lunes, 5 de marzo de 2012

Comer ´pescado evita la atrofia del cerebro

Los bajos niveles de ácidos grasos omega-3 llevan a un volumen
cerebral equivalente a dos años de envejecimiento del órgano.

Se cuentan por cientos los estudios que han encontrado una
relación entre seguir una dieta rica en pescado y una menor
mortalidad cardiovascular o por accidentes cerebrovasculares.
También existe una amplio número de ensayos que han relacionado
su ingesta con un menor riesgo de desarrollar demencia. Sin
embargo, el estudio que publica hoy Zaldy Tan, de la Universidad
de California en Los Ángeles (EEUU) es distinto, interesante y
casi definitivo.Este científico y su equipo han llevado a cabo
una investigación con resonancias magnéticas que constata que
aquéllos que menos pescado consumen en su dieta tienen un menor
volumen cerebral, "que es el equivalente a dos años de
envejecimiento estructural del cerebro", detallan en el último
'Neurology'.En declaraciones al ELMUNDO.es, el doctor Tan
puntualiza: "Este es el primer estudio que analiza los glóbulos
rojos de ácidos grasos omega-3 (que representan la ingesta
dietética de este tipo de ácidos grasos que se encuentran
típicamente en los peces) y los volúmenes del cerebro y el
rendimiento cognitivo. Hay otros estudios con resultados
similares, pero están basados en datos epidemiológicos obtenidos
de cuestionarios sobre frecuencia alimentaria y, por tanto, no
son tan fiables".Jorge Matías-Guiu, jefe del Servicio de
Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, reconoce
que, efectivamente, "el estudio llega a confirmar evidencias
anteriores que constatan cómo una dieta rica en determinados
pescados favorece una menor atrofia y menos envejecimiento
cerebral".La mayor ingesta alimentaria de pescados y "los
niveles circulantes de ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido
eicosapentanoico (EPA), ambos ácidos grasos poliinsaturados
esenciales de la serie omega-3 (que se encuentran
fundamentalmente, en el salmón, las sardinas, los arenques, el
sábalo o el verdel) se han relacionado con un menor riesgo de
demencia, pero los mecanismos que subyacen a esta asociación no
están del todo claros. Por eso hemos llevado a cabo un estudio
que establezca los niveles sanguíneos de estos ácidos y su
relación con imágenes subclínicas y marcadores cognitivos de
riesgo de demencia en un grupo de personas de mediana edad",
introducen los autores en su ensayo.De esta forma los
científicos escogieron a participantes del estudio Framingham
(famosa investigación que se inició en 1948 con el fin de
identificar los factores de riesgo comunes y característicos de
las enfermedades cardiovasculares) que no tuvieran demencia.
Finalmente reclutaron a 1.575 varones y 854 mujeres de entre 67
y 69 años."El trabajo de Zaldy Tan parte de una cohorte del
famoso Framinghan, uno de los estudios metodológicamente más
rigurosos a largo plazo. Por este motivo, y aunque otros ensayos
han fallado a la hora de establecer la relación entre consumo de
pescado y beneficios cerebrales debido seguramente a problemas
de metodología, estamos ante un trabajo muy importante, potente
y riguroso", insiste el experto español. Las pruebas A todos los
participantes se les realizó una resonancia magnética del
volumen cerebral, así como una serie de test cognitivos. Además
se tuvieron en cuenta los niveles de glóbulos rojos de los
ácidos DHA Y EPA.Los científicos establecieron, asimismo, las
cantidades de la alipoproteína APOE 4, involucrada en una mayor
sensibilidad a contraer la enfermedad de Alzheimer, los de
homocisteína (cuyos niveles aumentados pueden indicar riesgo de
infarto o de ictus), así como los factores de riesgo vasculares
y el índice de masa corporal de los participantes.Los datos
revelan que las personas con menores niveles de DHA tenían un
volumen cerebral menor en comparación con los que consumían
mayores cantidades de pescado. Pero, además, los que menos
omega-3 ingerían eran los que puntuaban más bajo en la función
ejecutiva, como resolver problemas o pensar en abstracto, y
poseían menor memoria visual. Los datos "En nuestra
investigación, hemos encontrado que, en la mediana edad,
aquéllos con menos niveles de DHA y EPA tenían marcadores
asociados a un envejecimiento estructural y cognitivo. Estos
datos amplían los obtenidos en el estudio 'Salud Cardiovascular'
que muestra que comer pescado tres veces a la semana se asocia a
un menor riesgo de anomalías vasculares cerebrales", detalla el
investigador principal.Insiste, además, que "aunque se necesitan
más investigaciones para confirmar estos datos, la base de este
trabajo y de otros indican que la ingesta regular de pescado
rico en ácidos grasos omega-3 puede ser beneficiosa no sólo para
el corazón, sino también para el cerebro".El experto del Clínico
reconoce "que con estos datos se refuerza el papel preventivo de
la dieta. Confirmamos de nuevo la importancia de seguir una
dieta mediterránea para prevenir enfermedades cardiovasculares y
un menor deterioro cognitivo. No obstante, hay que reconocer que
los mecanismos últimos por los que el pescado protege el cerebro
aún los desconocemos, dado que puede actuar a nivel vascular o
evitando los procesos degenerativos, u ambas cosas a la vez.
Esta parte es la más complicada de establecer en estudios".Este
especialista resalta la importancia de "ser generosos" con el
consumo de pescado en la dieta, a la luz de las evidencias
científicas y "máxime si valoramos que nuestro país no tiene un
problema grave con el exceso de mercurio en los pescados, tal y
como sucede en otros".

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