lunes, 1 de mayo de 2017

Todo lo que te interesa conocer sobre la Vitamina D

Esclerosis Múltiple y vitamina D
La vitamina D es necesaria para que el cuerpo pueda absorber diversos nutrientes, en particular el calcio. Puede ser sintetizada en la piel en respuesta a la radiación UVB del sol, así que a veces se la llama la “vitamina del sol”. Aunque la mayoría es generada a través de la exposición al sol, la vitamina D también se puede encontrar en pequeñas cantidades en el pescado azul, huevos, carne, leche, margarina y algunos cereales y yogures que son “reforzados” con vitamina D. Una carencia de esta vitamina durante la infancia puede causar raquitismo, y en el adulto, debilidad ósea.
¿Cuál es su relación con la EM?
Diversas investigaciones han mostrado que la EM es más frecuente en países lejanos del ecuador. Como estos países también tienen menos luz solar, esto puede influir en los niveles de vitamina D de su población. Este dato ha conducido a algunos científicos a investigar la posible relación entre los niveles de vitamina D y la EM.
La investigación hasta el momento
Entender la relación entre la vitamina D y la EM es el objeto de muchos trabajos de investigación y aunque hay todavía un montón de cuestiones por resolver, cada vez se sabe más y más sobre esta interacción.
  • Embarazo
Algunos estudios han sugerido un sorprendente efecto “mes de nacimiento”, en el que la gente nacida pasado el invierno parece tener un riesgo mayor de desarrollar EM durante su vida, comparada con los nacidos después del verano. Esto podría deberse a la menor exposición de las madres al sol en invierno que en verano.
Otros estudios contradicen esta relación y sugieren que este efecto “mes de nacimiento” solo aparece porque otros factores no han sido correctamente tenidos en cuenta, como variaciones en la tasa de natalidad de la población general.
Las evidencias no son concluyentes y se necesitan más estudios para determinar si los niveles de vitamina D durante el embarazo pueden influir en el riesgo de desarrollar EM durante la vida.
  • Infancia
Una investigación mostró que la falta de vitamina D en la primera infancia o antes del nacimiento podría aumentar el riesgo de desarrollar EM durante la vida. Otros estudios han revelado que las personas que han migrado durante la infancia adoptan el riesgo del país al que se mudan. Pero personas que migran en edad adulta (a partir de los veinte años) mantienen el perfil de riesgo de su país de nacimiento. Un estudio sueco de 2015 mostró que el inicio de la EM a edad temprana estaba significativamente asociado con una menor exposición a la radiación solar durante la adolescencia.
Estos estudios indican que la vitamina D y otros factores ambientales pueden jugar un papel importante para la EM durante la infancia y el desarrollo temprano.
  • Genética
En 2009, unos investigadores de Oxford publicaron un innovador trabajo en el que se identificaba una conexión entre la vitamina D y un gen asociado con la EM. Mostraban que cuando la vitamina D estaba presente la señal del gen era más fuerte, y más débil cuando la vitamina estaba ausente.
Este fue el primer trabajo en EM en mostrar que un factor ambiental puede cambiar el comportamiento de un gen. Esto podría ayudarnos a entender mejor la interacción entre la vitamina D y el riesgo de padecer EM.
Un estudio de 2015 conducido por investigadores de la McGill University de Canadá insinuó causalidad en la conexión. Sugirió que las personas genéticamente predispuestas a tener bajos niveles de vitamina D son más propensas a desarrollar EM. Encontraron cuatro variantes genéticas íntimamente relacionadas con los niveles de vitamina D y mostraron que las personas con esas variantes tenían un riesgo mayor de desarrollar EM.
  • Como tratamiento
Varios estudios han intentado determinar si la ingesta de suplementos de vitamina D puede usarse como tratamiento de los síntomas de la EM. Sin embargo, estos estudios usan distintas dosis y formas de la vitamina, y a menudo no cuentan con un estándar fiable, así que no hay todavía evidencia suficiente de que la aportación extra de vitamina D sea un tratamiento seguro y eficaz contra la EM.
Un estudio finlandés del 2012 analizó a 100 personas con EM remitente recurrente, 66 de los cuales recibieron suplementos de vitamina D además de su tratamiento con interferón beta. Después de 12 meses, aquellos pacientes que recibieron vitamina D tenían menos lesiones, sin embargo los niveles de discapacidad o el número de recaídas experimentadas no habían variado.
Otro estudio de 2012 involucró a 69 pacientes noruegos de EM, y comparó el efecto de la vitamina D3 versus placebo en la tasa de recaída y los niveles de discapacidad. Aunque al final de los dos años del estudio el grupo tratado presentó unos niveles de vitamina D del doble del grupo placebo, no se encontró diferencia entre grupos ni en el número de recaídas ni en el nivel de discapacidad.
En un ensayo clínico fase 2 en Irán, 25 personas con EM remitente recurrente recibieron un suplemento distinto de vitamina D o un placebo. Un estudio australiano de 2011 también usó otra forma de vitamina D, vitamina D2, que no se conoce tan bien como la D3, en 23 pacientes de EM remitente recurrente. Ninguno de estos estudios encontró que esas formas alternativas de vitamina D mejoraran los síntomas de la EM.
Un pequeño estudio estadounidense de 2015 que analizó a 40 personas con EM remitente recurrente desveló un papel para altas dosis de vitamina D en EM. Los participantes en el estudio recibieron un suplemento de 10.400 unidades internacionales (IU) u 800 IU de vitamina D3 diariamente durante 6 meses. Ambas dosis superan la recomendación diaria de 600 IU de vitamina D.
El nivel óptimo de vitamina D en sangre para personas con EM todavía tiene está por determinar, pero el estudio mostró una disminución en algunas de las células del sistema inmune asociadas a la EM en los miembros del grupo de dosis alta (10400 IU). Esto mismo no fue percibido en las personas que tomaron la dosis baja (800 IU).
  • Reparación de la mielina
Un trabajo de 2015 del Centro de Reparación de la Mielina de Cambridge ha mostrado que la vitamina D puede tener un papel en la reparación de la mielina. Investigadores del centro identificaron una interacción entre la proteína receptora de vitamina D y otra proteína, llamada receptor gamma RXR, cuya relación con la reparación de la mielina ya se conocía. Al añadir vitamina D a células cerebrales donde ambas proteínas estaban presentes, la tasa de producción de oligodendrocitos (las células productoras de mielina) se incrementaba en un 80%.
El foco de la investigación en la vitamina D en EM ha sido siempre su deficiencia como factor de riesgo. Este trabajo proporciona evidencias suficientes de que la vitamina D también podría estar involucrada en la regeneración de la mielina una vez la enfermedad ya ha comenzado.
Una prioridad en la investigación
Nos gustaría disponer de más estudios para entender si tomar suplementos de vitamina D podría, con el tiempo, ser un tratamiento seguro y eficaz para combatir la EM. Investigar la aportación extra de vitamina D como un tratamiento modificador de la enfermedad está en el top 10 de nuestras prioridades investigadoras.
La Red de Ensayos Clínicos CTN (Clinical Trials Network) ha establecido un grupo de trabajo cuyo objetivo es abordar este asunto. El CTN es un grupo multidisciplinar de investigadores, expertos en análisis clínicos y pacientes con EM con experiencia individual en diferentes áreas. Trabajarán juntos para plantear nuevas investigaciones y con el objetivo de desarrollar un ensayo clínico que estudie los suplementos de vitamina D en EM.
¿Debería estar tomando vitamina D?
Si usted está preocupado por sus niveles de vitamina D y cree que podría tener algún tipo de déficit, debería consultarlo con su médico de referencia.
La opinión está dividida y actualmente no existen unas líneas claras de actuación sobre cuánta vitamina D necesitamos para mantener un óptimo estado de salud. Aunque la mayoría de gente la obtiene exponiéndose a la luz solar, la cantidad de radiación solar necesaria puede variar dependiendo del tipo de piel.
De acuerdo con el NHS (National Health Service, Reino Unido), la mayoría de gente obtiene suficiente vitamina D de una dieta equilibrada y exposición al sol durante el verano. Sin embargo, recomiendan a las mujeres embarazadas y lactantes y a los menores de cinco años que tomen un suplemento de vitamina D.
Muchas personas con EM toman suplementos de vitamina D y, aunque las investigaciones hasta la fecha apuntan a un papel de la vitamina D en EM, no sabemos si esto se traduce efectivamente a la persona que toma el suplemento. No tenemos pruebas concretas que demuestren que la ingesta de suplementos reducirá el riesgo de desarrollar la enfermedad o si reducirá sus síntomas o su velocidad de progresión. Resulta interesante, por ejemplo, que una reciente revisión de la investigación en suplementación con vitamina D publicada en la revista The Lancet encontró que esta suplementación no aporta beneficios significativos a la salud de personas sanas.
Riesgos
Al comprobar que cada vez se investiga más el papel de la vitamina D en la EM, es fácil encontrar atractivos los suplementos de vitamina D. Pero hay riesgos asociados a la ingesta masiva de vitamina D que deberían ser tomados en consideración.
Uno de los efectos adversos más serios del abuso de la vitamina D es la hipercalcemia – altos niveles de calcio en sangre. Entre las complicaciones asociadas con la hipercalcemia se incluyen, entre otras: cálculos renales y biliares, dolor óseo, náuseas, vómitos, efectos psicológicos y arritmias.
El NHS recomienda a la población que la ingesta de suplementos de vitamina D no exceda las 1000 IU (25 microgramos) al día. La Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA, European Food Safety Authority) ha publicado nuevas guías sobre los niveles tolerables de vitamina D, que sugieren que los adultos no deberían sobrepasar las 4000 IU (100 microgramos) diarios ya que no hay garantías de seguridad por encima de este valor.
Si usted está preocupado sobre estos suplementos, debería consultar con su médico de cabecera. Él podrá testar sus niveles de vitamina D, comprobar si es deficitario y proporcionarle consejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario