jueves, 10 de septiembre de 2015

Ingesta calórica, estrés oxidativo y resistencia a la glucosa.

Cuando una persona sana se alimenta, sus niveles de glucosa se elevan en sangre, entonces el cuerpo responde produciendo insulina. Esta hormona induce al cuerpo a almacenar la glucosa, pero las personas que desarrollan resistencia a la insulina no son capaces de absorber el exceso de glucosa de la misma forma, que una persona sana. Esto significa que, después de comer, sus niveles de glucosa en la sangre permanecen altos, y con el tiempo, esto puede dañar los riñones, el sistema nervioso y el corazón, por ejemplo.

En un reciente estudio se alimentó a seis voluntarios varones sanos con 6.000 calorías de comida todos los días durante una semana (en torno a dos veces y media lo que deberían haber consumido). Fue una dieta regular estadounidense, compuesto de pizzas, hamburguesas y ese tipo de cosas. Cada voluntario se quedó en un hospital durante la duración del experimento, donde fueron obligados a estar en cama, cuidadosamente monitorizados y se les impidió hacer cualquier tipo de ejercicio. Mientras que 6.000 calorías suena a demasiado, no es más de lo que algunos atletas consumen durante el entrenamiento. Como era de esperar, los voluntarios inactivos empezaron a subir de peso. Al final de la semana, cada voluntario subió alrededor de 3,5 kilogramos de pesado.

En su megadieta, todo los voluntarios desarrollaron resistencia a la insulina dentro de dos días. Por definición, todos ellos desarrollaron diabetes.

Durante la semana, los voluntarios estaban orinando cantidades crecientes de compuestos lípidos oxidados, que son causadas por las especies reactivas de oxígeno que atacan las membranas celulares, y son un sello distintivo de estrés oxidativo en el cuerpo. En las biopsias de tejido graso realizadas a los voluntarios también se pudo confirmar. Éste parece ser el inicio del proceso que conduce a la resistencia a la insulina.

Se sugiere que el estrés oxidativo causado por comer en exceso dificulta la regulación del azúcar en la sangre, ya que cambia la estructura de una proteína (GLUT4) que normalmente es responsable de tomar la glucosa de la sangre. La insulina envía el mismo mensaje, pero la glucosa no se elimina de la sangre. 

El estrés oxidativo y una proteína de transporte de la glucosa dañado puede ser el factor más importante en la resistencia a la insulina, aunque otros mecanismos probablemente pueden estar involucrados. Comer en exceso también puede causar acumulación de grasa en los músculos y el hígado, y todavía no conocemos los mecanismos detrás de esto. Es conceptualmente posible que la adición de antioxidantes a una comida abundante podría limitar sus efectos en la salud.


https://www.newscientist.com/article/dn28151-volunteers-ate-6000-calories-a-day-to-probe-cause-of-diabetes/

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