenéticos (262) más potentes y con menos efectos colaterales.

El gluten está relacionado con la tiroiditis auto-inmune

La primera actuación en la nutrición es retirar el gluten de las comidas diarias. El gluten es un conjunto de proteínas del trigo compuesto por gliadina y glutenina. Constituye el 80% de la proteína del trigo y es la responsable de proporcionar elasticidad a la masa del pan. En realidad, el gluten es una fuente de problemas para la salud.
La ingestión de gluten se correlaciona con la permeabilidad intestinal (29) y con la facilidad de producción de auto-anticuerpos por el sistema inmune. Este efecto puede producir Hashimoto además de otras enfermedades auto-inmunes. El gluten debilita las vellosidades del intestino y dificulta la absorción de nutrientes produciendo dolencias crónicas (91) problemas gastrointestinales y contribuir al síndrome del intestino irritable (98-100) que pueden prevenirse eliminándolo de la dieta (92-95).
El gluten afecta negativamente a la salud en toda la población humana en mayor o menor proporción, y más negativamente a los enfermos celíacos.
La enfermedad celíaca se asocia con la enfermedad del tiroides. Este resultado se ha obtenido de un gran ensayo clínico con 68.068 individuos de los cuales 14.021  eran celíacos (85). Existe una mayor frecuencia de hipotiroidismo y anticuerpos antitiroides (Hashimoto) en los pacientes con enfermedad celíaca por eso, no ingerir productos con gluten puede normalizar el hipotiroidismo subclínico (86). El 11% de los pacientes celíacos tienen anticuerpos antitiroides que tienden a desaparecer con una dieta sin gluten (87). La enfermedad celíaca y la tiroiditis autoinmune se producen con más frecuencia en niños y adolescentes con diabetes tipo 1 (88,89). En definitiva, la tiroiditis autoimmune está fuertemente relacionada con la enfermedad celíaca (97).
A lo largo de la evolución la expresión de genes humanos no ha sido preparada para digerir adecuadamente el gluten ya que el trigo apareció en los últimos miles de años y la expresión de genes no puede cambiar tan rápido en una población.
El efecto negativo del gluten sobre la salud es tan importante que incluso se detectan anticuerpos contra el gluten en los pacientes con esclerosis múltiple (90,96), y la esclerosis múltiple y el Hashimoto son enfermedades autoinmunes.
Es mejor no ingerir gluten, aunque no parezca la enfermedad celíaca.

Comer o no comer soja

Considere tomar fitoestrógenos. Mucha gente escucha la palabra fitoestrógeno (estrógeno vegetal) y presupone que promueve el cáncer. Pero es todo lo contrario, la mayoría de los fitoestrógenos no son estrogénicos, de hecho, beber leche de soja reduce los niveles de estradiol en un 20-27% en cuestión de semanas (101,102).
Anécdota sobre la soja: ¿recuerda haber escuchado “si tiene cáncer de mama, ¡No tome soja!”? Esta afirmación, es cierta y no es cierta. Existe mucha controversia a favor y en contra (103-108). Probablemente dependa de la cantidad de ingesta de uno de los fitoestrógenos, la genisteína de la soja. Esto no quiere decir que otros fitoestrógenos no sean saludables.
Cuando se analizan poblaciones de mujeres en las diferentes partes del mundo, nos encontramos con la siguiente sorpresa: las mujeres japonesas tienen altos niveles de fitoestrógenos y bajos niveles de cáncer de mama (109,110), pero cuando adoptan un estilo de vida occidental, el riesgo de cáncer aumenta (111,112).
La segunda sorpresa se produce con las mujeres mexicanas. Tienen tasas muy bajas de cáncer de mama (7,1 por 100.000 frente al estándar occidental de 32,7). Las mujeres mexicanas obtienen sus fitoestrógenos como el kaempferol, quercetina y enterolactona, de la cebolla, la lechuga, la espinaca y las manzanas.
Los fitoestrógenos procedentes lignanos de semilla de lino, o calabaza, cebolla, lechuga, espinaca, etc, protegen y reducen la metástasis del cáncer de mama (113,116). Las mujeres que consumen cantidad mayores de verduras y legumbres como las lentejas y fibra, reducen el riesgo de riesgo de cáncer de mama en un 50% (117). Comparativamente, los consumidores de carne tienen un 50% más de los estrógenos peligrosos estradiol y estrona en su sangre que los vegetarianos (118).
Existe una asociación entre los alimentos infantiles formulados con soja y la enfermedad autoinmune del tiroides (Hashimoto) (250,251). En adultos, es conveniente no ingerir soja con levotiroxina, ya que decrece la absorción de levotiroxina y se necesitan mayores dosis para producir el efecto terapéutico (252).
Usted decide.

Algunos alimentos  y  complementos  alimenticios  actúan contra  la  bacteria Helicobacter pylori.

La bacteria Helicobacter pylori está estrechamente relacionada con la tiroiditis auto-inmune. Es necesario anular su patogenicidad para que no afecte al tiroides.
Existen alimentos con la capacidad de inhibir o erradicar el Helicobacter pylori por diferentes mecanismos, solo es necesario ingerirlos con continuidad y en la concentración adecuada. Los más relevantes son:
  • El  ajo:  la  alicina  del  ajo  parece  ser  agente  potencialmente  eficaz  para  la erradicación de la bacteria Helicobacter pylori (119).
  • El arándano: inhibe el crecimiento en 6 de 27 cepas de Helicobacter pylori, y suprime la secreción de la interleuquina inflamatoria IL-8 de todas ellas reduciendo la inflamación del intestino (120), incluso potencia la tasa de erradicación del Helicobacter pylori en los tratamientos con antibióticos (121).
  • La  especia  cúrcuma: puede  consideradarse  un  candidato  quimiopreventivo contra la carcinogénesis gástrica debida a Helicobacter pylori (122).
  • El brócoli: reduce la colonización de Helicobacter pylori (123).
  • El aceite de oliva: puede ser un agente quimiopreventivo para la úlcera péptica o cáncer gástrico producida por Helicobacter pylori (124).
  • El extracto de raíz de regaliz (Glycyrrhiza glabra): es eficaz en el tratamiento de
  • Helicobacter pylori (125).
  • La adición de vitaminas C y E: a la triple terapia estándar del tratamiento con antibióticos aumenta la tasa de erradicación de Helicobacter pylori (126,127).
  • La  suplementación  con  lactoferrina:  incrementa  la  tasa  de  erradicación  de
  • Helicobacter pylori (128).
  • El ácido lipoico: inhibe el Helicobacter pylori (129).
  • La vitamina B12 erradica Helicobacter pylori en los ancianos con deficiencia de cobalamina y además disminuye los niveles sanguíneos de homocisteína (130).
  • La  N-acetilcisteína  tiene  capacidad  anti  quorum  sensing  e  inhibe  el  biofilm producido por el Helicobacter pylori que le protege del sistema inmune (131).
Para erradicar el Helicobacter pylori ingerir 800 mg/día de la especia cúrcuma, 150 mg/día de regaliz, de 1 – 2 gramos/día de vitamina C, 400 mg/día de vitamina E natural, 300 mg/día de ácido lipoico, 600 mg/día de N-acetilcisteína. Y una cucharada de aceite de oliva diaria, un diente de ajo, de 6 a 12 arándanos o más, todos ellos diarios. El brócoli de una a dos veces a la semana.

Los complementos alimenticios revierten la tiroiditis auto-inmune

Los otros complementos alimenticios que debe tener en consideración son los siguientes:
La melatonina desempeña un papel importante en el comportamiento del estrógeno (133- 135).
La dosis común de melatonina es de 1 a 3 mg antes de dormir, pero pueden utilizarse dosis de 3 a 50 mg. Además es anticáncer de mama.
El DHEA tiene efecto saludable en las personas con hipotiroidismo y Hashimoto. Puede considerar tomar 7-keto-DHEA que es termogénico y no deriva a estrógeno ni testosterona (136).
La dosis común de DHEA es de 25 – 75 mg/día. Debe controlarla con un análisis de sangre para alcanzar el rango de referencia de 0.42 – 2.9  ug/mL, o el rango óptimo de 2.8– 5.0 ug/mL.
La granada, probablemente debería de ser la fruta del paraíso por sus enormes propiedades saludables. La granada se puede tomar desde octubre a febrero, depende del país. Cuando no hay granada disponible, se puede sustituir por el aceite de granada o el extracto de la piel de la granada, que modula los estrógenos (137,138) y regula el metabolismo del tiroides (139).
De una a tres granadas diarias o 500 mg/día de extracto de granada.
Los niveles bajos de vitamina D en sangre, se correlaciona con la tiroiditis de Hashimoto, el volumen del tiroides y los niveles de anticuerpos (140,141), y su deficiencia es más común entre las personas con cáncer de tiroides (142). El tratamiento con vitamina D3 puede mejorar los parámetros metabólicos en los pacientes con Hashimoto aun cuando no parezca que influya en los niveles de autoanticuerpos (143).
La ingestión diaria saludable de vitamina D para el tiroides es de 5.000 – 10.000 UI. El nivel óptimo en sangre es de 50 ng/mL.
La permeabilidad intestinal permite la entrada en sangre de bacterias y moléculas antigénicas procedentes de los alimentos. La permeabilidad puede disminuirse con la ingestión de glutamina o curcumina, por su capacidad de inhibir la inflamación y el estrés oxidativo (132).

Cuidado con el Yodo. Poco es perjudicial y mucho también

El yodo es imprescindible para el tiroides, pero debe manejarse con cuidado ya que las dietas con elevadas o bajas concentraciones de yodo están asociadas con el hipotiroidismo (145,146). La ingesta actualmente recomendada de yodo se asocia con más hipotiroidismo (147) incluso aunque se utilice cuidadosamente ingiriendo sal iodada (148). El mismo resultado que en adultos se ha observado en bebés. La ingesta excesiva de yodo en los niños prematuros, procedente de la leche materna, contribuye al hipotiroidismo subclínico (149,150).
La ingesta de yodo superior a la adecuada, no solo incrementa el hipotiroidismo sino también la autoinmunidad tiroidea (Hashimoto) (151-153). Los pacientes con hipotiroidismo debido a la tiroiditis de Hashimoto, pueden recuperar el estado eutiroideao con una restricción de yodo (154).
Considerar no tomar sal iodada. La dosis recomendable de iodo para el tiroides es de  0.15 mg/día.

El selenio es imprescindible. Mejor en tres formas bioquímicas

El selenio es el otro mineral que afecta a la función tiroidea. El tiroides contiene más de selenio en peso que cualquier otro órgano (155). El selenio se correlacionada con el estradiol y la progesterona que contribuyen a la estimulación del tiroides y a la regulación de la tiroxina libre en los pacientes con tiroiditis de Hashimoto (156) además, disminuyen los anticuerpos que afectan al tiroides (157,158).
La deficiencia de selenio también es común en la enfermedad celíaca (159), indirectamente relacionada con el tiroides.
El selenio funciona para el tiroides mejor ingiriéndolo en tres formas químicas: metil selenio cisteína, seleniometionina y selenito sódico. La dosis recomendable  de  la mezcla de los tres es de 0.2 mg/día.

Revertir el funcionamiento de las mitocondrias con Q10, PQQ y shilatji

El hipotiroidismo y el Hashimoto afectan a las mitocondrias (160,161), las centrales energéticas de las células.
La coenzima Q10 retrasa e incluso revierte el proceso natural de envejecimiento (163), y se encuentra en baja concentración en el hipertiroidismo (162). La Q10 parece funcionar a través de un conjunto de mecanismos epigenéticos antienvejecimiento, que protegen de enfermedades relacionadas con las mitocondrias (164-166).
La deficiencia de pirroloquinolinquinona (PQQ) afecta negativamente a la expresión de 438 genes, pero cuando se ingiere, activa los genes que inducen la biogénesis mitocondrial (167).
El shilajit es una sustancia fito-mineral que se encuentra en el Himalaya (168) y está involucrada en la síntesis de energía de las mitocondrias y en la estabilización de la Q10 (169).
Los flavonoides de cítricos también mejoran el funcionamiento de las mitocondrias (170).
La dosis recomendada para revertir el funcionamiento de las mitocondrias es de 100 – 300 mg/día de coenzima Q10, 20 – 40 mg/día de pirroloquinolinquinona y 200 mg/día de shilajit.

Disminuir el cortisol con lisina, arginina, fosfatidilserina, G. biloba y melatonina

El estrés tiende a elevar los niveles de cortisol. Existe una correlación positiva entre el cortisol y la TSH>2, pero no con la TSH<2 ni con la T3 ni T4 (171), relacionada con el hipotiroidismo subclínico en cambio, los niveles de cortisol son menores en la tiroiditis autoinmune (Hashimoto) (172).
El cortisol se puede disminuir ingiriendo fosfatidilserina (173,174), DHEA (175), G. biloba (176), lisina mezclada con arginina (177), la melatonina (178,179) y la dehidroepiandrosterona (el 7-keto-DHEA (180,181).
Las dosis recomendadas para disminuir el cortisol son: 100 mg/día de fosfatidilserina, 600 – 1800 mg/día de lisina, 700 mg/día de arginina, 120 mg/día de Ginkgo biloba y 0.3 – 10 mg/día de melatonina.

Disminuir la homocisteína con tirosina, B6, B12, fólico y betaína

Existe una relación inversa entre la homocisteína y las hormonas tiroideas libres (182).
Las concentraciones plasmáticas de homocisteína total aumentan en el hipotiro idismo y disminuyen en el hipertiroidismo (183). De hecho, la hiperhomocisteína se puede disminuir tratando el hipotiroidismo y Hashimoto con tiroxina (185). La deficiencia de la hormona tiroidea está asociada con niveles elevados de homocisteína, colesterol elevado y fólico deprimido (184).
El tratamiento con ácido fólico, B12, B6 y trimetilglicina (betaína) disminuyen la homocisteína en pacientes con hipotiroidismo y Hashimoto (186-192).
Los pacientes con Hashimoto tienen deficiencia en vitamina B12 (144). La erradicación de Helicobacter pylori en pacientes con deficiencia de cobalamina disminuye los niveles sanguíneos de homocisteína (130).
Las dosis recomendadas para disminuir la homocisteína son: 500 – 1000 mg/día de L- tirosina, vitamina B6 (piridoxina) 250 mg/día, 1 a 40 mg/día de vitamina B12 en forma de metilcobalamina (es conveniente hacerse un análisis de sangre después de uno a tres meses), 1 mg/día de fólico en forma de metilfolato, 1-2 g/día de betaína (trimetilglicina).

Ajustar las hormonas sexuales con DHEA (dihidroepiandrosterona), testosterona y pregnenolona por ingestión o transdérmica

El deseo sexual disminuye en las mujeres con hipotiroidismo y Hashimoto (193,194) debido a la disminución de la actividad de las hormonas sexuales (195,196).
Las hormonas sexuales son una de las principales responsables de la salud y el deseo sexual su indicador.
La falta de deseo sexual es un indicador de que algo debe corregirse. Las hormonas sexuales se consideran las hormonas madre por que actúan sobre un amplio grupo de órganos del cuerpo. Las principales son: progesterona, DHEA, testosterona, progesterona y pregnenolona.
Los niveles de hormonas sexuales como la testosterona y dehidroepiandrosterona disminuyen con la edad en ambos sexos y los niveles máximos de DHEA se alcanzan cuando las mujeres están en sus 30 años. Posteriormente comienzan a disminuir un 2% por año produciendo aumento de la grasa corporal y disminución de la musculatura (197), incrementa el cáncer, la diabetes, el lupus y la enfermedad psiquiátrica (198,199), incrementa el cortisol (200), reduce la memoria (201), incrementa el estrés, la depresión, y dificulta el funcionamiento de muchas otras funciones vitales (202).
La dosis común de DHEA es de 25 – 75 mg/día. Debe controlarla con un análisis de sangre para alcanzar el rango de referencia de 0.42 – 2.9  ug/mL, o el rango óptimo de 2.8– 5.0 ug/mL y/o 25 – 100 mg/día de pregnenolona.
- Los hombres deben tomar con el DHEA la vitamina D (5.000 UI/día), vitamina E natural (600 UI/día), selenio (200 microgramos/día), licopeno (30 mg/día) y Boro (3 mg/día).
- Las mujeres deben tomar con el DHEA la melatonina (1 a 3 mg/día por la noche), vitamina E natural (600 UI/día, y vitamina D3 (5.000 UI/día).
La ingestión de DHEA (dihidroepiandrosterona) disminuye los anticuerpos anti tiroperoxidasa aunque no lo hace con los anticuerpos anti tiroglobulina, al menos produce un beneficio parcial en los pacientes con Hashimoto (207). La ingestión diaria de DHEA (10 mg/día) mejora la función sexual y la frecuencia de las relaciones sexuales en las mujeres posmenopáusicas (208). También mejora el estado  de ánimo, la función neurológica, la función inmune, la energía, los sentimientos de bienestar y el mantenimiento de la masa muscular y ósea (212,213). La combinación de DHEA y pregnenolona mejora la memoria (214), la sensibilidad a la insulina y los niveles de triglicéridos (215), reduce el colesterol (216) y mejora la producción de interleucina-2 en linfocitos humanos (217).
La 7-Keto-DHEA aumenta las hormonas tiroideas y se asocia con el aumento de la actividad metabólica en reposo (209). A diferencia del DHEA, el 7-Keto-DHEA no se convierte en estrógeno por lo que es seguro para su uso por personas con enfermedades dependientes de hormonas, como el cáncer de próstata y de mama (210).
Mejor que el DHEA es el 7-keto-DHEA. La dosis recomendada es de 25 a 75 mg/día.
Del grupo de hormonas sexuales, la progesterona tienen el papel más importante en la estimulación del tiroides y en la regulación de la tiroxina libre en los pacientes con tiroiditis de Hashimoto (203). Regular la progesterona no solo tiene efectos beneficiosos en la tiroiditis de Hashimoto sino también, tiene efectos antiproliferativos sobre el cáncer de mama y las células de leucemia (204-206).
El uso de testosterona transdérmica en mujeres con bajo nivel de hormona, mejora la función sexual y el bienestar psicológico (211).

Los alimentos y complementos naturales inhibidores del peligroso peroxinitrito.

Es necesario ingerir L-tirosina, pero con inhibidores de peroxinitrito. La tirosina se desactiva por el peroxinitrito (218- 220), y puede ser una fuente de problemas en el hipotiroidismo y en Hashimoto.
Existen productos que se pueden incorporar a la dieta y que tienen  la  capacidad  de  proteger,  proteger  o  inhibir  el peroxinitrito.   Entre ellos están las betalaínas de la remolacha roja (221), el aceite de Laurus nobilis (222), la cebolla   (223-234), los gingeroles del jengibre (224,229,232), la vitamina E natural en forma de gamma tocoferol (225), la vainillina (226), cúrcuma y nicotinamida (230), extracto de agua de hojas de patata (228), el mate (Ilex paraguariensis)>vinos tintos>el té verde (Camelia sinensis) (221), la regaliz (233), las epicatequinas que se encuentra en el cacao y en el té (235), el hidroxitirosol que se encuentra en el aceite de oliva (236), los flavonoides del té y del vino tinto (237), y la serotonina, los compuestos que contienen selenio, el ácido lipoico y la melatonina (227).
Una ensalada que contenga remolacha roja, cebolla, jengibre, vainillina, la especia cúrcuma, aceite de oliva, acompañada con un vaso de buen vino tinto, y un té en vez de un café, se asegura la inhibición de la producción del peligroso peroxinitrito .

Los probióticos erradican las bacterias patógenas

Los probióticos son grupos de bacterias que proporcionan beneficios para la salud cuando se consumen vivos o liofilizados.
Los probióticos como el Bacillus clausii reduce el sobrecrecimiento bacteriano que está relacionado con el hipotiroidismo (238,239). Los Lactobacillus, que son muy utilizados en el sector lácteo de quesos y yogures, así como los Bifidobacterium, erradican el Helicobacter pylori (242,244-246). Un caso particular es el Lactobacillus reuteri que además de inhibir el sobrecrecimiento de Helicobacter pylori (243), reduce el colesterol y los factores de riesgo cardíaco (260). Los probióticos incluso producen más beneficio cuando se toman con antibióticos (241).
Ingerir probióticos, pero en las concentraciones adecuadas. Los yogures y los quesos no tienen las concentraciones necesarias. Mientras no se comercialicen alimentos con la suficiente concentración de probióticos, es conveniente ingerirlos en cápsulas. También puede vaciar una cápsula de probióticos en un yogur y dejar lo varias horas a temperatura ambiente. Las bacterias probióticas crecen y de esta forma toma mayor concentración.

Los prebióticos mejoran la función intestinal

Los prebióticos pueden ser utilizados en la prevención de enfermedades gastrointestinales y trastornos metabólicos (247). La de fibra de inulina es un prebiótico que conserva el funcionamiento barrera de la mucosa intestinal. Las bacterias probióticas no vivas como B. breve y S. thermophilus y sus productos de fermentación reducen en la absorción macromolecular afectando positivamente a la función intestinal (248).
La alteración de la motilidad intestinal que produce exceso de crecimiento bacteriano en el intestino, puede resolverse con la nutrición y los probióticos (11).

Medicamentos

Algunos fármacos antitiroideos como el metimazol (MMI), 6-n-propil-2-tiouracilo (PTU), y 6-metil-2-tiouracilo (MTU), reducen significativamente la nitración de la tirosina. El más eficaz es el MMI (249).

Nota del autor:
 Esta es una revisión científica sobre la tiroiditis autoinmune (Hashimoto).
Solo se han tenido en cuenta aquellas publicaciones científicas que han realizado ensayos clínicos en pacientes con Hashimoto, utilizando extractos de alimentos y plantas esto es, aquellos que pueden utilizarse como un tratamiento natural.
Los pacientes con Hashimoto deben seguirlas recomendaciones de ingestión de tiroxina. La ingestión complementaria de los complementos alimenticios procedentes de los extractos de alimentos y plantas que se indican en esta revisión científica, mejorará la calidad de vida de estos pacientes.
Todos los extractos están disponibles, bien en la Unión Europea o en USA. Algunos de ellos no se pueden comercializar en la UE, pero probablemente se comercializarán cuando se apruebe el TTIP (Tratado de libre comercio entre la UE y USA), probablemente en el 2016.

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