lunes, 18 de junio de 2012

Fitoestrógenos buenos o malos? La respuesta en el curso que es muy largo de explicar....


Fitoestrógenos (Isoflavonas y Lignanos)



Se sabe que los estrógenos están implicados en la génesis y progresión del cáncer de mama, aunque el rol preciso de los estrógenos en dicha forma de cáncer permanece desconocido. Los estrógenos son promotores cancerígenos naturales del cuerpo humano (hormonas), su implicación está demostrada en vivo y en vitro. Los compuestos estrogénicos derivados de plantas, los fitoestrógenos, influyen sobre el riesgo de cáncer de mama en el sentido de que inhiben los efectos dañinos de los estrógenos naturales del organismo humano. El grupo de estrógenos vegetales incluye lignanos e isoflavonas (ej: la genisteína). Las fuentes de lignanos e isoflavonas y sus metabolitos incluyen los cereales, frutas, bayas, productos de soja, semillas de lino y legumbres. La fuente más importante son los granos de soja. Los fitoestrógenos actúan como inhibidores de las proteasas evitando que las células malignas puedan extenderse rápidamente. La función precisa de los compuestos fitoestrógenos en afectar el riesgo de cáncer de mama es muy compleja. Parece improbable que las mujeres estén expuestas a un compuesto estrogénico simple ya sea bueno o malo, debido a que generalmente las dietas son complejas y variadas. De este modo, la exposición a compuestos fitoestrogénicos probablemente es continua, con el balance de exposición Bueno o Malo cambiando constantemente con la cantidad y naturaleza de lo que se consume, y el momento en el que se consume. El consumo de una dieta que produzca exposición estrogénica en una paciente postmenopáusica con cáncer de mama, pudiera ser malo, con los efectos aparentes a corto plazo. Una exposición similar en una mujer postmenopáusica normal podría ser esencialmente buena, para la reducción tanto de su riesgo de enfermedad cardiovascular como de los efectos de la osteoporosis. En una mujer más joven esta exposición puede tener pocos efectos inmediatos, aunque pudiera funcionar como un anticonceptivo si la exposición es suficiente. Sin embargo, una exposición prolongada pudiera producir un aumento del riesgo de cáncer de mama. Una exposición antiestrogénica prolongada pudiera ser buena para una paciente postmenopáusica con cáncer de mama, mientras que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular y/o de osteoporosis en una mujer normal postmenopáusica. Tanto las respuestas antiestrogénicas como las estrogénicas pueden tener efectos sobre la capacidad reproductiva de las mujeres premenopáusicas. El grado al cual cualquiera de estas interacciones biológicas hipotéticas pudiera ocurrir depende de la duración de la exposición, la afinidad y potencia de los estímulos relacionados con cualquiera de los estrógenos endógenos, y de la sensibilidad del órgano o tejido en cuestión. Como parece probable que esto varíe de un individuo a otro, la determinación del papel o contribución de una exposición fitoestrogénica durante la vida de un individuo a su riesgo de cáncer de mama puede ser muy difícil.

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