jueves, 16 de enero de 2014

Semiología Médica. Parte I - Los ojos.

El diagnóstico es el arte o el acto de conocer la naturaleza de una enfermedad mediante la observación de sus síntomas y signos. Para conseguir un diagnóstico certero será fundamental que el terapeuta posea las herramientas necesarias y sepa utilizarlas en cada caso. Personalmente, creo que las herramientas principales y de mayor utilidad para cualquier diagnóstico son: Los ojos y las manos.


En esta entrada por partes, vamos a ver cómo podemos realizar un diagnóstico mirando la cara del paciente. Esto se denomina Diagnóstico Facial o Análisis del Rostro y podríamos decir que Aristóteles fue uno de los primeros en desarrollar este arte en su tratado “Physiognomonica”, en el cual explica aquellos signos corporales permanentes o transitorios que indican condiciones, permanentes o transitorias, del alma. Esta técnica también ha sido ampliamente desarrollada en la medicina tradicional china y en la medicina ayurvédica a lo largo de los años y en la actualidad, nos permite detectar enfermedades, carencias, trastornos o mal funcionamiento del organismo.Y es que, la cara no es solo la principal zona corporal de expresión exterior de nuestras emociones, sino también de nuestra salud interior, porque nada ocurre en el interior del cuerpo que no se refleje en el exterior.

En esta primera parte, veremos que los ojos son el reflejo del alma pero también de nuestro organismo; y para entenderlo sólo debemos saber dónde y cómo mirar. Estos son los puntos clave de mayor interés para nuestro diagnóstico: 


Bolsas en los ojos. 

Las bolsas de los ojos aparecen cuando el párpado inferior se hincha, debido a un acumulo de líquidos, de grasa localizada o por causas genéticas. 


  • Las bolsas de origen acuoso son las típicas en aparecer en personas con falta de sueño, cansancio o exceso de tabaco o alcohol. Éstas nos indicarán una alteración de la homeostasis hídrica, que favorece el acumulo de agua en la zona del párpado inferior, debido a la incapacidad del riñón de eliminar y drenar el exceso de líquido. Principalmente aparecen al despertar debido a que durante la noche, la ausencia de parpadeos dificulta la circulación de los líquidos, creando depósitos bajo los ojos o en los párpados. Esto se ve favorecido si no se duerme con la cabeza ligeramente elevada respecto al eje del cuerpo. 
  • Las bolsas en los ojos de origen graso se producen cuando hay un depósito de tejido adiposo en la zona del párpado inferior, debido entre otras causas, a la falta de emulsión de las grasas por el hígado. Respecto a estos depósitos, algunos autores afirman que son cúmulos de suero mientras que otros defienden que son de origen graso. 
En conclusión, ante la presencia de bolsas: 
  • Presionando ligeramente el parpado inferior notamos un tacto deformable, y se forma un pequeño hoyuelo que desaparece lentamente: Bolsas de origen hídrico: Mal función de riñón. 
  • Presionando ligeramente el parpado inferior notamos un tacto más duro, y no se forma hoyuelo. Bolsas de origen graso: Mal función de hígado.

Patas de gallo.

Pueden aparecer cuando se ha sometido al hígado, durante muchos años, a un trabajo excesivo de eliminación por una concentración de toxinas en el organismo muy elevada. 

Párpados hinchados. 

La hinchazón de los párpados, sobre todo en las horas vespertinas, es producida por la formación de edemas, indicativo de insuficiencia del bazo o existencia de cálculos en la vesícula

También se relaciona con una alteración de la microcirculación linfática del contorno ocular. Su aparición suele estar relacionada con las bolsas en los ojos.

Párpados rojos. 

Los párpados rojos aparecen cuando se produce una microhemorragia de los vasos de la zona periocular.La hiperemia localizada de la membrana conjuntiva palpebral es debida a la liberación de sustancias vasoactivas y flogógenas que producen vasodilatación, aumento de la permeabilidad vascular e infiltrado inflamatorio. 

Esto puede ser secundario a una patología sistémica, principalmente en individuos predispuestos con hipertension arterial, fragilidad capilar, alteraciones cardiocirculatorias o desequilibrios hormonales o minerales.

Anillo amarillo alrededor del iris. 

El iris puede presentar un anillo interno amarillo que lo rodea, compuesto por un depósito de lípidos, por lo que se relaciona con elevados niveles de colesterol

Otros autores afirman que el anillo se relaciona con la hipertensión arterial debido al exceso de sodio y falta de potasio en la sangre, lo que nos indicaría problemas renales

Ojos grisáceos. 

Cuando los ojos adquieren una tonalidad grisácea puede ser debido a un acumulo en la zona de sustancias de desecho debido a la incapacidad del riñón de procesar y filtrar la sangre, desequilibrando los niveles de minerales en sangre. Cuando este síntoma se presente acompañado de edemas en pies y tobillos o de bolsas en los ojos, tendremos que valorar el estado de los riñones. 

Ojos enrojecidos. 

Cuando decimos ojos rojos nos referimos al enrojecimiento de la esclerótica. Esto ocurre cuando hay una dilatación e inflamación de los vasos sanguíneos de los globos oculares. 

Esta dilatación de los vasos se puede producir ante un estrés elevado, y según la medicina tradicional china (MTC) también puede estar producido por alteraciones en hígado

En general cuando el ojo esta enrojecido por el ángulo externo será más indicativo de problemas circulatorios y cuando la dilatación afecta a los vasos del ángulo interno puede estar relacionado con problemas de intestino delgado. 

Ojos saltones. 

Los ojos saltones pueden ser indicativos de una patología de hipertiroidismo autoinmune conocida como Enfermedad de Graves o de Graves-Basdow. A la afectación ocular se la denomina oftalmopatía tiroidea y engloba un conjunto de síntomas como lagrimeo, fotofobia, hinchazón de párpados, ojos saltones, dolor intenso, pérdida de visión… 

En esta enfermedad es frecuente la protrusión hacia fuera del globo ocular, dando una característica imagen de ojos saltones, llegando incluso a verse la esclerótica entre el iris y los parpados superior o inferior. 

El hipertiroidismo no afecta al sistema visual, pero la enfermedad de Graves es autoinmune, es decir, se producen anticuerpos contra receptores de las propias células tiroideas. Estos anticuerpos tienen una reacción cruzada contra algunos tejidos del sistema visual, que contienen proteínas de estructura muy similar a las del tiroides. Se produce de manera secundaria, una inflamación del tejido retrobulbar, afectando a los fibroblastos, produciendo un aumento patológico en la producción de glucosaminoglicanos, los cuales se acumulan en la grasa retro-ocular y en la musculatura intrínseca del ojo. Estos tienen una gran capacidad de retención de agua por lo que el edema creado aumenta el tamaño de la musculatura y la grasa retro-ocular produciendo proptosis del globo ocular y generalmente se acompaña de un enrojecimiento del ojo por la irritación y la obstrucción del retorno venoso. 

Esclerótica amarilla 

Cuando la parte blanca del ojo (esclerótica) se torna amarillenta, se denomina ictericia. Este color proviene del acumulo de un pigmento biliar procedente de la bilirrubina, que se forma de manera fisiológica en el proceso de degradación de los glóbulos rojos “viejos”. Los glóbulos son filtrados por el hígado y excretados al tracto digestivo en forma de bilis. Si hay un exceso de glóbulos que descomponer, problemas durante el proceso de degradación o excreción, malfuncionamiento del hígado, o si la bilirrubina no es correctamente excretada y transportada por el tracto digestivo, el exceso de esta sustancia se puede acumular en la esclerótica de los ojos, párpados, piel o mucosas. 

En conclusión, cuando veamos unos ojos con escleróticas/párpados amarillentos será indicativo de problemas en el hígado, en la vesícula biliar o en el páncreas











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