domingo, 18 de septiembre de 2016

El mercurio acumulado en los grandes peces puede afectar al desarrollo neurológico de los niños

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La comunidad científica muestra preocupación por los efectos del mercurio, un metal que se acumula en el pescado y el marisco, sobre el desarrollo del sistema nervioso de los niños. Así lo han manifestado expertos de todo el mundo en un encuentro de la Red Internacional sobre Salud Infantil, Medio Ambiente y Seguridad (INCHES por sus siglas en inglés) en Barcelona, donde debaten sobre los efectos de la contaminación en la salud de los niños, desde hoy y hasta el próximo viernes.

Los efectos del mercurio: de la salud a la economía

“El mercurio es muy tóxico para las células madre del cerebro”, explica Philippe Grandjean, epidemiólogo de la Universidad de Copenhagen (Dinamarca), que ha participado en el congreso. Por eso, el principal riesgo es la exposición de las madres durante el embarazo,y más tarde durante los primeros años de vida de los niños. “Provoca retraso mental y alteraciones en el comportamiento, que se traducen en una disminución en el cociente intelectual de la población, y a la larga en graves pérdidas económicas”, razona Grandjean. El investigador cifra las pérdidas en alrededor de 10.000 millones de euros anuales en Europa, con España a la cabeza.

Este metal pesado proviene de la quema de combustibles fósiles y de su uso en la industria, según declara Joan Grimalt, que ha presidido la organización del congreso y es investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El mercurio termina en los océanos, donde es transformado en metilmercurio por varios microorganismos. Éste se incorpora a las cadenas alimentarias y se acumula en los eslabones más elevados – los peces de gran tamaño y los mamíferos marinos –, ya que el ritmo al que éstos lo ingieren supera su capacidad de excretarlo.

España, a la cabeza de la UE en consumo de mercurio

Uno de los lugares de donde más mercurio se acumula es el Mediterráneo, por lo que la exposición es mayor en los países donde se consume pescado procedente de este mar, como España, Italia o Grecia. De hecho, según un estudio de la Unión Europea, España es el primer país comunitario en la cantidad de mercurio ingerida por madres, y supera seis veces la media de la UE. “Todavía no está claro por qué se acumula tanto mercurio en el Mediterráneo”, declara Grimalt, aunque señala las fugas en las industrias cloroalcalinas como posibles contribuyentes. “De todas formas, todavía no está probado y debería haber otras razones. Quizá los vertidos tienen mayor impacto porque es un mar pequeño”, añade.

Los peces pequeños contienen menores cantidades de mercurio

Los peces pequeños contienen menores cantidades de mercurio (Marc Arias)
Jordi Júlvez, investigador del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal) que también ha participado en el congreso, explica que hay mucha discusión sobre los riesgos y los beneficios que puede conllevar consumir pescado durante el embarazo. “A pesar de los efectos neurotóxicos del mercurio, el pescado contiene ácidos grasos esenciales, que son imprescindibles para el desarrollo de los fetos.” Un estudio del año pasado que lideró Júlvez halló más beneficios que perjuicios asociados al consumo moderado de pescado.

Según un comunicado de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés), tomar entre una y cuatro raciones de pescado a la semana es positivo tanto para las mujeres embarazadas como para los niños y los adultos. Los ácidos grasos que contienen no sólo son necesarios para el desarrollo del sistema nervioso, sino que además protegen de enfermedades cardiovasculares. El mismo comunicado informa que no se ha observado que consumos mayores conlleven más beneficios.

Para limitar al máximo la ingesta de mercurio, Grandjean recomienda minimizar el consumo de los peces más contaminados, que son los grandes predadores como el atún, el pez espada o el bacalao, lo cual también reduciría nuestro impacto en los ecosistemas marinos. Así, según el investigador, habría que dar preferencia a los animales que se encuentran en los eslabones más bajos de la cadena alimentaria. Otra posible solución, para Grimalt, podría ser el consumo de peces criados en piscifactorías, ya que su alimentación contiene menores cantidades de mercurio.

Referencia; http://www.lavanguardia.com/ciencia/20160914/41307667668/mercurio-pescado-desarrollo-neurologico-ninos.html?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=ciencia&utm_campaign=botones_sociales&utm_source=facebook&utm_medium=social

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