domingo, 19 de febrero de 2012

Masaje tejido conjuntivo Dicke

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MASAJE DEL TEJIDO CONJUNTIVO
Por Ascensión Andrés Cercadillo.
1.- RESUMEN
El masaje de tejido conjuntivo es una técnica de terapia manual que se engloba
dentro de las terapias neurales que facilita tanto el diagnóstico como el tratamiento de un
gran número de patologías.
La observación y masaje de la piel del tejido conjuntivo pueden tener un efecto
beneficioso en tejidos localizados distalmente a la zona del tratamiento.
En este trabajo se describen sus principios de aplicación, efecto, técnica,
indicaciones y contraindicaciones.
2.- OBJETIVO GENERAL
Describir qué es el masaje de tejido conjuntivo, conocer cómo y por qué funciona,
desarrollo de la técnica e indicaciones de uso.
3.- INTRODUCCIÓN
La terapia neural o terapias reflejas manuales podemos basarlas en la organización
metamérica transversal del organismo.
Las terapias neurales actúan desde la periferia del cuerpo, invirtiendo el reflejo y
poniendo en marcha mecanismos encargados de aliviar y regular la víscera enferma.
El órgano enfermo puede proyectarse en distintos territorios corporales en forma de:
- tensión tisular, inflamación o edema reflejo
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- hiperalgia, dolor reflejo
- alteraciones vasomotoras reflejas
4.- HISTORIA
A lo largo de la historia, ya sea desde la medicina tradicional china u otras
tradiciones médicas se han establecido relaciones entre las vísceras internas y otros tejidos,
obre todo hemos aprendido cómo los dolores de las vísceras se reflejaban en otras zonas u
órganos.
En 1889 HEAD relaciona la víscera enferma con su zona de piel y tejido celular
subcutáneo correspondiente. Son zonas de concentración dolorosa que aparecen
proyectadas en la piel con relación a un órgano, en las cuales determinó puntos de máximo
dolor, que denominó “puntos de máxima”.
En 1921 MACKENZIE descubre que ese fenómeno de la piel se da también en
músculos y periostio.
SPERANSKY y KICKER ponen el punto de unión a estos hechos: el sistema
nervioso autónomo. Determinan que una irritación en este sistema conduce a una alteración
vasomotora lo cual dificulta el metabolismo y provoca una distrofia muscular. Llaman a
esto “procesos neurodistróficos” y establecen el concepto de “reflejo víscero músculocutáneo”.
SEYLE presenta esta reacción como un síndrome de adaptación al stress.
Frau DICKE, entre 1929 y 1952, estudia las manifestaciones del tejido subcutáneo,
observando modificaciones tisulares que producen induraciones, hinchazón o retracciones.
En realidad se estudia a sí misma cuando está a punto de que la amputen una pierna:
descubre que al tocar tejido denso dentro de su cadera se alivian los dolores.
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En 1938 HANSEN en Berlín reemprende los trabajos de HEAD y determina las
láminas dermatómicas o láminas de HANSEN. Establece las zonas y síntomas reflejos
correspondientes a un órgano enfermo.
En 1957 KOHLRAUSCH publica sus trabajos fundamentales: “ Las relaciones
reflejas entre vísceras y musculatura, sus acciones terapéuticas”; éstos trabajos probaron la
existencia de relaciones reflejas no sólo en dirección víscero-cutánea, sino también en
dirección cutáneo-visceral.
Está probado que la acción del masaje en las zonas reflejas de la musculatura y del
tejido conjuntivo, revivificando y equilibrando los centros de regulación del sistema
nervioso actúan sobre el órgano enfermo por vía refleja e indirecta.
Obtenemos un efecto sedativo, recuperador, protector y equilibrador de las zonas
afectados.
Es necesario reconocer los síntomas reflejos en las diferentes capas tisulares: piel,
tejido conjuntivo, músculos y estudiar los puntos máximos específicos de cada toque,
teniendo en cuenta que la sensibilidad táctil y la agudeza visual además de la precisión de la
técnica son fundamentales para valorar la respuesta y sentir bajo los dedos la tensión de un
tejido que se distiende o se crispa.
Es importante una exploración anatómica exacta y una precisión rigurosa de las
manipulaciones, porque es sólo el tejido conjuntivo el que hay que tratar para desencadenar
el reflejo curativo.
5.- CONCEPTO DE METÁMERA
La metámera será el conjunto del territorio bajo la influencia del nervio raquídeo.
La metámera esta constituida por:
- El dermatoma: piel y tejido conjuntivo.
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- El miotoma: suele estar más arriba que el dermatoma; así los puntos
musculares álgicos están más arriba que las zonas cutáneas hiperálgicas.
- El viscerotoma: las vísceras.
- El angiotoma: los vasos, de gran importancia en la acupuntura.
- El osteotoma: formado por la vértebra, no hay estudios sobre la
segmentación de los huesos.
- El neurotoma: se compone no sólo del nervio espinal, sino también del
vegetativo, parasimpático y simpático.
Facilitación metamérica: la afección de un solo elemento del segmento sensible
sensibiliza la metámera interna y también puede sensibilizar a otra mediante
interconexiones.
Si, debido a unas cuantas excitaciones demasiado fuertes, nos encontramos con un
“campo celular facilitado”, una excitación mínima o subliminal provocará en esos
territorios una reacción importante e imprevisible.
El trabajo inicial será esencialmente dérmico y siempre superficial ya que puede que
la musculatura no pertenezca al mismo segmento de la piel que lo cubre. El trabajo será
tanto más superficial y lento cuanto más adherentes sean los tejidos y mayor sea la ación
sedativa que se desea obtener.
La dosificación de los estímulos ha de ser individual, atendiendo a la palpación y al
estado del paciente.
Cuánto más acentuada es la perturbación patológica más perturbado está el
sistema vegetativo; por consiguiente más pequeño ha de ser el estímulo en el
tejido a tratar. WILDER Y KOWARSSCHICH
A la vez se produce acción sobre la dinámica circulatoria que a su vez libera
sustancias específicas.
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6.- CARACTERÍSTICAS DEL TEJIDO CELULAR SUBCUTÁNEO
El tejido conjuntivo representa el 16% del peso corporal y tiene la misión de dar
sostén, envoltura y unión a los tejidos además de ser vehículo de intercambio de sustancias.
En él tienen lugar los intercambios metabólicos, sean bioquímicos, biofísicos o
bioeléctricos.
Es un tejido rico en vasos sanguíneos y linfáticos, así como fibras nerviosas,
cerebro-espinales y vegetativas, rico en receptores exteroceptivos y en células
neurohumorales. Estas son las encargadas de generar neurotransmisores y, a través de ellos,
transmitir los estímulos recibidos al cerebro.
Un mal funcionamiento orgánico pondrá en marcha una acción de reequilibrio en
toda la metámera y sobre el tejido conjuntivo laso se desarrollarán estos reflejos, algias o
dolores así como fenómenos de tumefacción o aumento de turgencia por modificaciones
vasomotoras.
El tejido va a participar en la regulación del:
- equilibrio ácido-base
- metabolismo hidromineral
- balance eléctrico y osmótico
- reciclaje de productos del metabolismo
todo ello con el fin último de la autorregulación.
7.- PRINCIPIOS BÁSICOS DEL MASAJE DEL TEJIDO CONJUNTIVO
A) El masaje consiste en una serie de maniobras llamadas “trazos”, con estiramiento
del tejido superficial de una manera suave, larga y mantenida. Los trazos se realizan
en número de tres, salvo en la columna vertebral, que se harán dos.
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B) La frecuencia del tratamiento será de dos o tres veces por semana y en algunos
casos, se hace precisa su aplicación diaria. Nunca se deben sobrepasar las veinte
sesiones consecutivas. Si a la quinta sesión no ha habido ninguna mejoría,
interrumpir el tratamiento.
C) La posición del paciente es, normalmente, la de sedestación salvo que presente en
esta posición presente demasiada tensión o algias lumbares. Sentado las
transformaciones tisulares que se producen: retracciones, induraciones y
modificación del tejido conjuntivo se harán más fácilmente palpables y visibles.
D) La exploración de los tejidos se realizará mediante deslizamientos superficiales,
previos al tratamiento, comenzando a realizar los trazos en el lado opuesto al de
mayor tensión presente a la palpación.
E) Si no es posible que el paciente permanezca sentado, se le tratará en decúbito lateral
o decúbito prono. Las extremidades superiores se tratan siempre en decúbito prono.
F) Se comienza el tratamiento reequilibrando el sistema vegetativo mediante la
construcción base (CB) consistente en unas maniobras sobre la región lumbo-sacra.
Estas maniobras fundamentales permiten, además, adaptarse a la sensibilidad de
cada individuo y apreciar su reacción evitando reacciones indeseables.
Descripción de la técnica:
La técnica es tanto terapéutica como diagnóstica. Se realiza a base de trazos, dos o
tres en la piel, cuyo estiramiento provoca la estimulación del sistema neurovegetativo.
Estos trazos se aplican en las metámeras sanas y nunca sobre zonas enfermas o donde
se puede irritar el órgano. La técnica del trazado está compuesta por cuatro fases:
- Localización morfológica.
- Tensión hística.
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- Trazo o estiramiento.
- Relajación de la tensión. En esta última fase el tejido recupera su posición
inicial.
La ejecución manual del masaje del tejido conjuntivo se hace casi toda con los
dedos corazón y anular. Para obtener una buena respuesta los dedos deben estar pegados a
la piel, de manera que la arrastre. El estímulo es un ligero estiramiento sobre la piel.
Cualquier presión no tendría sentido, ya que disminuiría el efecto de estiramiento.
Asimismo, los dedos deben ser capaces de distinguir cualquier anomalía a la palpación.
Como zonas de mayor tensión, pliegues en la piel, edemas, puntos dolorosos o de máxima.
8.- CONSTRUCCIÓN BASE
- El rombo: la circunvalación del sacro. El rombo se forma mediante dos líneas desde
los puntos más anchos del sacro o surco, hacia el pliegue anal y hacia arriba hasta la
quinta vértebra lumbar.
- Tres líneas del sacro por encima de la cadera. La primera de las tres líneas de la
cadera pasa justo por encima de la cresta iliaca, bordeándola, para terminar con un
suave enganche en la espina iliaca anterior superior. La segunda línea empieza en el
punto más ancho del rombo y desplazándose paralela a la primera, pero más caudal;
también finaliza en la cresta iliaca anterosuperior. La tercera línea comienza en el
pliegue anal, pasando por el borde anterior del trocánter y «enganchándose» en la
espina ilíaca anterosuperior. Se trabaja con el miembro superior bien extendido.
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- Cinco líneas cortas cuyo trayecto va desde la quinta vértebra lumbar hasta la
duodécima vértebra dorsal, por encima del músculo erector dorsal. Le sigue el
abanico, dentro del ángulo formado por la columna y la cresta iliaca. Se empieza
con la mano más plana y después se eleva algo más, para profundizar poco a poco.
El borde de la caja torácica se trabaja con una línea que bordea ésta hasta la línea
media clavicular. Se termina suavemente por encima de la costilla anterior.
- Líneas bordeando la caja torácica, duodécima costilla.
- Líneas compensatorias bilaterales en los músculos pectorales.
- Líneas compensatorias supra o infraclaviculares.
- Si se finaliza el tratamiento en este estadio se añaden unas líneas bimanuales o
líneas de pequeño derivativo, que siguen el mismo trazo que la parte inferior del
rombo, pero con ambas manos.
- Además, y también bimanual, se hace el gran derivativo superficial mediante
suaves pasadas repetidas con toda la superficie de las manos, empezando en la zona
cervical, pasando por toda la parte lateral dorsal y terminando caudal de manera
bilateral en el sacro.
- De este modo todos los tratamientos finalizan con las líneas bilaterales de la
pequeña y gran compensación en la cara dorsal y en la cara ventral por encima de
los músculos pectorales. Así se consiguen equilibrar tensiones existentes o
eventualmente producidas por una sobreestimulación. En pacientes con sensibilidad
coronaria, abstenerse de trazar las líneas infra y supraclaviculares.
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- Tras haber tratado esta zona con algunas sesiones, se puede pasar directamente a las
zonas de las extremidades inferiores.
- La extensión del trabajo hasta la región de los hombros, escápula o extremidades
superiores se puede hacer tras haber terminado con la construcción base, que
permite relajar al paciente y actuar sobre las seis metámeras suprayacentes. Se
prosigue con las siguientes fases:
o Primera fase: Se extiende de D12 a D7.
o Segunda fase: Se extiende de D7 a C7.
o Tercera fase: Se extiende de la C7 a la base del cráneo.
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9.- CONSTRUCCIÓN DE BASE EN DECÚBITO LATERAL
En el caso en el que un paciente no pueda sentarse, éste se colocará en decúbito
lateral sobre su lado más sano, con las rodillas ligeramente flexionadas.
Se comenzará por:
- El abanico en el lado inferior.
- En el mismo lado se traza el rombo desde la quinta vértebra lumbar hasta el
surco sacroilíaco.
- Desde el surco se continúa, cambiando de mano, hasta el pliegue anal.
- Se sigue con una línea corta, paralela al pliegue anal, incluyendo de esta
manera los segmentos del sacro.
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- Se repiten todos los puntos expuestos hasta ahora en la parte superior,
abanico seguido del rombo y del pliegue anal hasta incluir los segmentos del
sacro.
- A continuación se traza la gran línea ilíaca, que comienza dorsalmente
bordeando la cresta y alcanzando el trocánter, que se rodeará con un
semicírculo. Sin abandonar esta última posición se colocarán los dedos de la
otra mano, trazando el mismo recorrido, pero en sentido inverso, desde el
trocánter hasta la parte dorsal de la cresta ilíaca, a la altura de la quinta
vértebra lumbar.
- Cinco líneas de enganche a la vértebra lumbar, primero en la zona inferior
y luego en la superior.
- Finalmente, la línea de la duodécima costilla, localizada en la zona
superior.
- En este punto se solicita el cambio de decúbito, repitiendo todo el
tratamiento, incluyendo la gran línea ilíaca y la última costilla, que estará
entonces situada en el lado superior.
- Tras acabar se pasará a decúbito supino para trazar las líneas superficiales
compensatorias con los dedos planos, por encima de los músculos
pectorales, así como las líneas infra y supraclavicular.
- De nuevo se coloca al paciente en decúbito lateral y se trazan unas líneas
que comienzan a la altura de la cresta ilíaca dorsal, bordeándola y
manteniendo un estrecho contacto, pasando por la espina ilíaca
anterosuperior (EIAS) y por las espinas ilíacas anteroinferiores (EIAI), y
desde esta última localización, con los dedos muy planos hasta la sínfisis. Se
trabajará primero un lado y después el otro.
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- Para terminar la sesión se trazarán unas líneas horizontales en el espacio
existente entre las últimas dos líneas, empezando en la región superior del
pubis hasta las EIAS.
- Al igual que como acabamos de ver en la construcción de base en decúbito
lateral, se puede tratar en decúbito prono en caso de necesidad.
10.- REACCIONES INMEDIATAS
De tipo simpático:
- Aumento de la transpiración, que disminuirá con las sesiones;
- Hiperemia: incluso más intensa que en el masaje tradicional lo que
provoca una renutrición tisular en músculos, estructuras periarticulares e
incluso a nivel de tejido óseo lo que puede conducir a una disminución
de la osteoporosis
- Piloerección.
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- Dermografía: rosada es normal, más intensa se trata de una reacción
exagerada.
- Sensaciones desagradables, dolorosas, que obligan a interrumpir el
tratamiento. A nivel de un dermatoma hepático sensible podríamos
provocar náuseas.
- Dilatación pupilar.
De tipo parasimpático:
- fatiga, somnolencia
- poliuria
- evacuación intestinal mejorada
11.- LOS SEGMENTOS
Delimitan una región de la caja torácica que corresponde al punto de partida de los
nervios raquídeos; coinciden con los músculos intercostales correspondientes.
Los segmentos de la piel y subcutáneos se encuentran situados mucho más
inferiormente que lo que les correspondería por el nervio espinal del que proceden.
Los músculos de la cintura escapular destinados al movimiento de las extremidades
superiores, en su inervación pertenecen, no a los segmentos torácicos, sino a los cervicales.
Por ejemplo, el músculo pectoral mayor pertenece al segmento C5-C8, el músculo
latísimo del dorso, a los segmentos C6-C8.
Si se tienen en cuenta estos factores anatómicos, es más sencillo llegar a entender
algunas manifestaciones subjetivas de dolor, así como puntos con aumento de la
sensibilidad, que se dejan palpar en el miotoma aunque su dermatoma se encuentre situado
más abajo.
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Los típicos dolores paravertebrales entre las dos escápulas suelen ser muchas veces
la respuesta a irritaciones de las raíces nerviosas de C4-C5.
Cada segmento está compuesto por fibras tanto del sistema simpático como del
sistema espinal.
Las fibras del simpático se reparten entre C6 y L2, mientras que las del sistema
central se extienden por todos los segmentos espinales y el cerebro.
Con el masaje se encuentran pues zonas del sistema central y el vegetativo. Si las
leyes descritas por Dicke afirman que se debe comenzar el tratamiento lo más alejado
posible de los segmentos que pudiesen estar ligados a órganos sensibles, esto significa que
siempre se deberá empezar por debajo de D12.
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12.- PUNTOS DE MÁXIMUM
En estas zonas se encuentran puntos de una resistencia particularmente elevada que
desde Head se llaman puntos de maximum.
Son bandas que se encuentran en el sentido de la anchura del músculo, de una
longitud de algunos centímetros y de espesor del tallo de una paja. Pueden alcanzar el
espesor de un lápiz.
Estos puntos musculares maximum reflejan (a la palpación por su hipertonía) el
daño en los órganos internos.
13.- ZONAS DE HINCHAZÓN Y DE FOSITAS
Mientras que las zonas musculares no son perceptibles a la vista, las zonas
subcutáneas son casi siempre visible desde el exterior
Por lo tanto, pueden destacarse por su abultamiento zonas de hinchazón llamadas así
por Dicke y Leube. Son bandas anchas.
Al lado de estas zonas se ven contracciones denominadas ‘zonas de fositas’ que son
más estrechas, de uno o dos dedos de ancho, normalmente.
La dureza de estas zonas de fositas es mayor. En una sesión no se llegarán a
ablandar. Según Wünsche, las zonas de fositas se deben a la acción del tejido conjuntivo
contraído.
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La reacción al tratamiento de las enfermedades angiospásticas (por ejemplo,
claudicación intermitente) se debe a la acción sobre las fositas, según describe Dicke.
14.- CONDUCCIÓN DEL TRAZO
De todo lo que se ha dicho hasta aquí, se desprende que el trazo es siempre
tangencial al tejido y, en general, efectuado con el pulpejo del dedo.
Junto a la construcción base, solo las vibraciones, algún amasamiento y maniobras
de relajación están permitidas y deben ser empleadas; sea antes del masaje de las zonas
reflejas para distender la musculatura, por ejemplo en los lumbagos, sea durante la sesión
para relajar un tejido conjuntivo demasiado doloroso, en espera de poder aplicar los
tratamientos adecuados como en las discopatías y en las osteocondrosis, o bien, después de
la sesión, como en el asma y el estreñimiento con objeto de restablecer una respiración
abdominal inexistente o deficiente.
15.- APLICACIONES PARA CADA CASO
A modo de ejemplo, vamos a especificar los trazos de:
A) Región intercostal.
B) Cuello.
C) Miembro inferior: Muslo.
D) Periartritis escapulo-humeral.
E) Trastornos circulatorios venosos: Varices.
F) Afecciones del aparato digestivo: Gastritis.
G) Afecciones de hígado, vesícula y vías biliares.
A.- Región intercostal.
Se continúa con trazos de la duodécima a la séptima dorsal hasta la altura del ángulo
inferior de los omoplatos.
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Los trazos intercostales son ejecutados a partir de la línea axilar anterior subiendo
del borde inferior del tórax hacia arriba, trazo por trazo, siguiendo los trazos intercostales;
la mano en posición plana para no agredir los nervios intercostales.
Estos trazos, que son cinco, se terminan con una ligera tracción de la columna
vertebral. El quinto intercostal se repite dos veces.
Para acabar, se reequilibra la tensión de los pectorales, insistiendo por encima de la
clavícula sobre la aponeurosis subclavicular.
Los trazos intercostales son igualmente aplicados en el sentido inverso de la
columna vertebral hacia la parte lateral del tórax, hasta la línea axilar anterior, donde se
agarran ligeramente al tejido.
B.- Cuello.
Pequeños trazos radiantes alrededor de la séptima vértebra cervical, exclusivamente
en la región aponeurótica del trapecio.
Trazos en ambos lados de la columna cervical hasta el ligamento cervical posterior
y tracción hacia el occipital.
Trazos en ‘enganche’ de la columna cervical.
Estiramiento del ligamento cervical posterior por medios de trazos transversales.
Estiramiento del borde anterior del trapecio hasta su inserción superior.
C.- Tratamiento del miembro inferior: Muslo.
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Para este tratamiento, el paciente está tumbado sobre la espalda.
El trazado de la banda ilio-tibial de Maissiat empieza al nivel del trocánter mayor y
se extiende superficialmente a lo largo del borde posterior de esta aponeurosis; al nivel del
tercio inferior del muslo, se dirige hacia el tendón de inserción del bíceps crural.
Para obtener la distensión de fuertes tensiones del tercio inferior de la aponeurosis
del muslo, se empieza por tratar la región del trocánter mayor.
Encadenamos por un estiramiento, empezando en el tercio inferior del muslo y
prolongándolo hacia arriba a lo largo del borde posterior de la banda ilio-tibial de Maissiat
y se contornea el trocánter mayor.
Después tratamos con la misma minuciosidad la región comprendida entre el
trocánter mayor y la espina iliaca anterosuperior.
Después, el trazo interno sale del tercio inferior del muslo, seguido de la tracción en
el espacio intermuscular. Entre los semitendionosos y semimembranosos, en el hueco
popliteo.
Viene después el estiramiento bimanual de los músculos posteriores del muslo,
superficialmente, del pliegue glúteo al hueco popliteo.
Estiramiento bimanual, ligero entre los gemelos, hacia arriba con tracción del hueco
popliteo a inserciones superiores de estos músculos.
El estiramiento superficial del hueco popliteo será ejecutado igualmente con las dos
manos.
Trazos suplementarios, trazos cortos en abanico, del tercio inferior de la fascia lata
hacia la rótula.
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El ‘trazo de varices’, a partir del tercio superior del muslo, a lo largo del borde
lateral del costurero y se termina en la espina iliaca anterosuperior.
D. Periartritis escápulo-humeral.
Esta afección bastante frecuente, a menudo de origen traumática o reumática, es
frecuentemente imputable a una degeneración de los discos vertebrales cervicales
inferiores, causa de una reacción neurodistrófica antigua.
El masaje de tejido conjuntivo está particularmente indicado en estos casos y es
preferible a la movilización bajo anestesia del hombro rígido que se practica a menudo.
E.- Trastornos circulatorios venososo: Varices.
Tratamiento:
1.- En posición sentada (posición habitual):
Construcción de base
Después, realizar trazos transversales sobre el sacro (trazos suplementarios).
2.- En decúbito dorsal:
Después de seis a diez sesiones, añadir el tratamiento del muslo:
Trazos ascendentes a lo largo del músculo íleo-tibial de Maissat y alrededor del
trocánter.
Trazos del trocánter en la espina iliada antero-superior.
Trazos de varices.
A partir de la octava o novena sesión, terminar con el trazo hepático.
Descanso.
Realizar series de quince a dieciocho sesiones.
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F.- Afecciones del aparato digestivo: Gastritis.
Tratamiento:
En posición sentada.
Construcción de base: De cuatro a seis sesiones completas, sin descuidar el ángulo
comprendido entre la columna vertebral y la cresta ilíaca; hay que tratar el borde izquierdo
del tórax, primero con cuidado y después repetir varias veces.
Estiramiento del borde torácico derecho.
"Pequeña derivación"
Realizar trazos equilibrados sobre los pcctorales, primero a la izquierda, después a
la derecha.
A partir de la cuarta sesión, trazos por encima de la clavícula.
Repetir el estiramiento del borde torácico izquierdo.
"Pequeña y gran derivación".
Descanso.
Desde el momento en que se manifieste una mejoría, añadir lo siguiente:
1.- Trazos agarrando uno y otro lado de la columna vertebral.
Trazos intercostales, sólo del lado izquierdo.
Un gran trazo equilibrador.
Estiramiento del borde izquierdo del tórax.
"Pequeña derivación"
Trazos equilibradores sobre los pectorales.
Trazo por encima de la clavícula, repetir el gran trazo equilibrador y el estiramiento
del borde izquierdo del tórax.
Pequeña y gran derivación superficial.
Descanso de media hora.
En caso de que el paciente presente gran sensibilidad, se deberá mantener en la
construcción de base.
G.- Afecciones de hígado, vesícula y vías biliares.
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Tratamiento:
En posición sentado o acostado.
Construcción de base:
Respetando hasta la octava o novena sesión, el ángulo entre la cresta iliaca y la
columna vertebral y respetando el trazo superior de base del lado derecho, mientras que se
estira el borde inferior derecho del tórax.
Estirar a continuación el borde izquierdo del tórax.
Realizar los trazos equilibradores sobre los pectorales, primero del lado derecho,
después del lado izquierdo.
Repetir el trazo superior de base en el lado derecho.
‘Pequeña y gran derivación’ superficial.
Reposo:
A partir de la tercera sesión, en la mitad de la misma se trata el ángulo entre la
última costilla y la columna vertebral, del lado derecho, después los trazos agarrando las
vértebras lumbares.
En la sesión siguiente se estira suavemente el borde inferior del tórax y se continúa
de la siguiente manera:
Trazos agarrando de una parte y otra la columna vertebral.
Trazos intercostales únicamente del lado derecho, sin repetir el último trazo,
teniendo en cuenta el estado del tejido en el ángulo inferior derecho del omóplato.
Pequeña derivación.
Trazos equilibradores, primero, sobre los pectorales derechos, después, sobre los
izquierdos.
Trazo debajo de la clavícula.
Según el estado del tejido y la sensibilidad del paciente, repetir el trazo del borde
inferior derecho del tórax o el trazo superior de la base.
Pequeña y gran derivación superficial.
Reposo.
En las siguientes sesiones, añadir:
Estiramiento del borde externo del omóplato.
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Estiramiento hacia la base del gran dorsal.
Trazos de gran dorsal, (guirnalda), el terapeuta se coloca de pie detrás del paciente.
Trazos equilibradores sobre los pectorales.
Trazo en el borde inferior derecho del tórax.
Terminar por la pequeña y gran derivación superficial
En la sesión siguiente, tras las maniobras de estiramiento, empezar por el
estiramiento del ángulo infero-interno del omóplato derecho, en la mitad, con ligeros trazos
partiendo de la región lateral y acabando en la posición media por debajo del punto máximo
en D2-D3 y a continuación por el contorno del ángulo escapular.
Al cabo de ocho o nueve sesiones, se termina por el trazo de hígado.
En las sesiones posteriores, añadir los trazos superficiales transversales entre los
omóplatos, primero con detenimiento por debajo del punto máximo D2- D3 y después
continuando hasta el nivel de la espina del omóplato.
Trazos equilibradores sobre los pectorales.
Trazo por debajo de la clavícula.
Pequeña y gran derivación superficial.
Decúbito dorsal, finalmente trazo del hígado.
Reposo.
Duración de las sesiones, de veinte a treinta minutos cada una.
En el caso de pacientes especialmente sensibles, si aparecen náuseas, el tratamiento
es más fácil de soportar al comienzo con hidroterapia.
Para el tratamiento de la vesícula biliar, en el caso de pacientes con espasmos,
realizar el trazo del hígado en el cuadro de la construcción base en breves sesiones de
hidroterapia. Ello permite suprimir los espasmos y facilitar la evacuación de la bilis.
16.- INDICACIONES DEL MASAJE DEL TEJIDO CONJUNTIVO (M.T.C.)
Alteraciones psicosomáticas: insomnio, distonías neurovegetativas, neurosis,
angustia, fobias, depresiones.
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Sedación del dolor: Neuralgias, neuritis, mialgias, cefaleas, algias vertebrales,
padecimientos discales.
Afecciones circulatorias:
- Vasculopatías venosas: Varices, úlceras varicosas, hemorroides, etc.
- Vasculopatías arteriales: Claudicación intermitente, síndrome de Raynaud,
arterioesclerosis, etc.
- Esclerodermia, edemas.
Adherencias postoperatorias.
Alteraciones reumáticas y traumáticas: artritis, artrosis, discartrosis, contracturas
musculares, periartritis escapohumeral, epicondilitis, lumbalgias, ciáticas, síndrome de
Sudeck, Dupuytren, amputaciones, fracturas, etc.
Alteraciones ginecológicas: amenorrea, dismenorrea, parto difícil, lactancia
insuficiente, menopausia.
Alteraciones respiratorias: asma, bronquitis, enfisemas, alergias.
Alteraciones cardíacas: cardiopatías coronarias.
Alteraciones digestivas: gastritis, úlcera duodenal, alteración de vías biliares, diarrea
o estreñimiento, colitis.
Alteraciones neurológicas: hemiplejias, poliomielitis, miastenia, distrofias
musculares, esclerosis múltiple, Parkinson.
Trastornos urológicos: Trastornos vesicorrenales, eneuresis, etc.
17.- CONTRAINDICACIONES
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Se describen contraindicaciones absolutas como los tumores malignos y la
tuberculosis y contraindicaciones relativas en las que se deberán respetar determinados
aspectos. Estas últimas son las infecciones (fiebre, abscesos, gripe, amigdalitis) en las que
habrá que esperar para comenzar el tratamiento a que pase la fase aguda y ceda la fiebre; la
menstruación, en la que habrá que suspender el tratamiento entre 48 y 72 horas, y la
dismenorrea, en la que en función de la intensidad del dolor se suspenderá el tratamiento en
los días de mayor intensidad.
18.- CONCLUSIÓN
La aplicación de esta terapia es útil en gran número de patologías, con pocos efectos
secundarios si está bien realizado y con unas repercusiones físico, psíquicas y emocionales
positivas, adecuadas y duraderas en el tiempo.
La experiencia demuestra que no solo la técnica y el hecho de aprender bien una
serie de pasos ayuda a aliviar o a curar con esta terapia manual, en concreto el masaje de
tejido conjuntivo; es la actitud mental del terapeuta con deseo expreso de ayudar a resolver
su problema a la persona y el estado vital del terapeuta en ese momento ayudarán a la
pronta recuperación o a su dilatación en el tiempo.
Es importante la colaboración del enfermo en una serie de pautas (posturas,
actitudes ante la vida, etc.) que le servirán para propiciar un efecto duradero en la mejoría.
19.- BIBLIOGRAFÍA
ASDONK, J. : Veráderungen des Bindegewebes als Ursache des vertebralen Syndroms. Hippokrates, 36,937 (1965)
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