domingo, 19 de febrero de 2012

PUFA medline omega 3, largo pero interesante. Siempre se debería consumir omega 3 y 6 ojo!!


PUFAS

Los aceites de pescado se pueden obtener ya sea comiendo pescado o tomando suplementos. Los pescados que son especialmente ricos en los aceites que son beneficiosos para el organismo, son conocidos con el nombre de ácidos grasos omega-3, e incluyen a la macarela, el atún, el salmón, el esturión, el mújol, la anchoa, las anchovetas, las sardinas, el arenque, la trucha y el menhaden. Estos pescados  proporcionan alrededor de 1 gramo de ácidos grasos omega-3 en unos 100 g de pescado.

Los suplementos de aceite de pescado están hechos a partir de la macarela, el arenque, el atún, el dorado, la grasa de ballena o la grasa de lobo marino. Los suplementos de aceite de pescado a menudo contienen pequeñas cantidades de vitamina E para evitar que se echen a perder. También pueden estar combinados con calcio, hierro, o vitaminas A, B1, B2, B3, C o D.

Cuando se obtiene el aceite de pescado comiendo pescado, hay diferencia según la manera de preparación del pescado. Si se come el pescado a la parrilla o asado parece reducir el riesgo de enfermedades del corazón, pero si se come pescado frito o sándwiches de pescado no solamente se anulan los beneficios del aceite de pescado, sino que se podría, de hecho, aumentar el riesgo de estas enfermedades.

Dos de los más importantes ácidos grasos omega-3 que contiene el aceite de pescado son el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA).

Eficacia

Natural Medicines Comprehensive Database clasifica la eficacia, basada en evidencia científica, de acuerdo a la siguiente escala: Eficaz, Probablemente Eficaz, Posiblemente Eficaz, Posiblemente Ineficaz, Probablemente Ineficaz, Ineficaz, e Insuficiente Evidencia para hacer una determinación.

La clasificación de la eficacia para este producto es la siguiente:



Eficaz para...

  • Bajar las grasas llamadas triglicéridos. Los triglicéridos están asociados con la enfermedad de las arterias coronarias y de la diabetes sin tratar. Para disminuir el riego de enfermedades del corazón, se piensa que es importante mantener los niveles de triglicéridos bajo un cierto nivel. Para bajar los triglicéridos los médicos normalmente recomiendan aumentar la actividad física y restringir la grasa en la dieta. Además de estos cambios en el estilo de vida a veces también recetan medicamentos, tales como el gemfibrozil (Lopid). Los investigadores ahora han demostrado que el aceite de pescado, a pesar de no ser tan eficaz como el gemfibrozil, puede disminuir los niveles de triglicéridos entre un 20% a 50%. Un suplemento determinado de aceite de pescado llamado Lovaza ha sido aprobado por la FDA para bajar los triglicéridos. La lovaza contiene 465 miligramos de EPA (ácido eicosapentaenoico) y 375 miligramos de DHA (ácido docosahexaenoico) en cápsulas de 1 gramo.

Probablemente eficaz para...

  • Para la prevención de las enfermedades del corazón y los ataques del corazón. Las personas que ya sufren de enfermedades del corazón pueden reducir su riesgo de muerte, debido a problemas cardiacos, tomando aceite de pescado. A pesar de que no todos están de acuerdo, algunos investigadores creen que el aceite de pescado puede ser más eficaz para disminuir el número de muertes por ataque al corazón que un grupo de medicamentos comúnmente usados para bajar el colesterol llamados estatinas.

Posiblemente eficaz para...

  • La presión arterial alta. El aceite de pescado parece producir una pequeña reducción de la presión arterial en las personas cuya presión arterial está levemente elevada. Los ácidos grasos omega-3 presentes en el aceite de pescado parecen ser capaces de expandir los vasos sanguíneos y esto hace que baje la presión arterial.
  • La artritis reumática. El aceite de pescado sólo, o en combinación con el medicamento naproxeno (Naprosyn), parece ayudar a la gente a sobreponerse más rápido de la rigidez matinal. Las personas que toman aceite de pescado a veces pueden reducir el uso de medicamentos para el dolor tales como los medicamentos antiinflamatorios no esteroidales (AINEs).
  • Los dolores de la menstruación (dismenorrea). El tomar aceite de pescado sólo o en combinación con vitamina B12 parece mejorar los períodos dolorosos y disminuir la necesidad de tener que usar medicamentos para el dolor tales como los medicamentos antiinflamatorios no esteroidales (AINEs).
  • El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en niños. El tomar aceite de pescado parece mejorar la destreza del pensamiento y comportamiento en los niños de 8 a 12 años con TDAH.
  • La sensibilidad anormal al frío (síndrome de Raynaud). Hay evidencia que indica que el tomar aceite de pescado puede mejorar la tolerancia al frío en algunas personas que tienen el tipo habitual del síndrome de Raynaud. Pero las personas que tienen el síndrome de Raynaud debido a una condición llamada esclerosis sistémica no se benefician de estos suplementos.
  • La prevención de derrames cerebrales. El consumo moderado de pescado (una o dos veces a la semana) parece disminuir en un 27% el riesgo de derrames cerebrales. Sin embargo, en aquellas personas que ya están tomando aspirina para la prevención, el comer pescado no baja el riesgo de sufrir un derrame cerebral. Por otra parte, el consumo de grandes cantidades de pescado (más de 46 gramos de pescado al día) parece aumentar quizás doblar, el riesgo de sufrir un derrame cerebral.
  • Los huesos débiles (osteoporosis). El tomar aceite de pescado sólo o en combinación con calcio y aceite de onagra parece retardar la pérdida de masa ósea y aumentar la densidad ósea en el hueso del muslo (fémur) y la columna vertebral en las personas de edad avanzada con osteoporosis.
  • Prevenir el endurecimiento de las arterias (arteriosclerosis). El aceite de pescado parece retardar o revertir levemente el progreso de la arterioesclerosis en las arterias que suministran la sangre al corazón (arterias coronarias), pero no en las arterias que transportan la sangre por el cuello hacia la cabeza (arterias carótidas).
  • Los problemas renales. El uso a largo plazo (dos años) de 4 a 8 gramos diarios de aceite de pescado parece retardar la pérdida del funcionamiento del riñón en los pacientes de alto riesgo con una enfermedad renal llamada nefropatía IgA. El aceite de pescado también parece reducir la cantidad de proteína en la orina en las personas que sufren de una enfermedad renal producida por la diabetes.
  • El trastorno bipolar. El tomar aceite de pescado junto con los tratamientos de costumbre que se usan para el trastorno bipolar parece mejorar los síntomas de depresión y prolongar el tiempo entre episodios de depresión. Pero el aceite de pescado no parece mejorar los síntomas de manía en las personas con trastorno bipolar.
  • La depresión. El tomar aceite de pescado parece mejorar la respuesta a los tratamientos con medicamentos antidepresivos convencionales. Interesantemente, la depresión es menos común en los países con un mayor consumo de pescado. Este hallazgo es consecuente con la evidencia que indica que los niveles bajos de omega-3 en el plasma y glóbulos rojos están asociados con la depresión.
  • La psicosis. El tomar un suplemento de aceite de pescado podría prevenir que se desarrolle un trastorno psicótico severo en las personas con síntomas leves de psicosis. Esto solamente ha sido probado en adolescentes y adultos menores de 25 años de edad.
  • La pérdida de peso. Hay pruebas que indican que el comer pescado aumenta la pérdida de peso y disminuye el azúcar en la sangre en las personas con sobrepeso y las personas con presión arterial alta. Investigaciones preliminares también muestran que el tomar 6 gramos al día de un suplemento de aceite de pescado específico (Hi-DHA, Numera) que provee 260 mg de DHA/gramo y 60 mg de EPA/gramo, disminuye de forma significativa la grasa corporal cuando se combina con el ejercicio.
  • El cáncer del endometrio. Hay evidencia que indica que las mujeres que comen en forma regular 2 porciones de pescados grasosos a la semana tienen un menor riesgo de desarrollar cáncer del endometrio.
  • La prevención de enfermedades a los ojos (degeneración macular relacionada con la edad DMS). Hay evidencia que indica que las personas que comen pescado más de una vez a la semana tienen un riesgo menor de desarrollar degeneración macular senil.
  • Reducir el riesgo de que se vuelvan a bloquear las arterias después de la cirugía de bypass (desvío) de arterias coronarias o la cateterización con balón o globo (angioplastia de globo). El aceite de pescado parece disminuir la tasa de re-bloqueo en un 26% cuando se da por un mes antes del procedimiento y se continúa por un mes más. Aparentemente, el tomar aceite de pescado antes de una cirugía es importante. Cuando se toma solo por menos de un mes antes de una angioplastia, el aceite de pescado no parece servir de ayuda para evitar que los vasos sanguíneos se cierren nuevamente.
  • La prevención de abortos involuntarios recurrentes en mujeres embarazadas que tienen el síndrome antifosfolípido. El tomar aceite de pescado parece prevenir el aborto involuntario y aumentar la proporción de nacimientos vivos en las mujeres embarazadas con un problema llamado síndrome antifosfolípido.
  • La prevención de un aumento en la presión arterial y de problemas renales después de un transplante de corazón. El tomar aceite de pescado después de un transplante de corazón parece preservar la función renal y disminuir el alza progresiva de la presión arterial con los años.
  • La prevención del daño a los riñones y aumento de la presión arterial debido al uso del medicamento llamado ciclosporina. La ciclosporina es un medicamento que disminuye la posibilidad de un rechazo de órgano después de un transplante. El aceite de pescado podría ayudar a disminuir algunos de los efectos secundarios no deseados debido al tratamiento con este fármaco.
  • Para mejorar el trastorno de movilidad en los niños (dispraxia). El tomar aceite de pescado por vía oral, en combinación con aceite de onagra, aceite de tomillo y vitamina E (Efalex, Efamol Ltd), parece mejorar los trastornos de movimiento en los niños con dispraxia.
  • El trastorno de desarrollo de coordinación. Una combinación de aceites de pescado (80%) y aceite de onagra (20%) parece mejorar la habilidad para leer y deletrear y mejorar el comportamiento de los niños entre 5-12 años que tienen un trastorno de desarrollo de coordinación. Pero no parece mejorar las habilidades motoras.
  • La prevención del bloqueo de los injertos que se usan en la dialisis de los riñones. El tomar aceite de pescado por vía oral parece ayudar a prevenir la formación de coágulos en los injertos para la diálisis de la sangre.
  • La psoriasis. Hay evidencia que indica que la administración de aceite de pescado por vía intravenosa (por IV) puede disminuir los síntomas severos de la psoriasis. Pero el tomar aceite de pescado por vía oral no parece tener ningún efecto en la psoriasis.
  • El colesterol alto. Hay interés en usar aceite de pescado en combinación con los medicamentos “estatinas” en algunas personas con el colesterol alto. Se pensaba que el aceite de pescado podría interferir con el tratamiento con las estatinas, pero estudios preliminares muestran que esto no es problema, por lo menos con la estatina llamada simvastatina. Los investigadores piensan que los aceites de pescado pueden bajar el colesterol al prevenir la absorción en el intestino. Hay evidencia que indica que el usar vitamina B12 junto con aceites de pescado podría reforzar la habilidad para bajar el colesterol.
  • Mejorar el éxito de una cirugía de bypass de las arterias coronarias. El tomar aceite de pescado parece prevenir que los injertos del bypass de las arterias coronarias se vuelvan a cerrar después de la cirugía de bypass.
  • Retardar la pérdida de peso en pacientes con cáncer avanzado. El tomar una dosis alta de aceite de pescado (7,5 gramos por día) parece hacer más lenta la pérdida de peso. Algunos investigadores piensan que estos pacientes comen más pues el aceite de pescado les está ayudando con la depresión y su estado de ánimo.
  • El asma. Algunas investigaciones sugieren que en algunos niños con asma, el aceite de pescado puede mejorar el flujo de aire, reducir la tos y disminuir la necesidad de usar medicamentos. Pero, el tratamiento con aceite de pescado no parece ofrecer el mismo beneficio para los adultos.
  • El síndrome de sequedad de ojos. Las investigaciones sugieren que el comer pescado ayuda a las mujeres a prevenir el síndrome de sequedad de ojos.

Posiblemente ineficaz para...

  • Las infecciones de las encías (gingivitis).
  • La enfermedad hepática.
  • El dolor de piernas debido a problemas circulatorios (claudicación).
  • La prevención de dolores de cabeza de migrañas.
  • La prevención de dolores musculares causados por el ejercicio físico.
  • El dolor de los senos.
  • Las erupciones en la piel causadas por reacciones alérgicas.
  • Las úlceras estomacales.
  • La diabetes de tipo 2. El tomar aceite de pescado no parece bajar el azúcar en la sangre en las personas con diabetes de tipo 2. Sin embargo, el aceite de pescado puede proporcionar otros beneficios para las personas con diabetes, como el bajar las grasas en la sangre llamadas triglicéridos.

Insuficiente evidencia para hacer una determinación para...

  • La enfermedad de Alzheimer. Hay evidencia preliminar que indica que el aceite de pescado puede ayudar en la enfermedad de Alzheimer. Pero no parece ayudar a prevenir un deterioro de la destreza de pensamiento en la mayoría de las personas que ya tienen un caso leve a moderado de la enfermedad de Alzheimer.
  • La inflamación crónica hereditaria de la piel (dermatitis atópica). Las madres que toman suplementos de aceite de pescado durante el embarazo podrían disminuir la severidad de la dermatitis atópica en los bebés que tienen un riesgo de tener este problema. Pero el aceite de pescado no parece ser eficaz para el tratamiento de la dermatitis atópica.
  • El latido irregular del corazón que afecta las cámaras superiores del corazón (fibrilación auricular). Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en la fibrilación auricular han producido resultados contradictorios.
  • El cáncer. Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en el cáncer han producido resultados contradictorios.
  • Las cataratas. Hay algunas pruebas que indican que el comer pescado tres veces a la semana puede disminuir levemente el riesgo de desarrollar cataratas.
  • El síndrome de fatiga crónica (SFC). Hay evidencia contradictoria sobre el uso de un producto (Efamol Marine) que combina aceites de pescado con aceite de onagra para reducir los síntomas del SFC.
  • La enfermedad renal crónica. Pruebas preliminares muestran que el aceite de pescado podría tener un efecto beneficioso para algunas personas con enfermedad renal que están recibiendo tratamientos de diálisis.
  • Destreza de pensamiento (función cognitiva). Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en la destreza de pensamiento han producido resultados contradictorios.
  • La enfermedad de Crohn. Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en la enfermedad de Crohn han producido resultados contradictorios.
  • La prediabetes. Estudios preliminares sugieren que el aceite de pescado podría ser una ayuda para evitar que la prediabetes siga avanzando y se convierta en diabetes de tipo 2.
  • El desarrollo de los bebés. Hay algunas pruebas que indican que las madres que toman 4 gramos de aceite de pescado diariamente, durante la segunda mitad del embarazo, pueden mejorar solo algunos de los desarrollos cognitivos de sus bebés. Cuando tienen 2 años y medio, estos niños parecen tener mejor coordinación de las manos y ojos, pero el razonamiento y la habilidad social, motora y de lenguaje no muestra una mejoría importante.
  • La colitis ulcerativa. Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en la colitis ulcerativa han producido resultados contradictorios.
  • Las complicaciones del embarazo. Hay algunas pruebas que indican que el tomar aceite de pescado durante las últimas 10 semanas de embarazo pueden ayudar a prevenir los nacimientos prematuros. Sin embargo, el aceite de pescado no parece prevenir la presión arterial alta durante el embarazo.
  • Nacimientos prematuros. Las fórmulas para bebés que han sido enriquecidas con ácido grasos de aceite de pescado y de borraja parecen mejorar el crecimiento y desarrollo del sistema nerviosos en los infantes prematuros, especialmente de los niños hombres.
  • La esquizofrenia. Hay un informe que indica que el aceite de pescado mejoró la esquizofrenia en una mujer embarazada.
  • El lupus sistémico eritematoso (LSE). Las investigaciones muestran resultados contradictorios. Algunos estudios sugieren que el aceite de pescado ayuda con los síntomas de LSE, mientras otros no muestran ningún efecto.
  • Los latidos irregulares del corazón que afectan a los ventrículos (arritmia ventricular). Los estudios sobre los efectos del aceite de pescado en las arritmias ventriculares han producido resultados contradictorios.
  • Mejorar la visión nocturna en niños con un trastorno llamado dislexia. Los niños con dislexia que toman aceite de pescado parecen ser capaces de adaptarse de manera mucho mejor a la oscuridad.
  • Otras afecciones.

Se necesita más evidencia para aprobar al aceite de pescado para estos usos.

¿Cómo funciona?

Muchos de los beneficios del aceite de pescado parecen ser el resultado de los ácidos grasos omega 3 que contiene. Interesantemente, el cuerpo no produce sus propios ácidos grasos omega 3. El cuerpo tampoco puede hacer ácidos grasos omega 3 a partir de ácidos grasos omega 6 que son muy comunes en la dieta Occidental. Se han hecho muchas investigaciones sobre el EPA y el DHA, dos tipos de ácidos grasos omega 3, que muy a menudo están incluidos en los suplementos de aceite de pescado.

Los ácidos grasos omega 3 disminuyen el dolor e hinchazón. Esto puede explicar porqué el aceite de pescado es posiblemente eficaz para la psoriasis y la sequedad de ojos. Estos ácidos grasos también retardan la coagulación sanguínea, lo que podría hacer útil al aceite de pescado para el tratamiento de algunas enfermedades del corazón.



Eficiencia energética y obesidad

Las variaciones del gasto energético pueden ser el resultado

de cambios en la actividad de procesos metabólicos muy

diversos, incluida la actividad física voluntaria y la involuntaria,

o de diversas adaptaciones y condiciones fisiológicas que alteran

el metabolismo basal. Aquí queremos referirnos a los procesos

que, específicamente y de manera regulable fisiológicamente,

permiten disipar energía en forma de calor, como resultado de la

oxidación ineficiente de combustibles: la termogénesis adaptativa,

un proceso que se activa en respuesta a estímulos ambientales

como el frío, la ingesta excesiva o la infección (véase1,75).

Mecanismos de la termogénesis adaptativa

El mecanismo más conocido de la termogénesis adaptativa

es el que opera en el tejido adiposo marrón (TAM). Su base

molecular es la actividad de la proteína desacoplante1 (UCP1),

una proteína característica de los adipocitos marrones, en su

membrana mitocondrial interna, que es capaz de disipar como

calor el gradiente de protones generado por la actividad de la

cadena respiratoria, desacoplando así la oxidación de combustibles

de la síntesis de ATP (revisado en75) (Figura 4).

En 1997 se descubrieron nuevas proteínas mitocondriales

potencialmente desacoplantes (UCP2, UCP3), homólogas a la

UCP1, que podrían ser mediadoras de la termogénesis adaptativa

en los tejidos en que se expresan (la UCP2 en muchos tejidos y

la UCP3, selectivamente en TAM y músculo esquelético) (revisado

en76). En general, los resultados experimentales (revisados

en8) no vinculan directamente a las UCP con alteraciones de la

eficiencia energética en la obesidad, pero sí a procesos de transporte

y detoxificación asociados a la oxidación de ácidos grasos,

que de alguna manera facilitarían77,78.

Otro mecanismo de la termogénesis adaptativa puede ser

la activación de determinados ciclos metabólicos “fútiles”, que

consumen ATP sin ningún output biológico evidente, si bien no

hay evidencia de su eventual implicación en la obesidad. Cierta

actividad física inconsciente (contracciones musculares espontáneas,

mantenimiento de la postura y del tono muscular) que

se incrementa con la sobrealimentación y se reduce con la

restricción calórica también podría contribuir a la termogénesis

adaptativa en humanos79, aunque ha sido poco estudiada.

El sistema nervioso simpático (SNS) es la principal vía

eferente a través de la cual el cerebro controla la termogénesis

Figura 4. Esquema del funcionamiento de la UCP1 en las mitocondrias del tejido adiposo marrón

La actividad de la UCP1 disipa, en forma de calor, parte del gradiente protónico generado por la cadena respiratoria durante la oxidación de combustibles

adaptativa, y en concreto la termogénesis en el TAM, tejido que

presenta una rica inervación simpática (revisado en80). Es sabido

que la exposición al frío y a la dieta incrementan la actividad

del SNS, y que la administración de norepinefrina y epinefrina

estimula el gasto energético, vía activación de receptores b

adrenérgicos (bARs), aumento de la concentración intracelular

de AMPc y subsiguiente activación de la proteína quinasa A

(PKA). La activación de la PKA favorece la lipólisis de la grasa

almacenada (al promover la fosforilación activadora de la lipasa

sensible a las hormonas, LSH), rindiendo ácidos grasos que son

el combustible de la termogénesis y activadores directos de la

UCP1. Además, la activación de la PKA favorece la transcripción

del gen UCP1, vía fosforilación activadora de proteínas de

unión al elemento de respuesta al AMPc (CREBs).

Entre los factores que estimulan la termogénesis adaptativa

debemos destacar a la leptina, que actúa centralmente activando

el SNS (revisado en23). Entre los que modularían a la

baja la actividad simpática sobre los tejidos periféricos cabe

citar el neuropéptido VGF, cuya concentración hipotalámica

aumenta durante el ayuno (revisado en8). También los esteroides

sexuales tienen efectos sobre el gasto energético81.

La importancia de la termogénesis adaptativa en el TAM

mediada por la UCP1 en la protección frente a la obesidad está

bien demostrada en modelos animales (revisado en1,8). La situación

en humanos es mucho menos clara, a pesar de la conocida

existencia de importantes diferencias interindividuales

en la capacidad de metabolizar el exceso de energía ingerida,

con un importante componente genético82. Así, desconociendo

el(los) mecanismo(s) en humanos, resulta difícil establecer definitivamente

bioindicadores apropiados e investigar su funcionamiento

en las diversas condiciones de interés, y en particular

su regulación por nutrientes. Los datos existentes muestran

homologías y analogías funcionales de numerosos genes implicados

en el sistema de control del peso corporal83, y el potencial

interés de su estudio en diferentes modelos, a pesar de

que, por ejemplo, las conclusiones derivadas de ciertas asociaciones

existentes entre la obesidad y variantes polimórficas de

algunos genes relacionados con el gasto energético (âARs, UCPs)

(véase83) deban considerarse de alcance muy limitado.

Regulación de la expresión de proteínas desacoplantes por

nutrientes

La expresión de las UCP es sensible a diversos factores

nutricionales. El ácido retinoico, la forma acídica de la vitamina

A, la induce, tanto en sistemas de células en cultivo como in

vivo en roedores84-92, y también estimula la actividad desacoplante

de la UCP1 y la UCP293. Carotenoides con actividad de provitamina

A, como el beta-caroteno, son también inductores de la

expresión de la UCP194. En rodedores, paralelamente al incremento

en la expresión de las UCP, el tratamiento agudo con ácido

retinoico y, en menor medida, la alimentación prolongada con

dietas ricas en vitamina A, reduce la adiposidad, mientras que un

déficit en vitamina A en la dieta promueve la acumulación de

grasa y la reducción de la expresión de las UCP (revisado en95).

También parecen ser especialmente efectivas en la inducción

de las UCP las dietas ricas en ácidos grasos poliinsaturados

(PUFA)96, en particular determinados isómeros de ácido linoleico

conjugado (CLA)97, y las dietas ricas en ácido oleico98 o en

ácido láurico (un ácido graso de cadena media muy abundante

en el aceite de coco)99.

La inducción de los genes UCP1 y UCP3 por ácido retinoico

y ácidos grasos se ha relacionado con la presencia de elementos

de respuesta al receptor de ácido retinoico (RAR) y al receptor

activado por proliferadores peroxisomales (PPAR, activado

por ciertos ácidos grasos y derivados) en el promotor de

ambos genes (revisado en95).

Estudios recientes en roedores sugieren un papel del ácido

retinoico y el estatus en vitamina A en la modulación de la

expresión de proteínas de secreción de los adipocitos (adipocitoquinas)

relacionadas con la resistencia a la insulina, como la

resistina100.

Metabolismo y obesidad

La acumulación de grasa resulta favorecida cuando se da

una canalización preferente de los nutrientes hacia el tejido

adiposo, en detrimento del músculo y otros tejidos, en los que

el destino más inmediato es la oxidación. En este sentido, muchos

estudios señalan que los desequilibrios entre músculo y

tejido adiposo en las actividades del transportador de glucosa

GLUT4 y de la lipoproteína lipasa (LPL) pueden ser importantes

en el desarrollo del estado obeso, o en la adaptación al mismo

(revisado en8).

En conjunto, resulta lógico que las alteraciones que limitan

la lipólisis y la oxidación de los ácidos grasos y las que

estimulan la lipogénesis (ambos procesos están frecuentemente

vinculados) sean causa o se asocien a la obesidad101,102 (revisado

en8). De hecho, son numerosos los resultados que apuntan

a una conexión entre la obesidad humana y defectos genéticos

que afectan a la ruta lipolítica (revisado en8). Cabe destacar

aquí que la capacidad lipogénica depende de la actividad de

factores de transcripción, tales como ChREBP y SREBP-1, regulados

por nutrientes (glucosa, PUFA) y hormonas (véase8,103),

como también la propia oxidación de los ácidos grasos depende

de la disponibilidad de sustratos y de mecanismos coadyuvantes

de su transporte a la mitocondria, los dependientes de carnitina,

por ejemplo.

Una enzima importante en la regulación del metabolismo

intracelular de los ácidos grasos y que recientemente ha sido

relacionada con la adiposidad corporal en humanos es la proteína

quinasa dependiente de AMP (AMPK) (revisado en104). Esta

enzima, que es considerada un sensor del estado energético

celular y cuya actividad está finamente regulada, cataliza la

fosforilación inhibitoria de la acetil-CoA carboxilasa (ACC), favoreciendo

una reducción de los niveles de su producto, el

malonil-CoA, y así la oxidación de ácidos grasos y la inhibición

de la lipogénesis (el malonil-CoA inhibe la entrada de los ácidos

grasos activados en la mitocondria y es a la vez sustrato en su

biosíntesis). Se ha indicado que los efectos catabólicos de la

leptina y la adiponectina en el músculo estarían mediados por

la activación de la AMPK105,106; ambas adipocitoquinas también

estimulan la expresión de las UCP, lo que sugiere que la energía

generada durante la oxidación de los ácidos grasos que promueven

podría ser disipada localmente en forma de calor107.

Las dietas ricas en PUFA estimulan la oxidación hepática

de ácidos grasos (revisado en108-110). Esto se explicaría, al menos

en parte, porque ciertos PUFA (notablemente los CLAs111) y

derivados son ligandos activadores del PPARá, un factor de

transcripción crítico para la expresión de una colección de genesimportantes para el catabolismo de los ácidos grasos. Además,

estas dietas reducen la capacidad lipogénica del hígado y los

niveles hepáticos de malonil-CoA, factor central en la encrucijada

metabólica lipídica110.

Control hormonal y nutricional de la adipogénesis

El proceso de diferenciación de los preadipocitos en

adipocitos maduros (adipogénesis) es estimulado por hormonas

como la insulina, la hormona del crecimiento, los glucocorticoides

y la hormona tiroidea, e inhibido por ciertas citoquinas

que en el animal adulto son secretadas por los adipocitos maduros,

como el factor de necrosis tumoral alfa (TNFá) (revisado

en112) o la resistina113, lo que sugiere efectos paracrinos de estas

sustancias retro-regulando el crecimiento del tejido adiposo.

El proceso de adipogénesis también se ve influido por

nutrientes. Los ácidos grasos lo promueven, un efecto que se

ha relacionado con su capacidad de activar al PPARâ, un factor

de transcripción que se expresa en etapas iniciales de la

adipogénesis y que activa la expresión del gen para el principal

factor adipogénico, el PPARã (revisado en114). Un exceso de

glucosa podría favorecer cierto crecimiento hiperplásico (por

aumento del número de células) del tejido adiposo y, a la vez, el

desarrollo de resistencia a la insulina, ya que concentraciones

altas de glucosa reducen los niveles adipocitarios de C/EBPá115,

factor que es importante para la pérdida de la capacidad

proliferativa de los preadipocitos y para la expresión de genes

que confieren sensibilidad a la insulina.

La vitamina A, en forma de ácido retinoico, afecta la diferenciación

de líneas celulares de preadipocitos de manera dependiente

de la dosis (revisado en95): a concentraciones relativamente

altas, y en etapas tempranas del proceso, la inhibe,

mientras que a concentraciones bajas, y por mecanismos no

bien conocidos, la potencia. El efecto anti-adipogénico del ácido

retinoico se explica principalmente porque, activados por

ligando, los RARs bloquean la actividad de ciertos factores de

transcripción adipogénicos, en particular del C/EBPâ durante

las primeras etapas del proceso de diferenciación de los

preadipocitos.

Los cambios en la expresión génica ligados a la adipogénesis

se inducen de una manera orquestada y se coordinan con

cambios en la progresión del ciclo celular, y de hecho se ha

descrito una interacción funcional entre factores de transcripción

adipogénicos y proteínas reguladoras del ciclo celular, en concreto

la proteína del retinoblastoma116,117. El estudio nutrigenómico

enfocado al ciclo celular de los adipocitos parece de notable interés.

En particular, dado que el TAM es poco abundante en humanos,

una posible estrategia anti-obesidad podría basarse en favorecer

un cambio (transdiferenciación) de los adipocitos blancos

maduros hacia adipocitos marrones. Se ha descrito un incremento

del número de adipocitos marrones en tejido adiposo blanco

(TAB) de ratones expuestos al frío118 y la expresión ectópica de

UCP1 en TAB de animales tratados con agonistas selectivos del

â3AR119,120 y animales en los que se ha inducido hiperleptinemia121,

pero se desconoce el mecanismo implicado.

Aproximación nutrigenómica

El sistema de control del peso corporal es complejo, siendo

ya más de 250 los genes que han sido relacionados con la

obesidad humana83. En la Tabla 1 se han seleccionado aquellos

considerados más relevantes, para los cuales mutaciones naturales

o diversas técnicas de modificación genética han puesto

de manifiesto su funcionalidad, aunque no siempre los resultados

hayan sido los esperados7. Más recientemente, el uso de

cDNA-chips o microarrays de cDNA122-134 ha permitido identificar

otros posibles transcritos relacionados con la obesidad y sus

complicaciones médicas. Por su parte, aun no hay resultadosde la aplicación de la tecnología proteómica al estudio de la

obesidad, y los escasos datos provienen de estudios colaterales135-

138. Ello pone de relieve la necesidad de realizar más estudios

funcionales y mecanísticos, que incluyan los efectos específicos

de nutrientes seleccionados, aspecto aun no abordado

mediante el uso de estas nuevas tecnologías.

Los avances en la investigación básica del sistema de regulación

del peso corporal y la adiposidad de los mamíferos

permiten entrever nuevas estrategias nutricionales potencialmente

útiles para la prevención y/o tratamiento de la obesidad

humana, a la vez que descartar otras. En particular, esta investigación

puede orientar el desarrollo de alimentos funcionales

para el control de la obesidad. En principio, este tipo de alimentos

deberían contribuir a una menor ingesta y/o a un mayor

gasto energético, los dos componentes de la ecuación del balance

energético, sin alterar negativamente otras funciones del

organismo. Una estrategia que se ha venido considerando55 es

la sustitución de ciertos macronutrientes de la dieta - por ejemplo,

el azúcar por substancias de mucho mayor poder edulcorante,

o las grasas por otras de menor densidad energética, o

por sustitutos como la Olestra (poliésteres de sacarosa que tienen

las propiedades organolépticas de la grasa pero no son

digeribles). Sin embargo, no está claro que estas estrategias

sean eficaces a largo plazo, ya que el organismo desarrolla

mecanismos compensadores frente a la ingesta repetida de alimentos

bajos en azúcares o grasa. De hecho, la capacidad de

compensación homeostática del sistema de control del peso

corporal frente a posibles ingerencias es un factor clave a tener

en cuenta, y que conduce a pensar en la necesidad de desarrollar

alimentos funcionales capaces de afectar diversas funciones

del sistema, simultáneamente, para asegurar su eficacia antiobesidad

en personas susceptibles55.

Por su parte, la aproximación nutrigenómica abre nuevas

expectativas de desarrollo de alimentos funcionales para el control

de la obesidad basados en el conocimiento de la bioactividad

específica de determinados nutrientes en relación con el sistema

de control del peso corporal y sus mecanismos de acción3,55,139.

Aunque los estudios son todavía escasos y limitados,

son ejemplos incipientes los siguientes:

a. Ácidos grasos. Los PUFA pueden activar el catabolismo

hepático de ácidos grasos, inhibir la lipogénesis hepática

y activar la expresión de proteínas desacoplantes,

siendo de especial interés los isómeros de CLA. También

se han descrito efectos de alimentos ricos en ácidos

grasos de cadena media (laúrico) activando la

termogénesis.

b. Isoprenoides. En particular los relacionados con la vitamina

A activan la expresión de proteínas desacoplantes

y favorecen la movilización de las reservas grasas en

modelos animales.

c. Carbohidratos. La ratio glucosa/fructosa y el índice

glicémico de los alimentos pueden ser factores con

impacto sobre el sistema insulínico y de regulación del

peso corporal.

d. Minerales. A destacar diferentes estudios que sugieren

un efecto anti-obesidad del calcio dietético.

e. Proteínas y aminoácidos. Se han descrito efectos específicos

del triptófano y los aminoácidos aromáticos, y la

posible importancia reguladora de los aminoácidos

ramificados, y de la arginina e histidina, en el control

del peso corporal, así como efectos saciantes de determinados

péptidos de bajo peso molecular.

Sin embargo, los efectos pueden depender considerablemente

de las combinaciones y condiciones (matriz del alimento,

biodisponibilidad, interacciones, procesado, etc.) en que se

dispongan los nutrientes de interés y, de hecho, actualmente

no es posible predecir la acción de estos nutrientes de modo

suficientemente preciso para el desarrollo de alimentos funcionales.

Por otro lado, al tratarse de componentes habituales de

los alimentos tradicionalmente consumidos por nuestra especie

se complica la respuesta a la pregunta de si pueden tener también

efectos adversos, ya que entran en juego condicionantes

económicos y relacionados con la propiedad de los conocimientos.

En cualquier caso, la búsqueda de formulaciones específicas

y combinaciones que sean más efectivas debe ser motivo

de un creciente interés por parte de las industrias europeas, especialmente

en relación con la reciente preparación por la Comisión

Europea de un proyecto de Reglamento relativo a las declaraciones

sobre propiedades nutritivas y saludables de los alimentos

(health claims), incluidos los complementos alimenticios140.

El nuevo Reglamento aportará seguridad jurídica, precisará

las condiciones de utilización de las declaraciones sobre propiedades

nutritivas y saludables de los alimentos, prohibirá algunas

y determinará que se deba evaluar científicamente la

utilización de las declaraciones en función del perfil nutricional

de los productos alimenticios, además de asumir el principio

fundamental de las alegaciones de salud en los alimentos: el

que éstas deben ser probadas científicamente, no deben ser

ambiguas y deben ser claras para el consumidor. Sólo se autorizarán

a escala comunitaria las declaraciones que puedan demostrarse,

tras haber sido objeto de evaluación por parte de la

Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Los fabricantes

de productos alimenticios contarán así con la posibilidad

de utilizar, cuando sean pertinentes, declaraciones destacando

la posible influencia de un producto en la reducción del riesgo

de enfermedades y, si se produce una correcta implementación

de las normas, los consumidores podrán fiarse de declaraciones

claras y verificables. La propuesta de Reglamento140 deberá ser

aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros.

Está previsto que entre en vigor de forma gradual hacia 2005,

y será fundamental en los desarrollos relacionados con los productos

alimenticios, en muchos sentidos, dada la actual situación

de ambigüedad que rodea las cada día más frecuentes

alegaciones que aparecen en los anuncios, etiquetas, etc., relacionadas

con la nutrición y la salud.

Se puede prever un incremento de todo el sector de alimentos

relacionados con propiedades beneficiosas para la salud.

En este contexto, adquiere especial importancia el concepto

riesgo/beneficio, para el conjunto de la población y para

subgrupos particulares. Por ejemplo, cabe citar datos incipientes

que señalarían márgenes de seguridad más limitados para

ciertos nutrientes como el beta-caroteno y la vitamina A 100,141

en la población obesa y fumadora. La incorporación de los

polimorfismos a los estudios epidemiológicos se revela como

esencial para poder diseñar estudios específicos sobre nuevas

propiedades de los alimentos en subgrupos de población. Seguimos

la idea de que un alimento funcional debe seguir siendo un

alimento y sus efectos deben producirse con las cantidades

habituales presentes en una dieta. La efectividad de estos alimentos

debe ser convenientemente establecida, incluidos estu-dios de intervención en poblaciones humanas, efectuados para

cada nuevo alimento individual en las condiciones de consumo

habitual. Su consumo no debe comprometer los hábitos alimentarios

saludables y, en todo caso, es condición necesaria que la

seguridad para el conjunto de la población esté garantizada139.

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¿Hay preocupación por la seguridad de su uso?

El aceite de pescado PROBABLEMENTE SEGURO para la mayoría de las personas, incluyendo las mujeres embarazadas y amamantando, cuando se toma en dosis bajas (3 gramos o menos al día).

El aceite de pescado puede producir efectos secundarios que incluyen eruptos, mal aliento, nausea, heces sueltas, erupciones y sangre de nariz. A menudo, se pueden disminuir estos efectos secundarios si se toma el aceite de pescado con las comidas o si se congela antes de tomar.

POSIBLEMENTE NO ES SEGURO tomar grandes dosis de aceite de pescado. Si se toma más de 3 gramos al día podría impedir la coagulación de la sangre y aumentar las posibilidades de hemorragias.

Dosis altas de aceite de pescado también podrían disminuir la actividad del sistema inmunológico, disminuyendo la habilidad del cuerpo para combatir infecciones. Esta es una preocupación especial para aquellas personas con una actividad ya reducida de su sistema inmunológico (los pacientes con VIH/SIDA) y para las personas de edad avanzada.

El tomar suplementos de aceite de pescado en cantidades más grandes puede aumentar los niveles del colesterol LDL, el colesterol “malo”, en algunas personas. Va a necesitar controles periódicos de la sangre para asegurarse que el colesterol LDL no suba demasiado.

Algunas carnes de pescados (especialmente el tiburón, el macarelo rey, y el salmón de criadero) pueden estar contaminadas con mercurio y otras sustancias químicas ambientales, pero típicamente los suplementos de aceite de pescado no contienen estos contaminantes.

Advertencias y precauciones especiales:

Enfermedad del hígado: El aceite de pescado podría aumentar el riesgo de sangrado.

Alergia al pescado o a los mariscos: Algunas personas que son alérgicas a los mariscos como el pescado podrían también ser alérgicas a los suplementos de aceite de pescado. No hay información confiable que indique que probabilidad hay que las personas alérgicas a los mariscos sean alérgicas a los aceites de pescado; sin embargo, hasta que no se tenga más información, se recomienda a los pacientes con alergia a mariscos que eviten el uso o usen los suplementos de aceite de pescado con cuidado.

Trastorno bipolar: El tomar aceite de pescado podría aumentar los síntomas de esta afección.

Depresión: El tomar aceite de pescado podría aumentar los síntomas de esta afección.

Diabetes: Hay preocupación de que el tomar altas dosis de aceite de pescado podría hacer más difícil el control del azúcar en la sangre.

Presión arterial alta: El aceite de pescado puede bajar la presión arterial y podría bajar demasiado la presión arterial en las personas que están siendo tratadas con medicamentos para bajar la presión arterial.

VIH/SIDA y otros trastornos en los cuales la respuesta del sistema inmunológico es más baja: Dosis altas de aceite de pescado puede bajar la respuesta del sistema inmunológico del cuerpo. Esto podría ser un problema para las personas con un sistema inmunológico ya débil.

Desfibrilador implantable (un dispositivo colocado quirúrgicamente para prevenir los latidos irregulares del corazón): Algunas investigaciones, pero no todas, sugieren que el aceite de pescado podría aumentar el riesgo de tener latidos irregulares del corazón en los pacientes que tienen un desfibrilador implantado. Sea precavido y evite el uso de suplementos de aceite de pescado.

Poliposis adenomatosa familiar: Hay la preocupación de que el aceite de pescado podría aumentar aun más el riesgo de desarrollar cáncer en las personas con este problema.

¿Existen interacciones con medicamentos?

Moderadas

Tenga cuidado con esta combinación



Medicamentos para bajar la presión arterial alta (Fármacos antihipertensivos)

El usar aceite de pescado con medicamentos que pueden bajar la presión arterial puede aumentar los efectos de estos medicamentos y puede bajar demasiado la presión arterial.

Algunos de los medicamentos para la presión arterial incluyen captoprila (Capoten), enalaprila (Vasotec), losartan (Cozaar), valsartan (Diovan), diltiazem (ccardizem), amlodipina (Norvasc), hidroclorotiazida (HydroDIURIL), furosemida (Lasix) y muchos otros.



Orlistat (Xenical, Alli)

El orlistat (Xenical, Alli) podría impedir la absorción de los ácidos grasos que son beneficiosos para el cuerpo y que están presentes en el aceite de pescado. Se puede impedir que esto suceda si se toma el aceite de pescado y el orlistat con dos horas de separación.



Píldoras anticonceptivas

Hay cierta evidencia que indica que las píldoras anticonceptivas pueden interferir con los efectos que tienen los aceites de pescado para bajar los triglicéridos.

Algunas píldoras anticonceptivas incluyen etinil estradiol y levonorgestrel (Triphasil), etinil estradiol y noretindrona (Ortho-Novum 1/35, Ortho-Novun 7/7/7) y otras.



Menores

Preste atención a esta combinación



Medicamentos que retardan la coagulación sanguínea (Anticoagulantes / fármacos Antiplaquetarios)

El usar aceite de pescado con medicamentos que pueden retardar la coagulación puede causar sangrado.

Algunos de estos medicamentos incluyen aspirina, clopidogrel (Plavix), dalteparin (Fragmin), dipiridamol (Persantine), enoxaparina (Lovenox), heparina, ticlopidina (Ticlid), warfarina (Coumadin) y otros.



¿Existen interacciones con hierbas y suplementos?


Hierbas y suplementos que podrían retardar la coagulación de la sangre

Las dosis altas de aceite de pescado parecen retardar la coagulación. El usar aceite de pescado con hierbas que pueden retardar la coagulación puede causar pérdida de sangre en algunas personas. Estas hierbas incluyen angélica, clavos de olor, salvia miltiorrhiza, ajo, jengibre, ginkgo, ginseng Panax, trébol rojo, cúrcuma, sauce y otras.



Vitamina E

Los aceites de pescado pueden disminuir los niveles de vitamina E. Los investigadores no están seguros si el aceite de pescado impide la absorción de la vitamina E presente en los alimentos o si hace que el cuerpo utilice la vitamina E más rápido de lo que debería.



¿Existen interacciones con alimentos?


No se conoce ninguna interacción con alimentos.



¿Qué dosis se utiliza?


La siguiente dosis se ha estudiado en investigaciones científicas:

POR VÍA ORAL:

  • Para triglicéridos altos: 1-4 gramos al día de aceites de pescado.
  • Para la presión arterial alta: Use ya sea 4 gramos de aceites de pescado o aceites de pescado que proporcionen 2,04 gramos de EPA y 1,4 gramos de DHA al día.
  • Para la fibrilación auricular (una de las cámaras del corazón no se vacía totalmente y esto aumenta el riesgo de formación de coágulos lo que puede producir un derrame cerebral): El comer atún o pescado, al horno o a la parrilla, los que proporcionan ácidos grasos omega 3 (aceites de pescado) una o más veces por semana a diferencia de consumir pescado una sola vez al mes parece reducir el riesgo de fibrilación auricular en pacientes de 65 años o más. Pero no se obtiene ningún beneficio si se come pescado frito o un sándwich de pescado.
  • Para problemas del riñón causados por el uso de ciclosporina para prevenir el rechazo de órgano después de un transplante: use 12 gramos al día que contengan 2,2 gramos de EPA y 1,4 gramos de DHA.
  • Para disminuir el riesgo de muerte y muerte súbita en pacientes con enfermedad coronaria: Use aceites de pescado que proporcionen 0,3-6 gramos de EPA con 0,6 a 3,7 gramos de DHA.
  • Para el tratamiento de asma en niños: use 17-26,8 mg/kg de EPA y 7,3 -11,5 mg/kg DHA.
  • Para prevenir y revertir el endurecimiento de las arterias: 6 gramos al día de aceite de pescado por los primeros 3 meses y de ahí en adelante 3 gramos diarios.
  • Para la artritis reumática: aceites de pescado que proporcionen 3,8 gramos al día de EPA y 2 gramos al día de DHA.
  • Para el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH): se usa un suplemento específico que contiene 400 mg de aceites de pescado y 100 mg de aceite de onagra (Eye q, Novasel) y se toman 6 cápsulas al día.
  • Para la prevención de abortos involuntarios en mujeres con el síndrome de antifosfolípidos y una historia de abortos se usan 5,1 gramos de aceites de pescado con una proporción de 1,5 EPA a 1 de DHA.
  • Para períodos dolorosos: se usa una dosis diaria de 1080 mg de EPA y 720 de DHA.
  • Para el síndrome de Raynaud: se usa una dosis diaria de 3,96 gramos de EPA y 2,64 gramos de DHA.
  • Para la pérdida de peso: coma una porción diaria de pescado de 2-7 onzas que contenga aproximadamente 3,65 gramos de ácidos grasos omega 3 (0,66 gramos de EPA y 0,60 gramos de DHA).
  • Para frenar la pérdida de peso en pacientes con cáncer: use 7,5 gramos/día de aceites de pescado que proporcionen 4,7 gramos de EPA y 2,8 gramos de DHA.
  • Para mejorar los trastornos de movilidad en niños con dispraxia (mala coordinación): use aceites de pescado que proporcionen 480 mg de DHA y combine con 35 mg de ácido araquidónico, 96 mg de ácido gama-alfa linoleico de aceite de onagra, 24 mg de aceite de tomillo y 80 mg de vitamina E (Efalex).
  • Para el trastorno de desarrollo de coordinación en niños: se usan aceites de pescado que proporcionen 558 mg de EPA y 174 mg de DHA y se toma en 3 dosis separadas.
  • Para la depresión junto con medicamentos antidepresivos convencionales: use 9,6 gramos al día de aceites de pescado.
  • Para prevenir que se desarrolle psicosis severa en las personas que tienen síntomas leves: Se usa 1,2 gramos/día de aceite de pescado.
  • Para mantener las venas abiertas después de la cirugía de bypass de las arterias coronarias: se usan 4 gramos al día de aceites de pescado que contienen 2,04 gramos de EPA y 1,3 gramos de DHA.
  • Para prevenir el colapso de las arterias abiertas por medio de la terapia de”globo” (PCTA): se usan 6 gramos al día de aceites de pescado. Se empieza un mes antes del PTCA; se continúa por un mes más después del PTCA y luego se usan 3 gramos de aceite de pescado por otros seis meses.
  • Para reducir y prevenir el alza continua de la presión arterial y para conservar la función renal después del transplante de corazón: se usan 4 gramos al día de aceites de pescado (46,5% de EPA y 37,8% de DHA).
  • Para prevenir la coagulación después de la colocación de un tubo para la diálisis: se usan 6 gramos al día de aceites de pescado.
  • Para preservar la función renal en pacientes con nefropatía IgA, se han usado 4,8 gramos al día de aceite de pescado.
  • Para la combinación de triglicéridos altos y colesterol alto`: Para bajar el colesterol, el LDL, los triglicéridos y la proporción entre el colesterol total y el HDL y la proporción entre el LDL y el HDL se han usado aceites de pescado que proporcionen 1800-2160 mg de EPA y 1200-1440 mg de DHA combinados con 900-1200 mg al día de ajo en polvo.

Otros nombres


Aceite de Pescado, Cod Liver Oil, EPA/DHA Ethyl Ester, Fish Body Oil, Herring Oil, Huile de Poisson, Huile de Saumon, Marine Lipid Concentrate, Marine Fish Oil, Marine Lipid Oil, Marine Lipids, Marine Oil, Marine Oils, Marine Triglyceride, Menhaden Oil, N-3 Fatty Acids, N3-polyunsaturated Fatty Acids, Omega 3, Omega-3, Omega-3 Fatty Acid Ethyl Ester, Omega-3 Fatty Acids, Omega 3 Fatty Acids, Omega-3 Marine Triglycerides, PUFA, Salmon Oil, Tuna Fish Oil, Tuna Oil, W-3 Fatty Acids.

Metodología


Para saber más sobre cómo este artículo fue escrito, refiérase a la metodología metodología (http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/natural/methodology-sp.html) de la Base exhaustiva de datos de medicamentos naturales.



PUFAS Y SISTEMA INMUNE

Biología del sistema inmune. El sistema inmune tiene dos componentes intercomunicados: Inmunidad innata o inespecífica e inmunidad adquirida o específica con dos componentes complementarios: humoral (efectuada por células B secretoras de anticuerpos) y celular (por linfocitos T CD4+ y CD8+). Las células del sistema inespecífico, neutrófilos, macrófagos y células dendríticas (APC) inician y amplifican las respuestas inmunes fagocitando gérmenes y antígenos para presentarlos a los linfocitos T ayudadores (T CD4) del SI específico quién decide qué tipo de inmunidad específica o adquirida actuará, si la humoral o la celular: Th2 o Th1.






CPA: Las células presentadoras de antígeno utilizarán la fagocitosis para procesar y presentar los antígenos. Las proteínas características del antígeno se presentarán en la pared externa de la CPA en una clase modificada del CPH, a los linfocitos T atraídos quimiotácticamente

(prolinfocitos vírgenes/TH0). El antígeno característico (péptido antigénico) será transferido desde el CPH de la CPA y se unirá al RLT (receptor de los linfocitos T). Desde ese momento el linfocito T se convierte en una célula auxiliar totalmente activa (linfocito T auxiliar) que se centrará en la defensa frente al antígeno y estimulará a otros actores del sistema de defensa para eliminarlo.



Como el motivo o el patrón del RLT del linfocito TH1 o TH2 es específico en función del antígeno, se debe considerar que las tareas de los linfocitos TH1 yTH2 son exclusivamente una defensa específica.





Comunicación inmunológica y modulación por citocinas. El sistema inmune se comunica y modula por contacto intercelular y por señales solubles llamados citocinas o interleucinas (IL) y quimiocinas. Las citocinas son glicoproteínas de bajo peso molecular, producidas en su mayoría transitoriamente por activación inmune, se unen a receptores específicos en la superficie celular y cambian el patrón de expresión genética de las células blanco. Se conocen alrededor de 200 citocinas con acciones biológicas y orígenes ampliamente variados, a menudo con superposición o redundancia funcional. A pesar de lo complejo y novedoso del conocimiento de las citocinas, se sabe que actúan en grupos o cascadas regulando muchos procesos inmunobiológicos y homeostáticos, tales como la hemopoiesis, proliferación, diferenciación celular y apoptosis. Durante las respuestas inmunes hay citocinas de fase innata, otras en inmunidad humoral y las que estimulan inmunidad celular. Las citocinas pro-inflamatorias llamadas monoquinas (secretadas por monocitos) son: IL-1, IL-6, IL-8, IL-12, IL-15, IL-18, interferones alfa y beta (IFN-α y β) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α). Las acciones proinflamatorias de ellas son neutralizadas por citocinas antinflamatorias IL-10, IL-13 y el factor de crecimiento transformador β (TGF-β). La expresión de citocinas innatas es inducida según el tipo de germen: los virus inducen IFN-α, IFN-β e IL-15 y las bacterias IL-1 y TNF-α. Las respuestas inmunes específicas celular y humoral son coordinadas por las subpoblaciones de linfocitos TH/CD4, los que se dividen en células o clonas de tipo TH1 y TH2 según el perfil de citocinas secretadas. Los linfocitos Th1 producen IL-2 e IFN-γ que activan macrófagos, células NK, CD4 y CD8 efectores de la inmunidad celular, mientras que las clonas Th2 secretan IL-4, IL-5, IL-6, IL-10 e IL-13 que modulan la producción de las distintas clases y subclases de inmunoglobulinas por los linfocitos B, así: IL4 induce la síntesis de IgG1, 3 y 4; IL5 induce IgA y eosinófilos, IL-6 induce IgM e IgE es inducida por altos niveles de IL-4 e IL-13. Las APC y macrófagos además de fagocitar y presentar antígenos modulan la inmunidad específica, secretando IL-12 que estimula la producción de IFN-γ y células TH1; por el contrario, si secretan IL-10 e IL-6 estimulan clonas Th2. Esto es muy importante porque la inmunidad específica celular Th1 elimina gérmenes de crecimiento intracelular (intracitoplasmáticos y en fagosomas) como virus, micobacterias y tumores y las clonas Th2 generan inmunidad humoral constituida por inmunoglobulinas neutralizantes y opsonizantes de gérmenes extracelulares y además porque la polarización TH1/TH2 del sistema inmune ejerce regulación cruzada teniendo en cuenta que las citocinas que generan células TH1 inhiben el desarrollo de TH2 mientras que las interleucinas que generan células TH2 en su mayoría son antinflamatorias y anulan las acciones proinflamatorias de las TH1, esto es de vital importancia clínica porque al generarse células que no respondan con el grupo de citocinas apropiadas, la respuesta es desviada o errónea, no efectiva para eliminar el antígeno e incluso dañina para el paciente.



Célula dendrítica: las células dendríticas tienen una función central en la estimulación y la modulación de las respuestas celulares. Las infecciones tienen un efecto profundo sobre las células dendríticas, que a su vez interactúan con los linfocitos T y determinan si se desarrollarán respuestas de tipo Th1 o Th2.



El linfocito TH0 es un prolinfocito virgen que todavía no tiene una función específica. Los linfocitos TH0 se pueden diferenciar a linfocitos TH1 o TH2 proinflamatorios o a linfocitos TH3 inhibidores de la inflamación, también denominados linfocitos reguladores o linfocitos Treg.

Los linfocitos TH-1 y TH-2 son linfocitos proinflamatorios. Su principal tarea es desencadenar y estimular la defensa contra un antígeno específico. Los linfocitos TH-3 son linfocitos reguladores de la inflamación. Inhiben la función de los linfocitos TH-1 y TH-2 y, por lo tanto, están inhibiendo su actividad.



Los linfocitos TH-3 son células reguladoras. Su principal mediador regulador de la inflamación es el TGF-β, el Factor de Crecimiento y Transformación beta. Los linfocitos Treg inhibirán tanto la vía TH-1 como la vía TH-2 y, por lo tanto, inhiben la inflamación.



La DHEA estimula la inmunidad celular o desplaza el equilibrio hacia las reacciones mediadas

por TH-1, en las que el cortisol inhibe las reacciones TH-1 y estimula a largo plazo las reacciones mediadas por TH-2. Podemos afirmar que la secreción a largo plazo de cortisol (p. ej., estrés) inducirá el desplazamiento del equilibrio hacia el lado de TH-2, induciendo alergias, algunas enfermedades autoinmunitarias e incluso el cáncer. Algunas enfermedades autoinmunitarias están mediadas por TH-1 (p. ej., enfermedad de Crohn).



Como los linfocitos reguladores TH-3, mediante la liberación del TGF-beta, inhiben ambos lados del equilibrio (inhibición), no intervienen directamente en el desequilibrio, sino en la intensidad de la expresión tanto de TH-1 como de TH-2.



La expresión de IL-10 interviene en la regulación de la respuesta inflamatoria por los ácidos Omega 3.

Entre los ácidos grasos, los de la serie w-3 parecen ser los de mayor actividad inmunomoduladora y dentro de los w-3, son los derivados del pescado, EPA y DHA, los biológicamente más activos. Numerosos experimentos en animales y estudios de intervención clínica indican que los ácidos grasos w-3 poseen propiedades antiinflamatorias y que por tanto podrían ser útiles en el tratamiento de enfermedades inflamatorias, y autoinmunes.

La primera evidencia de la importancia de incluir ácidos grasos w-3 en la dieta a nivel de inflamación, surgió por observaciones epidemiológicas de la baja incidencia de enfermedades autoinmunes e inflamatorias en los esquimales de Groenlandia. Poco más tarde se producía un periodo de expansión en el conocimiento de los PUFA en general, y de los w-3 en particular.

Actualmente se sabe que los ácidos grasos w-3 son esenciales para el normal crecimiento y desarrollo del individuo y que juegan un papel clave en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión o artritis entre otros.

Desafortunadamente, en las dietas occidentales predomina el consumo en exceso de ácidos grasos w-6, metabólicamente distintos a los w-3 y con funciones fisiológicas generalmente opuestas. Este desequilibrio contribuye al aumento en la incidencia de problemas cardiovasculares y desórdenes inflamatorios. Por todo ello, se convierte en un reto para numerosos científicos, el demostrar y dar explicación al efecto antiinflamatorio de los ácidos grasos w-3.

Nuestros resultados sugieren que los ácidos grasos w-3 disminuyen la proliferación de linfocitos probablemente debido al efecto que ejercen sobre la producción de IL-2 y otras citocinas implicadas en la proliferación y diferenciación linfocitaria. Estos mismos resultados han sido encontrados por numerosos estudios en animales de experimentación. En estudios clínicos en humanos donde se incluyeron ácidos grasos w-3 también se han analizado estos parámetros, encontrándose disminución de proliferación de linfocitos, aunque en este caso sin afectarse los niveles de IL-2. Sin embargo, los resultados aportados por los estudios en humanos son conflictivos, encontrándose algunos trabajos, incluso del mismo grupo, donde no se modifica o hasta se aumenta la proliferación de linfocitos. Estas diferencias pueden ser debidas a: Las dosis de ácidos grasos probados en estudios humanos no se pueden comparar con las elevadas dosis administradas en animales; los preparados de aceite de pescado que se utilizan en los diferentes estudios varían sus concentraciones de EPA y DHA pudiendo variar también los efectos, y por último la mayoría de los estudios humanos no han sido lo suficientemente consistentes para tener en cuenta la gran variación en algunos parámetros de la respuesta inmunológica.

Los ácidos grasos w-3, además de disminuir la producción de la citocina IL-2, disminuye otra serie de citocinas también Th1, como son la IL-1ß y el TNFα producidas por macrófagos. En humanos sanos, los niveles de ambas citocinas también son regulados por los ácidos grasos w-3 sugiriéndose que el efecto antiinflamatorio podría estar mediado por la modulación ejercida sobre estas citocinas.

Respecto a la respuesta Th2, los estudios demuestran también una disminución de la misma puesto que hemos observado una reducción de los niveles séricos de histamina, IgE e lgG, así como de citocinas Th2 como la IL-4. Hay diversas evidencias epidemiológicas que apoyan el papel protector de los ácidos grasos w-3 en enfermedades de tipo alérgico. Sin embargo, estudios usando suplementos de pescado en asma revelan un escaso impacto clínico a pesar de los cambios bioquímicos significativos que se producen. Aún así, se están realizando nuevos estudios en asma y otras atopias con el fin de mejorar el curso de la enfermedad.

Diversos autores defienden otro tipo de ácidos grasos diferentes a los w-3 por pensar que pudiese llegar a un estado de inmunosupresión que dejase al individuo desprotegido y comprometiese su estado de salud. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que los ácidos grasos w-3 son capaces de potenciar algunas defensas del organismo, como por ejemplo la inmunoglobulina A, cuyo incremento puede estar también potenciado por el aumento de IL-10 que induce el cambio de isotipo de las inmunoglobulinas. En este estudio también se observa el incremento en la expresión de iNOS en macrófagos que supondría una ayuda frente a un ataque externo.

En nuestra opinión, el resultado más relevante y novedoso de este estudio es el incremento de la citocina reguladora IL-10, la cual podría ser considerada responsable del efecto antiinflamatorio de los ácidos grasos w-3, así como del antialérgico, ya que el poder inmunosupresor de dicha citocina podría disminuir las respuestas tanto Th1 como Th2.

Diversos estudios, como los realizados en modelos de pancreatitis experimental donde se aplicó nutrición parenteral con aceite de pescado, coinciden en que los ácidos w-3 inducen un incremento de los niveles de IL-10. Sin embargo, otros autores no observan diferencias o incluso perciben una disminución de la IL-10 en otros modelos. Sería recomendable profundizar en este hecho para tratar de concretar el papel de la IL-10 en el mecanismo de acción de los ácidos grasos w-3 por lo que estudios con Knock-out para IL-10 están previstos realizarse en nuestros laboratorios.

Estudios japoneses confirman el efecto antiinflamatorio en dermatitis de contacto, atribuyendo en el efecto al mayor poder del DHA. Un estudio semejante, usando esteres de phorbol (TPA) como agente irritante, también señala el poder antiinflamatorio, en este caso por igual, de DHA y EPA.

La medida de MPO pone de manifiesto una menor infiltración leucocitaria con el tratamiento de ácidos grasos w-3. La migración de leucocitos desde la microvasculatura hasta el foco de la lesión donde se acumulan, es un paso clave característico de la inflamación aguda. Los ácidos grasos w-3 parecen poseer un importante papel a este nivel ya que en dicho grupo apenas se percibe el fenómeno.

Los radicales libres asociados a la inflamación llevan a estrés oxidativo, involucrado en el agravamiento de numerosas enfermedades. El glutatión es un tripéptido de elevada capacidad antioxidante al que recurre el organismo para la neutralización de los radicales libres. En los experimentos en animales en los que se indujo la dermatitis de contacto, los niveles de glutatión disminuyen significativamente al hacer frente al estrés oxidativo generado. Sin embargo, en el grupo con suplementación de w-3 esta disminución está reducida o compensada ya que al ser el daño menor, su efecto antioxidante no es tan requerido. Estos resultados podrían sugerir que los ácidos grasos w-3 aumenten los niveles de glutatión, pero, al analizarse el contenido de glutatión en el hígado de todos los animales (roedores), no se observaron diferencias. Sin embargo, sí que existen estudios que relacionan el consumo de ácidos grasos w-3 con un incremento en las defensas antioxidantes.

Podemos concluir atribuyéndoles a los ácidos grasos w-3 un potente papel antiinflamatorio donde el aumento de la IL-10 parece ser el factor desencadenante de una serie de modificaciones en la respuesta inmunológica que llevan a dicho efecto. La disminución de la proliferación de linfocitos y de las respuestas de tipo Th1 y Th2 son algunas de estas modificaciones. El estudio del efecto de los ácidos w-3 a nivel de vías de transducción de señales se hace imprescindible para terminar de dar explicación a la gran actividad de estos compuestos, no solo a nivel de inflamación sino también a nivel de alergia.

Referencias

Para ver todas las referencias de la página de Aceite de pescado, por favor diríjase a http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/natural/993.html.

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