jueves, 10 de septiembre de 2015

Exclusión social y daño en la arquitectura del cerebro de los niños.

Un alarmante 22 por ciento de los niños estadounidenses viven en la pobreza y puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del cerebro de por vida. Ahora, se ha proporcionado evidencia aún más convincente que sugiere que los niños que crecen en la pobreza tienen secuelas perjudiciales en el cerebro.

En los niños pequeños que viven en la pobreza se han identificado cambios en la arquitectura del cerebro que pueden conducir a problemas de por vida como depresión, dificultades de aprendizaje y limitaciones en la capacidad de lidiar con el estrés. Sin embargo, los padres pueden intervenir para contrarrestar algunos de los efectos negativos sobre la anatomía del cerebro que se ve en los niños excluidos económicamente. Los hallazgos sugieren que la enseñanza de habilidades de crianza de los padres (en particular los que viven por debajo del umbral de la pobreza) puede proporcionar beneficios para la vida de los niños.

'Nuestra investigación ha demostrado que los efectos de la pobreza en un cerebro en desarrollo, especialmente en el hipocampo, están fuertemente influenciadas por la forma de crianza de los hijos y las tensiones experimentadas por los niños en su día a día', dijo Luby de Samuel y Mae S. Ludwig Profesor de Psiquiatría Infantil y director del Programa de Desarrollo Emocional Temprano de la Universidad de Washington.

Sobre la base de esta nueva investigación y lo que ya se sabe sobre los efectos perjudiciales de la pobreza en el desarrollo del cerebro de los niños, así como los beneficios de la crianza durante la primera infancia, 'tenemos una hoja de ruta excepcional para preservar y apoyar el legado más importante de nuestra sociedad, la desarrollo del cerebro', escribe Luby. 'Este cuerpo inexpugnable de la evidencia debe ser considerada en su conjunto para las futuras políticas públicas' (1).

En España uno de cada tres niños vive por debajo del umbral de la pobreza y uno de cada 10 es pobre severo, es decir, su familia subsiste con menos de un tercio de la renta media. España es el segundo país con más pobreza infantil de la Unión Europea, solo por detrás de Rumanía, tal como señalan distintos informes y recoge también el trabajo de Ayllón. Aunque la crisis ha agravado la situación, España ya encabezaba la clasificación de países con mayor pobreza infantil del entorno europeo en época de crecimiento (2).


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