miércoles, 22 de febrero de 2012

Los remedios de la abuela2

ALUBIAS

Tienen una cantidad considerable de hierro y de ácido fólico, los dos nutrientes cuya carencia puede provocar anemia. Para absorberlos mejor, conviene comer alubias con alimentos ricos en vitamina C (pimientos, perejil, patata). Si las acompañas de arroz, conseguirás completar la cantidad de sus proteínas.

Colesterol: Comer entre 50 y 100 g. al día de alubias (u otra legumbre) es suficiente para bajar el colesterol. Guisadas con vegetales y sin carne grasa, reducen el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Estreñimiento: Después de las habas, es la legumbre más rica en fibra. Esta cualidad hace que sea un alimento beneficioso para el estreñimiento y para prevenir ciertos tumores del aparato digestivo.

Diabetes: Siempre que se respeten las raciones recomendadas, las alubias son muy adecuadas en la dieta del diabético porque mantienen estables los niveles de azúcar durante más tiempo.

Canas: Esta legumbre contiene cobre, un mineral que ayuda a crear la sustancia que da color al cabello. El déficit de cobre puede provocar la aparición de canas prematuras.

Es una de las legumbres más flatulentas. Para evitar este contratiempo, cocínalas con arroz o patatas y condiméntalas con hinojo, semillas de anís o eneldo.

APIO

Es un vegetal muy nutritivo, en el se encuentran vitaminas, del grupo B, A, C y E, también contiene varios minerales, entre ellos, fósforo, hierro, azufre, potasio, cobre, manganeso, zinc y aluminio. 12

Es diurético: el apio contiene en sus semillas aceites esenciales, estos son selineno y limoneno, en su raíz encontramos, asparagina, esto hace que ejerza una importante acción diurética y depurativa en el en el organismo. Loa aceites que contiene tienen un efecto dilatador en los vasos renales, efectuando de esa manera la eliminación de líquidos e impurezas que están de más en el cuerpo, llevando al mismo a tener un equilibrio perfecto. Tiene propiedades para combatir cálculos renales y de vesícula, ayudando a eliminar arenillas en forma natural, es además muy eficaz en trastornos de origen hepático.

Circulación: consumido regularmente, ejerce importantes beneficios, bajando los niveles de colesterol en sangre, eliminando el ácido úrico, combate la hila hipertensión y previene problemas cardíacos.

Articulaciones: contiene flavonoides, estos tienen acción antioxidante, antinflamatoria y inmune – estimulante orgánico, esto sumado al silicio, ayudan en la renovación y producción del tejido conjuntivo y articular, logrando un marcado alivio en inflamaciones producidas por artritis, reuma y gota, ya que estimula la eliminación de ácido úrico, el principal causante de todas estas dolencias.

ARROZ BASMATI, energía a largo plazo

El arroz basmati, cultivado en las laderas del Himalaya al norte de India y Paquistán, está considerado como una de las variedades más selectas de todo el mundo. Al cocerse emana un inconfundible aroma que despierta todos nuestros sentidos y lo hace irresistible al paladar.

Los hidratos son el componente principal del arroz basmati y el macronutriente que nuestro organismo necesita en mayor proporción. Esta variedad aporta energía de forma más constante y gradual que, por ejemplo el arroz blanco bomba. Este beneficio ayuda a prolongar su efecto saciante y nos mantiene a salvo de los altibajos energéticos.

Este alimento es una buena reserva de vitaminas del grupo Ba, un complejo vitamínico que, además de aumentar el aprovechamiento de los nutrientes, favorece la relajación de los nervios. Con esta finalidad, conviene que lo prepares con pasas o con frutos secos.

Pocos alimentos son tan fáciles de digerir como el arroz basmati. Mezclado con carne o pescado blanco o a la plancha y una ensalada, se obtiene un plato muy completo que da un respiro al aparato digestivo.

Una vez cocido, el arroz basmati de grano largo y fino permanece totalmente suelto. Como no se apelmaza, se trata del arroz más indicado a la hora de preparar guarniciones y ensaladas. Su sabor, suave y delicado, contrasta muy bien con las salsas picantes.

A fin de conseguir que el arroz basmati no altere el ritmo intestinal. Las personas proclives al estreñimiento pueden mezclarlo con arroz salvaje, de efecto laxante.

Si añades al agua de cocción una cucharada de zumo de limón, potenciarás la blancura de este arroz.

ARROZ INTEGRAL, el más saciante y nutritivo

Pocos alimentos aportan tanto por tan poco. Y es que el arroz es uno de los cereales más baratos, más versátiles en la cocina y más fáciles de asimilar por nuestro aparato 13

digestivo. Si lo eliges integral, las ventajas se disparan porque en el salvado se concentran casi todas las vitaminas y minerales del grano.

El arroz integral aporta seis veces más magnesio que el blanco y triplica el contenido en vitaminas del grupo B presentes en la variante refinada. Por este doble motivo, el arroz integral actúa como un excelente relajante natural, siendo muy efectivo en caso de eccema, depresión insomnio, calambres musculares y estrés.

Excelente fuente de fibra, el arroz integral no sólo permite controlar el apetito y mejorar el tránsito intestinal sino que también previene el cáncer de colon y contribuye a mantener los niveles de glucosa y de colesterol a raya. Mezclado con otros alimentos ricos en potasio, como la zanahoria, las pasas o los piñones, el arroz integral ayuda a hacer frente a la hipertensión.

El arroz integral aporta energía de forma más constante y durante que el blanco. Debido a su alto aporte en vitamina B3 –una ración posee una cuarta parte de la cantidad que se requiere al día-, en vitamina B6 y B1, este cereal aumenta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos con los que se combina. Es muy útil en época de crecimiento, en períodos de debilidad y entre quienes abusan del alcohol.

Si lo pones en remojo la noche anterior, lo cocerás mucho más rápido. El de grano largo, se cocina antes que el de grano corto y además, queda más suelto. Por eso es el más adecuado en la preparación de guarniciones y ensaladas. En el contexto de una dieta rica en verduras y hortalizas, este alimento ayuda a perder volumen.

ARROZ VAPORIZADO, con más vitaminas

Los granos de este arroz están a prueba de despistes porque, aunque se sobrepase el tiempo de cocción, ni se recuece ni se pegan. Si bien las ventajas que ofrece en la cocina están fuera de duda, hay muchas otras razones para consumirlo.

La vaporización a la que se somete el arroz antes del descascarillado y el pulido, aumentan el contenido en vitaminas de este cereal, en concreto de las del completo B, muy importantes a la hora de convertir los alimentos de nuestra dieta en energía para el cuerpo.

Los granos arroz vaporizado están recubiertos por una especie de película que reduce la penetración de las grasas, por lo que absorben menos aceite que los normales.

Aunque el arroz vaporizado es algo más rico en fibra que el tradicional, para que no resulte astringente conviene combinarlo con el maíz o el arroz salvaje. Otro truco que acelera el ritmo intestinal es prepararlo con alimentos ricos en magnesio, como las gambas o los langostinos, las pipas, las nueces, etc.

El índice glucémico del arroz vaporizado es un poco más bajo que el del blanco, por lo que se absorbe algo más lentamente y produce subidas de glucosa en sangre más suaves. Para potenciar este efecto, se aconseja comerlo con verduras, ricas en fibra, carne o pescado.

Los únicos inconvenientes de este arroz son que tarda unos minutos más en cocerse y que absorbe menos los sabores de los ingredientes que lo acompañan. Como queda tan suelto y consistente, resulta ideal prepararlo en ensaladas. Una vez cocinado, el arroz vaporizado se conserva muy bien.

ATÚN

El atún es uno de los pescados azules más consumidos en nuestro país Su carne posee un 12% de grasa, lo que le convierte en un pescado graso, pero se trata de una grasa 14

rica en ácidos grasos omega 3, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos y a hacer la sangre más fluida, lo que disminuye el riesgo de arteriosclerosis y trombosis. Por este motivo, es recomendable el consumo de atún y otros pescados azules en caso de enfermedades cardiovasculares. El atún es el pescado que posee más contenido en proteínas de alto valor biológico (23 gramos por 100 gramos), superior incluso a las carnes.

Si se compara con la mayoría de pescados, sobresalen de su composición nutritiva diversas vitaminas y minerales. Entre las vitaminas del grupo B destacan B2, B3, B6 y B12. El contenido en esta última supera al de las carnes, huevos y quesos, alimentos que son fuente natural de esta vitamina. La proporción del resto de vitaminas hidrosolubles sobresalen en el atún respecto a la mayoría de pescados, aunque la cantidad es poco relevante si se compara con la que contienen otros alimentos ricos en estos nutrientes como es el caso de los cereales integrales, las legumbres, las verduras de hoja verde o las carnes en general. Estas vitaminas permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos (hidratos de carbono, grasas y proteínas). Además, intervienen en diversos procesos de gran importancia funcional como la formación de glóbulos rojos, la síntesis de material genético y el funcionamiento del sistema nervioso y de defensas, entre otros.

El atún contiene también cantidades significativas de vitaminas liposolubles (solubles en grasa) como a y la D. La primera contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, la piel y otros tejidos del cuerpo. Además, favorece la resistencia frente a las infecciones y es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y para la visión nocturna. También interviene en el crecimiento óseo y participa en la producción de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprerrenales. Por su parte, la vitamina D favorece la absorción de calcio y su fijación al hueso, además de regular el nivel del calcio en la sangre.

En cuanto a los minerales, el fósforo y el magnesio sobresalen en la composición nutritiva del atún, sin despreciar su contenido en hierro y yodo. El fósforo está presente en huesos y dientes, interviene en el sistema nervioso y en la actividad muscular y participa en procesos de obtención de energía. El magnesio se relaciona con el funcionamiento del intestino, los nervios y los músculos, y además forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. El hierro es necesario para la formación de hemoglobina, proteína que transporta el oxígeno desde los pulmones a todas las células y su aporte adecuado previene la anemia. El yodo es indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides que regula numerosas funciones metabólicas, así como el crecimiento del feto y el desarrollo de su cerebro. El inconveniente que presenta el atún para la salud se limita a quienes padecen hiperuricemia o gota, dado su contenido en purinas, que en el organismo se transforman en ácido úrico.

A diferencia de otros productos animales grasos –cordero, ternera, etc-, la mayoría de los lípidos presentes en el atún son ácidos grasos Omega 3, que ayudan a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre. Es además, el pescado azul con menor contenido en grasas ―malas‖, responsables de aumentar el riesgo cardiovascular.

La vitamina D presente en el atún no sólo facilita la absorción a nivel intestinal del calcio sino que también aumenta su fijación en los huesos. La ingesta de pescado azul, rico en este nutriente, es muy beneficioso entre las personas que no consumen leche o alguno de sus derivados, fuente primordial de esta vitamina.

Es junto con el boquerón y el pez espada, el pescado azul más bajo en calorías. Una razón individual, cocinada a la plancha o al horno, aporta unas 180 kcal. Debido a su riqueza proteínica, superior a la de muchas carnes, aumenta el nivel de saciedad del estómago y favorece la quema de grasas sobrantes.

Si bien algunos ejemplares pueden llegar a medir tres metros, las piezas que menos mercurio acumulan son las pequeñas.
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BACALAO

Debido a su bajo porcentaje de grasas, el bacalao es uno de los pescados más ligeros que hay. Cocinado al vapor o acompañado de salsas poco calóricas, ayuda a mantener la línea, al tiempo que mejora la salud de las personas con colesterol.

Con la merluza y la pescadilla, es el pescado blanco más rico en ácido fólico, una vitamina esencial en las mujeres que estén planeando un embarazo, así como en los primeros meses de gestación.

El bacalao fresco, a diferencia del desalado o el ahumado, destaca por su elevado contenido en potasio y su bajo aporte en sodio. Por esta razón, se convierte en un alimento muy adecuado en las dietas bajas en sal. Fresco en el mercado sólo lo encontrarás de diciembre a mayo, el resto del año, te recomendamos comprarlo congelado en alta mar.

El hígado de bacalao, que puede adquirirse en conserva y en forma de suplementos, es una formidable reserva de grasas esenciales y vitaminas A, D y E. Muy útil en niños con problemas de crecimiento, personas con trastornos del corazón, niveles altos de colesterol y osteoporosis.

Los esponjosos buñuelos de bacalao, las croquetas y las tortillas que se preparan con este pescado blanco, suelen ser el agrado de los más pequeños. Gracias a su alto aporte en zinc, todas estas recetas refuerzan sus defensas. Desala el bacalao en la nevera. Las bajas temperaturas previenen la proliferación de gérmenes y evitan que los lomos se resquebrajen.

BERBERECHOS, el aperitivo más ligero y rico en hierro

Vivos o en conserva al natural, el berberecho destaca por su contenido en calcio y su sorprendente aporte en hierro, sólo equiparable al de la almeja y muy superior al de la carne -contiene doce veces más hierro que la ternera- y al de las legumbres. Este mineral, con el que se oxigenan todas las células de nuestro cuerpo, combate el cansancio, previene la anemia y mejora el color de la piel. Debido a su contenido en magnesio, los moluscos protegen el corazón. Si a esto le añadimos su nulo aporte en grasas, podemos decir que el berberecho es un alimento de obligada inclusión en las dietas cardiosaludables.

Los berberechos alimentan, y además de proporcionar buenas dosis de proteínas y de hidratos, poseen yodo y vitamina B2, dos nutrientes que intervienen en el proceso de crecimiento.

No tires el líquido de las conservas, es en él donde se encuentra buena parte de las vitaminas y minerales que se disuelven en el agua. Te servirá para aderezar los propios berberechos y como concentrado de caldo de pescado. Antes de abrir una lata, límpiala con un trapo para evitar que la suciedad entre en el interior.

BERENJENA

La berenjena se considera nativa de la India por los innumerables documentos escritos que la ubican en este país y otros limítrofes. De hecho, el cultivo de esta hortaliza es antiquísimo en regiones de Oriente. Parece ser que su nombre procede del vocablo persa ´badindjan´, que luego pasó al árabe.

Su introducción en Europa data de la Edad Media y, al parecer, se produjo desde España a través de los comerciantes árabes. Desde entonces, se extendió el cultivo de la berenjena con gran éxito en los países templados bañados por el Mediterráneo. Pese a ello,
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durante siglos, la berenjena fue estimada de forma exclusiva como adorno exótico porque existía la creencia de que su consumo provocaba enfermedades.

En la actualidad, la berenjena se considera en muchas partes del mundo un alimento de pobres, lo que explica su baja popularidad en algunos países. Sin embargo, en regiones como China, India (los mayores países productores de berenjena del mundo), Japón y diversos países mediterráneos, la berenjena es muy popular y su cultivo y consumo están muy extendidos. Se conocen tres subespecies del género Solanum: esculentum, a la que pertenecen la mayoría de variedades; insanum, con un número reducido de especies cultivadas y ovigerum, que sólo tiene interés ornamental. Las especies salvajes de berenjena producen unos frutos amargos con espinas dorsales agudas en la mayoría de las partes de la planta, incluyendo el cáliz de la fruta.

La clasificación de la berenjena atiende a su forma (globosa, larga, delgada...), determinada por la variedad de que se trate.

Jaspeada: son los frutos redondos ovalados, de piel bicolor (blanca jaspeada de morado o verde) y pulpa casi blanca. El peso medio de un ejemplar ronda los 200 gramos.

Globosa: forma esférica, piel de color morado oscuro, brillante y pulpa verde. Su peso medio ronda los 250 y 290 gramos.

Alargada: son alargadas, de piel morada oscura, brillante y pulpa verde. Su peso va de los 160 a los 180 gramos.

Esférica: fruto redondo, de color morado oscuro, brillante y uniforme y pulpa verde con vacíos. El peso medio de una unidad es de 230 a 260 gramos.

El consumidor demanda sobre todo las berenjenas de color negro o morado oscuro brillante, sin importarle el color de la pulpa, blanca o verdosa. Ésta última se caracteriza por un sabor picante y amargo y de textura esponjosa.

En España, hay una variedad autóctona de berenjena que goza de denominación de origen, la "Berenjena de Almagro", cultivada en la Comarca de Calatrava, en Ciudad Real

La berenjena no destaca por su valor energético ni nutritivo, puesto que ofrece un residuo seco inferior al 8% a causa de su escaso contenido proteico, hidrocarbonado y mineral. El agua es el elemento mayoritario de su peso.

Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas. El aporte de sales se lo debe al potasio, el mineral más abundante, y en su composición se contabilizan cantidades discretas de fósforo, calcio, magnesio y hierro. En cuanto a su carga vitamínica, sobre todo folatos y vitamina C, no resulta significativa en comparación con el resto de hortalizas.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

En la acelga, el mineral más abundante con diferencia es el potasio. Sin embargo, esta verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio, estos dos últimos de peor aprovechamiento que los que proceden de los alimentos de origen animal (lácteos, carnes y pescados). Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo

Dado su escaso valor energético, la berenjena puede formar parte de cualquier dieta de control de peso. Para ello se ha de elaborar con poca grasa: asada al horno o en el microondas, hervida, al vapor, rehogada con poco aceite, en forma de crema, sola o junto a
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otras verduras. Si se fríe, absorbe gran cantidad de aceite y, en consecuencia, aumenta de forma notable su valor energético, algo que no interesa en estos casos.

La berenjena, elaborada de una manera sencilla, es fácil de digerir y conviene a quienes padecen trastornos digestivos por su estimulación de la función del hígado y vesícula biliar. El alcohol, el exceso de grasa y de proteínas animales son las principales amenazas para el buen funcionamiento del hígado, además de ciertos fármacos. Hay alimentos que favorecen la función hepática y de la vesícula biliar, o su recuperación tras una afección, y ayudan a la digestión. Ciertos vegetales con ligero sabor amargo, entre los que se encuentra la berenjena, atesoran estas propiedades.

La berenjena puede llevar el adjetivo de verdura aperitiva y tonificante gracias a algunos de sus componentes. Los compuestos responsables de su ligero sabor amargo son reconocidos por su efecto colagogo, es decir, que estimula el buen funcionamiento del hígado y facilita el vaciamiento de la vesícula biliar, de manera que favorece la digestión de las grasas. La vesícula biliar es un reservorio donde queda almacenada la bilis que se vierte al duodeno cuando llegan las grasas de la digestión de los alimentos.

Recientemente, científicos del Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos han identificado en la berenjena niveles elevados de ácido clorogénico, uno de los más potentes antioxidantes producidos en los tejidos de las plantas. Éste fue el compuesto fenólico predominante en casi todas las muestras analizadas. Estas sustancias antioxidantes son producidas de manera natural por muchas plantas para protegerse contra infecciones.

En la piel de esta planta se han identificado antocianinas (flavonoides), pigmentos que le confieren el color morado, con propiedades antioxidantes. Los estudios indican que ciertos flavonoides presentes en la berenjena ayudan a disminuir los niveles de colesterol mediante una modulación de su metabolismo y una mayor excreción del mismo. El reconocido papel benefactor de los antioxidantes, convierten a la berenjena en una verdura recomendada para toda la población por el destacado papel que tienen estos compuestos en la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y del cáncer.

En diversas hortalizas se han detectado aminas, como la serotonina y la tiramina en las berenjenas y el tomate, y la histamina en las espinacas. Estos compuestos tienen capacidad de provocar reacciones alérgicas o cefaleas en personas susceptibles, lo que hace pensar en la relación del consumo de estos alimentos con la aparición o el mantenimiento de sus síntomas. Dado que no hay estudios concluyentes, no se puede generalizar. Por ello, habrá que realizar un exhaustivo examen clínico y dietético, para descartar el origen de los síntomas, con el fin de no hacer la dieta más estricta de lo necesario.

Por otra parte, se conoce que la berenjena cruda contiene cierta cantidad de solanina, un alcaloide tóxico, más abundante en las partes verdes de la planta y en los frutos poco maduros. Este alcaloide puede provocar migraña y alteraciones gastrointestinales. Esto no supone ningún problema para la salud si se consume la berenjena madura y siempre cocinada, ya que la sustancia es termolábil, por lo que desaparece con el calor.

BERROS, revitalizantes

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