miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Por qué no se debe abusar de la soja? Una ración al día y fermentada genial


Nuevas investigaciones confirman las razones para evitar el consumo de soja por Sally Fallon y MarG. Enig, Ph.D. Sally Fallon es investigadora de nutrición, periodista, autora de 'Nourishing Traditions', coautora de 'Eat Fat, Lose Fat' ('Come grasa para perder grasa') y Presidente de la Fundación Weston A. Price (www.WestonAPrice.org)

 Cada año, la investigación sobre la soja y sus beneficios para la salud parece incrementarse exponencialmente. Y lo que es más, la investigación se está expandiendo más allá de áreas primordiales como el cáncer, enfermedades coronarias y osteoporosis; nuevos descubrimientos sugieren que la soja tiene efectos beneficiosos que pueden extenderse mucho más de lo que se pensó inicialmente. Las anteriores declaraciones fueron hechas por Mark Messina, PhD, Presidente del Tercer Simposio Internacional sobre la Soja, que tuvo lugar en Washington, DC, en noviembre de 1999. Durante cuatro días, cientí­ficos de renombre se reunieron en Washington junto a una prensa expectante y a sus patrocinadores: el Comité de la Soja Unida, la Asociación Americana de la Soja, Monsanto, Protein Technologies International, Soja Central, Cargill Foods, la compañía Personal Product, SoyLife, Whitehall-Robins Healthcare y los concejos de la soja de los estados de Illinois, Indiana, Kentucky, Michigan, Minnesota, Nebraska, Ohio y Sur Dakota. El simposio marcó el apogeo de una década de larga campaña publicitaria para ganar la aceptación del tofu, la leche de soja, el helado de soja, el queso de soja, la salchicha de soja y los derivados de soja por parte del consumidor, particularmente las isoflavonas de soja genisteí­na y diadzen, los compuestos similares a los estrógenos que se encuentra en la soja. Coincidió con una decisión de la Administración para los Alimentos y los Medicamentos (FDA) anunciada el 25 de octubre de 1999 para permitir un reclamo de salud en los productos "bajos en grasas saturadas y colesterol" con un contenido de 6,25 gramos de proteína de soja por ración. Cereales de desayuno, alimentos horneados, comidas precocinadas, batidos y substitutos de carne podían ser comercializados con etiquetas que alababan sus efectos benéficos para la salud arterial, siempre que esos productos contuvieran una cucharadita colmada de proteína de soja por cada 100 gramos. Marketing para la comida perfecta: se podía cultivar la comida perfecta. Esta comida no sólo nutrirí­a a un precio asequible, sino que también serí­a deliciosa y fácil de preparar de diferentes maneras. Sería una comida saludable sin grasa saturada. De hecho, constituiría una fuente de juventud virtual a los 40 años. El texto pertenece a un artículo de Dean Houghton para The Furrow, una revista que publica en 12 idiomas John Deere. Esta comida ideal evitarí­a, e incluso quizás curaría, algunas de las enfermedades más temidas. Se podía cultivar esta cosecha milagrosa en una gran variedad de suelos y climas. Su cultivo enriquecería, no mermaría, la tierra. Lo que fuera una vez un cultivo minoritario, que aparecía en 1913 en las listas del Departamento de Agricultura no como un alimento, sino como un producto industrial, ahora cubre 72 millones de acres de suelo americano cultivable. La mayoría de esta cosecha se usaría para alimentar a pollos, pavos, cerdos, vacas y salmón. Otra cantidad importante se emplearía para producir aceite para margarina y aliños de ensalada. Los avances en la tecnología hacen posible producir concentrado de proteí­na de soja a partir de lo que una vez se consideraban productos de desecho - los pedacitos desgrasados de soja de alto contenido en proteínas.-, y transformar una sustancia de un aspecto y olor terribles en productos que puedan ser consumidos por los seres humanos. Aromas, conservantes, edulcorantes, emulsificantes e ingredientes sintéticos, han convertido al concentrado de proteína de soja, el patito feo de las comidas procesadas en la Cenicienta de la nueva era. La nueva comida de cuento de hadas ha recibido publicidad no tanto por su belleza como por sus virtudes. Al principio, los productos basados en concentrados de proteí­na de soja se vendieron como substitutos de comida -una estrategia que no logró producir una gran demanda en los consumidores. Entonces la industria cambió su enfoque. La forma más rápida para que las personas de menor nivel económico acepten un producto, dijo un portavoz de la industria, es hacer que el producto sea consumido por la sociedad de más nivel económico. Por tanto, ahora se vende la soja al consumidor de alto poder adquisitivo, no como una comida barata de pobres sino como una sustancia milagrosa que previene las enfermedades coronarias y el cáncer, elimina los sofocos en la menopausia, fortalece los huesos, y nos mantiene siempre jóvenes.

La cara obscura de Cenicienta 

Los chinos no comían productos no fermentados de soja, como hacían con otras legumbres como las lentejas porque la soja contiene grandes cantidades de toxinas naturales o anti nutrientes. Los principales lo constituyen potentes inhibidores de la acción de las enzimas que bloquean la tripsina y otras enzimas necesarias para la digestión de las proteínas. Esos inhibidores son proteínas grandes y compactas que no se desactivan al cocinarlas. SU ABUSO puede producir desórdenes gástricos, digestión incompleta de las proteínas e insuficiencia crónica en la absorción de aminoácidos. En animales de laboratorio, dietas altas en inhibidores de tripsina causan agrandamiento del páncreas y otras condiciones patológicas, incluyendo cáncer. La soja también contiene haemaglutina, una sustancia coaguladora que hace que los glóbulos rojos se junten. Tanto los inhibidores de tripsina como los de haemaglutina son inhibidores del crecimiento. Ratas destetadas alimentadas con soja que contenía dichos nutrientes no consiguí­an crecer normalmente. Los componentes que inhiben el crecimiento se desactivan durante el proceso de fermentación, por lo tanto una vez que los chinos descubrieron cómo fermentar la soja, comenzaron a incorporar comidas elaboradas a partir de la misma en sus dietas.  

La soja también contiene substancias que provocan bocio al afectar a la función de las tiroides. 

Los animales de laboratorio alimentados con concentrado de proteí­na de soja desarrollan órganos más grandes, especialmente el páncreas y la glándula tiroides, e incrementan los depósitos de ácidos grasos en el hígado.

Adicionalmente, un gran porcentaje de soja está genéticamente modificado (99%), y también presenta uno de los niveles más altos de contaminación por pesticidas de entre todos los alimentos. La soja tiene un alto contenido de Ácido fítico, contenido en el salvado y las cáscaras de las semillas. Esta sustancia puede bloquear la absorción de minerales esenciales como el calcio, magnesio, cobre, hierro y especialmente cinc en el tracto intestinal. Aunque no es una palabra corriente, el ácido fítico ha sido extensamente estudiado; existen literalmente cientos de artículos sobre los efectos del ácido fí­tico en la literatura científica. En general, los cientí­ficos están de acuerdo que las dietas basadas en cereales y legumbres de alto contenido en fitatos contribuyen a las deficiencias de minerales tan extendidas en los paí­ses del tercer mundo. Los análisis muestran que calcio, magnesio, hierro y cinc están presentes en los vegetales que se ingieren en dichas áreas, pero el alto contenido en fitatos de la soja y otros cereales previene su absorción. La soja tiene uno de los niveles más altos de fitatos de todos los cereales y legumbres que se han estudiado, además, los fitatos de la soja son altamente resistentes a las técnicas normales de reducción de fitatos, como métodos de cocción lentos a baja temperatura. Sólo un largo periodo de fermentación reduce significativamente el contenido de fitatos de la soja. Cuando productos como el tofu se consumen con carne, los efectos del bloqueo de minerales de los fitatos se reducen. Los japoneses tradicionalmente añaden una pequeña cantidad de tofu o miso a un caldo de pescado rico en minerales, al que acompañan con una porción de carne o pescado. Los vegetarianos que consumen tofu como substituto de la carne y de los productos lácteos se arriesgan a sufrir graves deficiencias en minerales. Los resultados de la deficiencia de calcio, magnesio y hierro son bien conocidos, sin embargo, los del cinc no lo son tanto. Al cinc se le conoce como el mineral inteligente porque se necesita para un óptimo desarrollo y funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Juega un papel en la sí­ntesis de proteí­nas y en la formación del colágeno. Está implicado en el control de los niveles de azúcar en sangre, y por tanto, protege contra la diabetes. También es imprescindible para un buen funcionamiento del sistema reproductor. El cinc es un componente clave de numerosas encimas e interviene en el sistema inmunológico.  

El concentrado de proteí­na de soja: no tan saludable como lo pintan. 

Grandes cantidades de aluminio se acumulan en el producto final. Además las altas temperaturas tienen desgraciadamente el efecto secundario de desnaturalizar tanto las proteí­nas de la soja que las vuelve completamente inservibles. Por eso, los animales alimentados con soja necesitan suplementos de lisina para su crecimiento normal. Durante el secado se forman nitritos, potentes substancias cancerí­genas, así como una toxina llamada lisinoalanina que se forma durante el procesado alcalino. Numerosos aromas artificiales, particularmente MSG, se añaden para enmascarar el fuerte sabor a haba y para emular el sabor a carne.    

  
 Soja y Cáncer      

Hay controversia al respecto pero parece que protege unos tipos de cánceres y puede propiciar otros cuando su consumo es excesivo.

Fitoestrógenos: ¿Panacea o Veneno?

Y una temprana maduración en las niñas:
Normalmente provoca problemas en el sistema reproductivo más tarde en la vida, incluyendo problemas en la menstruación, infertilidad y cáncer de pecho.  Los niños alimentados con soja cuentan con otros problemas asociados, incluyendo un comportamiento emocional muy acusado, asma, problemas del sistema inmune, insuficiencia en la glándula pituitaria, problemas en las tiroides y sí­ndrome del colon irritable

2 comentarios:

  1. Mi padre se bebe un litro de leche de soja al dia o mas y estoy preocupada porque ademas es diabetico insulino dependiente. Deberia recomendarle que lo dejara o simplemente que redujese su consumo?

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  2. Yo la eliminaría en su caso y no creo que le convenga ningún tipo de leche, ni animal ni bebidas vegetales. Ánimo!!

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