miércoles, 22 de febrero de 2012

Yo que no soy un ratón, seguiré comiendo todos los días...

El ayuno en días alternos, el método más efectivo para vivir muchos años
Según científicos del Gobierno estadounidense, pasar hambre cada dos días puede hacerte vivir más. Los investigadores han descubierto que una dieta basada en ayunar en días alternos, además de provocar una pérdida de peso, podría retrasar el envejecimiento, aumentar la potencia cerebral y prolongar la esperanza de vida.
La dieta experimental, que está siendo estudiada por el Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA, en sus siglas en inglés), está basada en el hecho de que los animales que consumen sólo la cantidad mínima de calorías necesarias para mantener la vida pueden vivir hasta el doble de tiempo.
Esta nueva dieta parece poder proteger el corazón, el sistema circulatorio y el cerebro contra las enfermedades causadas por el envejecimiento, incluido el Alzheimer. Hasta ahora se creía que una dieta basada en el ayuno no podría funcionar en los humanos porque muy pocas personas tendrían la fuerza de voluntad necesaria para mantener su ingesta de calorías en niveles tan bajos. La novedad reside en que los científicos del NIA han descubierto que ayunar en días alternos es casi igual de efectivo que un ayuno prolongado, aun dejando que los sujetos de la prueba comieran lo que quisieran en los días que no se ayunaba. De momento la dieta se ha probado sólo en animales, pero los científicos creen que en humanos tendrá los mismos resultados.
Según los científicos participantes en el estudio, el ayuno en días alternos es suficiente para activar las vías de respuesta al estrés celular en las neuronas. Esta respuesta ayuda a rejuvenecer el cerebro y así se aumentan las facultades cognoscitivas y la inteligencia.
El ayuno en días alternos podría mitigar el Alzheimer
En el experimento se separaron dos grupos de ratones, unos comían lo que querían todos los días y otros sólo tenían comida en días alternos. Los dos grupos tenían acceso ilimitado a la comida los días que podían comer y, con el paso del tiempo, recibieron de media el mismo aporte calórico. Los investigadores descubrieron que los ratones que habían sido alimentados en días alternos presentaban una mayor sensibilidad a la insulina, la hormona que controla los niveles de azúcar en la sangre tras las comidas, y que cuando aparece en exceso se asocia a una capacidad cerebral menor y mayor riesgo de diabetes.
El ayuno intermitente además mejoró la resistencia de los animales a una neurotoxina que simula el Alzheimer. Comparados con los otros ratones, aquellos sujetos al ayuno parecían tener fortalecidas las sinapsis cerebrales, el proceso mediante el que se comunican las neuronas y que promueve la generación de nuevas células y las hace más resistentes al estrés. La dieta de ayuno alterno podría también mejorar la memoria de los ancianos. La pérdida de aporte calórico podría inhibir los genes del envejecimiento y activar otros que retrasan el mismo.

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