martes, 21 de febrero de 2017

Daño cardiaco en ultramaratones

Resultado de imagen de ultramaratones
Distintos estudios han abordado desde diferentes ángulos si el ejercicio intenso y prolongado puede asociarse en personas sanas con una elevación de marcadores de daño cardiaco. La pregunta es reiterativa por necesidad: ¿el ejercicio intenso y prolongado puede causar daño cardiaco en personas sanas?. Lo cierto es que la mayoría de los estudios se han planteado como respuesta aguda, cuando en realidad lo más importante es saber que ocurre en el corazón de deportistas de resistencia aeróbica después de 20 ó 30 años de actividad. En mi conocimiento esa pregunta no tiene una respuesta segura. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Yoon y col, 2016; J Sports Med Phys Fitness 22-ene) cuyo objetivo fue comparar marcadores de daño cardiaco antes y después de pruebas de ultra-resistencia. Los resultados mostraron un aumento de la CK (creatín quinasa) mayor después de 308 k de ultramaratón respecto a maratón o ultramaratón de 100 k. El valor de troponina I cardiaca después de los 100 k fue significativamente más alto que después del maratón o el ultramaratón de 308 k. Los valores de péptido natriurético cerebral (NT-proBNP) fueron más altos después de los 100 k y 308 k, que tras la maratón. Por último, la proteína C reactiva de alta sensibilidad (Hs-CRP) fue más elevada después de los 308 k que tras la maratón o los 100 k. Los autores concluyen que la prueba en la que los marcadores de daño cardiaco se elevaron más fue en la ultramaratón de 100 k, lo que puede ser causado por una combinación de intensidad moderada y larga distancia de carrera.
Aunque para muchos constituya su gran pasión, correr más de 100 k no se puede considerar una actividad saludable, con independencia de que los marcadores de daño cardiaco se eleven o no. Aparentemente los grandes sistemas del organismo logran adaptarse al esfuerzo requerido en los entrenamientos, pero existen dudas fundamentadas sobre posibles consecuencias en la función de algunos órganos a largo plazo. Una estrecha vigilancia ligada a reconocimientos médicos periódicos puede prevenir quizás consecuencias negativas para la salud de algunos deportistas (pocos afortunadamente) que no logran una adecuada adaptación fisiológica.

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