martes, 27 de junio de 2017

¿Los microorganismos muertos sirven como probióticos?

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Cada vez está en aumento el desarrollo y la comercialización de productos que contienen probióticos.
Concepto de probiótico
Poniendo foco en la definición de probiótico, ya en el año 2001 una comisión de expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a los probióticos como “microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del hospedador”. En 2002, un grupo de trabajo de la FAO y la OMS consensuó las directrices con los requisitos mínimos necesarios para que a un producto se le pueda considerar probiótico.

Más tarde, la definición de probiótico ha sido actualizada en 2010 por la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP) y en 2014 por la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP, en sus siglas en inglés).
Todas estas definiciones enfatizan que para que un determinado microorganismo se pueda considerar probiótico tiene que llegar vivo a su lugar de acción y ejercer un efecto beneficioso para la salud (que esté respaldado por estudios clínicos en humanos bien diseñados).
Habitualmente los microorganismos probióticos (bacterias y levaduras) se administran dosificados en una forma farmacéutica (cápsulas, comprimidos, viales o sobres) en la que están “latentes” (generalmente en forma liofilizada) y se activan y empiezan a multiplicarse en cuanto se ponen en contacto con el agua.
¿Pero qué ocurre con las bacterias muertas? Si por ejemplo ingerimos un yogur pasados varios meses después de su fecha de consumo preferente, ¿los cadáveres de la población bacteriana propia del yogur pueden ejercer efecto probiótico?
Los microorganismos muertos pueden tener propiedades probióticas
Aunque los probióticos se suelen definir como microorganismos vivos, los microorganismos muertos o fragmentos de microorganismos también pueden exhibir propiedades probióticas (revisiónrevisiónrevisión).
A pesar de no estar vivos, los microorganismos muertos o fragmentos de los mismos podrían actuar “activando” a la microbiota autóctona intestinal a través de su pared celular que sí que conservaría e interactuaría con las células inmunitarias del intestino (revisión).
Como ventajas, los probióticos inactivados por calor parece ser que tienen un mejor perfil de seguridad (menor riesgo de sepsis y de transferencia de genes de resistencia a los antibióticos) y son mejor tolerados a nivel gastrointestinal (menores molestias gastrointestinales y gases) (revisión). En relación a su efectividad, se ha estudiado que la administración de microorganismos muertos puede ser igual (estudio) o superior (estudio) en comparación con los microorganismos que se administran vivos para reducir la duración de la diarrea aguda infecciosa en niños.
En definitiva, aunque los probióticos se han definido como microorganismos vivos con efectos beneficiosos para la salud del huésped que los consume, si los microorganismos están muertos también pueden ejercer propiedades beneficiosas. Serán necesarios más estudios en humanos a largo plazo para aclarar en qué indicaciones clínicas pueden utilizarse.

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