jueves, 24 de septiembre de 2015

"El tratamiento temprano de la depresión protege el corazón".

"Las enfermedades cardíacas y la depresión suelen ir de la mano. Estudios longitudinales han demostrado que las personas con un trastorno depresivo corren un riesgo mayor de sufrir afecciones cardiovasculares en el futuro, y viceversa. Investigaciones recientes han revelado que este vínculo comienza en la juventud y que es provocado, probablemente, por una inflamación crónica.

En un trabajo publicado en noviembre de 2014 en Psychosomatic Medicine, investigadores de Estados Unidos, Australia y China analizaron los datos registrados en otro estudio sobre la salud de los australianos. Los científicos se centraron en la puntuación que 865 adultos jóvenes obtuvieron en un cuestionario que valoraba los síntomas de depresión, además de en otros resultados sobre la salud mental. Asimismo, midieron el diámetro de los vasos sanguíneos de la retina, un posible indicador de enfermedad cardiovascular temprana.

Tras ponderar la influencia del sexo, la edad, el tabaquismo y el índice de masa corporal de los sujetos, descubrieron que los participantes con síntomas de depresión y ansiedad presentaban arteriolas retinales más gruesas, lo que podría reflejar la calidad de los vasos sanguíneos del corazón y del cerebro. «Ignoramos si esta asociación es causal», explica Madeline Meier, profesora de psicología en la Universidad estatal de Arizona. «Pero nuestros hallazgos llevan a pensar que los síntomas de depresión y ansiedad podrían permitir la identificación de jóvenes con riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares».

Otras investigaciones señalan que las personas deprimidas presentan mayor inflamación en su organismo y sistema nervioso. «Una teoría indica que el estrés y la inflamación podrían desempeñar un papel causal en la depresión», añade Meier. La inflamación crónica supone también un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, aunque su relación resulta compleja. En algunas personas, la inflamación parece preceder a la depresión y a la dolencia cardíaca; en otras, estos problemas parecen exacerbar la inflamación.

En un estudio publicado el año pasado se indica que la depresión atípica, un tipo determinado del trastorno, puede estar vinculada en mayor grado con la inflamación y, por consiguiente, con los problemas cardiovasculares. La depresión atípica constituye entre el 15 y el 40 por ciento de los casos de depresión. Se caracteriza por una variabilidad del estado de ánimo mayor que la observada en la depresión típica (el humor del sujeto puede mejorar por la respuesta a sucesos positivos, por ejemplo) y va acompañada de ciertos síntomas (aumento del apetito, sensación de pesadez en las extremidades o sensibilidad al rechazo interpersonal).

En el estudio, publicado en el Journal of Behavioral Medicine, se observó que las concentraciones de una inmunoproteína «centinela» eran al menos un 55 por ciento más elevadas en adultos jóvenes con depresión atípica que en jóvenes no deprimidos o con depresión de otro tipo. El número de probandos con depresión atípica y valores de riesgo cardiovascular casi duplica al de los demás".


http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/numero/74/el-tratamiento-temprano-de-la-depresin-protege-el-corazn-13506?utm_source=rrss&utm_medium=fb&utm_campaign=fb


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