jueves, 2 de marzo de 2017

Infección por parvovirus B19 en adultos sanos Parvovirus B19 infection in healthy adults


El parvovirus B19 es un virus ADN de la familia Parvoviridae y del género Erythroviridae. De distribución universal, se presenta esporádicamente o en brotes, sobre todo a finales del invierno o en primavera. El único huésped conocido es el hombre, y su transmisión ocurre por la inhalación de secreciones respiratorias, a través de hemoderivados o por vía transplacentaria. La aparición de brotes es frecuente en las escuelas y las guarderías, aunque también se ha descrito en los hospitales1.
Sus manifestaciones clínicas son diferentes según las características del enfermo al que infecta. Destacan el eritema infeccioso −también conocido como quinta enfermedad o de las mejillas abofeteadas−, generalmente en los niños; las artralgias y/o artritis, más frecuentes en los adultos; la anemia fetal, la muerte fetal intraútero, el aborto espontáneo o el hydrops fetalis no inmune, cuando afecta a embarazadas; las crisis aplásicas transitorias, descritas sobre todo en pacientes con enfermedades hemolíticas crónicas; y la supresión persistente de la eritropoyesis, cuando se asienta en inmunodeprimidos. Se han descrito, además, manifestaciones cutáneas (púrpura vascular y trombocitopénica, eritema multiforme ampolloso, etc.), encefalitis, afectación del sistema nervioso periférico y de los nervios craneales, síndrome del túnel carpiano bilateral, miocarditis, pericarditis, hepatitis y afectación respiratoria2–6.
La enfermedad por parvovirus B19 es frecuente. Sin embargo, la afectación de adultos inmunocompetentes es más rara y su diagnóstico más dificultoso. Por ello, nos ha parecido de interés presentar las características clínicas de 8 pacientes adultos diagnosticados en nuestra consulta de atención inmediata en el año 2011 (tabla 1).
Tabla 1.
Caraterísticas de los pacientes
Caso Edad/sexo Mes Antecedentes Sintomatología Hemograma VSG (mm) Pruebas hepáticas (U/l) IgM parvovirus Evolución (semanas) 
43/M Marzo Sin interés Poliartritis simétrica Leucocitos: 2.920 × 109/l (1.690 neutrófilos);Hemoglobina (Hb): 10,9 g/l 31 ASTa 39 Favorable (8) 
46/M Marzo Hijo involucrado en brote de parvovirus Poliartritis y fiebre de 30 días de evolución Leucocitos: 3.000 × 109/l (1.320 neutrófilos); Hb: 11,8 g/l;Plaquetas: 140.000 × 109/l 51 ALTb83AST 39 Favorable (6) 
47/M Abril Trabajadora en guardería infantil Fiebre de 10 días con parestesias en piernas y brazos Hb: 11,6 g/l 27 ALT 58GGTc126FAd111 Favorable (4) 
39/M Mayo Hijo con exantema febril Artromialgias, fiebre, dolor abdominal y parestesias en ambos territorios del mediano* Leucocitos: 2.500 × 109/l (1.600 neutrófilos) 17 ALT 54 Favorable (4) 
74/M Julio Nieto con exantema febril Artromialgias de 5 días y púrpura en piernas Leucocitos: 4.350 × 109/l; Hb: 11,7 g/dl;Plaquetas: 98.000 × 109/l 41 AST 83ALT 168 Favorable (4) 
35/V Enero Sin interés Conjuntivitis, mialgias, fiebre (38 °C) de 3 semanas y deposiciones blandas Normal 75 Normales Favorable (6) 
46/H Agosto Sin interés Poliartralgias, mialgias y fiebre de 7 días de evolución Normal 10 AST 174ALT 425GGT 192 Favorable (2) 
48/M Junio Sin interés Poliartritis simétrica, fiebre y odinofagia Leucocitos: 3.590 × 109/l (1.790 neutrófilos); Hb: 11,8 g/l 64 GGT 66 Favorable (3) 
a
AST: aspartato-aminotransferasa (valor normal [vn]: 2-38 U/l).
b
ALT: alanina-aminotransferasa (vn: 2-38 U/l).
c
GGT: gammaglutamil-transpeptidasa (vn: 7-50 U/l).
d
FA: fosfatasa alcalina (vn: 35-104 U/l).
*
Fuente: tomado de Prieto de Paula et al.5
La edad media fue de 47 años (desviación estándar: 11,7 años), con predominio de las mujeres (75%). Los casos aparecieron mayoritariamente (5 de ellos) en invierno o primavera, constatándose contacto familiar y/o profesional con algún niño enfermo hasta en el 50% de los supuestos. Clínicamente predominó la fiebre y las artralgias o artritis, aunque también observamos una púrpura y 2 casos de afectación nerviosa periférica, uno de ellos con confirmación electromiográfica de síndrome del túnel carpiano bilateral y el segundo con parestesias en las 4 extremidades como síntoma principal. Además, 5 pacientes presentaron anemia ligera; igual porcentaje cursó con leucopenia, y 2 tuvieron trombopenia. Salvo un caso, el resto presentó alteración moderada de las pruebas hepáticas. La evolución clínica y analítica fue favorable en todos los pacientes.
La infección por parvovirus B19 en adultos inmunocompetentes no siempre es fácil de reconocer. A la rareza de su aparición en esta edad (el 80% de las primoinfecciones aparecen antes de los 15 años) se añade lo inespecífico de los síntomas, e incluso su ausencia en una cuarta parte de los casos. Desde el punto de vista clínico, en nuestra serie la afectación articular y la fiebre fueron predominantes (75%). Además, detectamos 2 casos de afectación del sistema nervioso periférico. Analíticamente, el 87% de los pacientes tenían alguna alteración de la bioquímica hepática, y en el 75% observamos anemia hiporregenerativa, leucopenia y/o trombopenia transitorias tal y como en general se describe. Esto no debe extrañar si consideramos el efecto citopático directo del virus en los precursores de los hematíes y la supresión medular que provoca7–10. En todos los casos se llegó al diagnóstico mediante la detección de anticuerpos IgM frente a parvovirus B19.
Como conclusión, y de acuerdo con los autores revisados, creemos que los antecedentes de contacto de riesgo, el contexto febril, la afectación poliarticular, la disminución de una o varias de las series hematológicas o, incluso, el síndrome del túnel carpiano bilateral, deben hacer sospechar una infección por parvovirus B19 en el adulto sano.

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