lunes, 20 de febrero de 2012

Lo que más obesidad produce: NO DESAYUNAR

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Revista Pediatría de Atención Primaria
Vol. VII, Suplemento 1, 2005
Introducción
La obesidad se puede definir como el
acúmulo excesivo de tejido adiposo. En
los niños los depósitos grasos tienen lugar
principalmente a nivel subcutáneo,
mientras que en los jóvenes y adolescentes,
al igual que en los sujetos adultos,
también se forman depósitos grasos
intra-abdominales, patrón que se asocia
con un mayor riesgo de trastornos metabólicos.
Los efectos adversos y los riesgos de
la obesidad para la salud en etapas tempranas
de la vida incluyen a corto plazo
tanto problemas físicos como psicosociales.
Estudios longitudinales sugieren
que la obesidad infantil, después de los
3 años de edad, se asocia a largo plazo
con un mayor riesgo de obesidad en la
edad adulta y con un aumento en la
morbilidad y mortalidad; persistencia de
los trastornos metabólicos asociados, un
aumento del riesgo cardiovascular y de
algunos tipos de cáncer1,2.
La obesidad infantil se asocia con un
aumento de riesgo cardiovascular, con
hiperinsulinemia2,3 y menor tolerancia a
la glucosa, y con alteraciones en el perfil
lipídico en sangre e incluso hipertensión
arterial. Los cambios metabólicos observados
en niños y adolescentes obesos se
conocen también como síndrome premetabólico
y pueden estar relacionados
con los trastornos endocrinos que se observan
en la obesidad, como déficit de
hormona del crecimiento o hiperleptinemia2,3.
También se han descrito problemas ortopédicos
que se acompañan de alteraciones
en la movilidad física e inactividad;
trastornos en la respuesta inmune con
aumento en la susceptibilidad a infecciones;
alteraciones cutáneas que reducen la
capacidad de cicatrización de heridas e
Epidemiología y factores determinantes
de la obesidad infantil y juvenil en España
J.Aranceta Bartrinaa, C. Pérez Rodrigoa, L. Ribas Barbab, L. Serra Majemc
aUnidad de Nutrición Comunitaria, Subárea Municipal de Salud Pública, Bilbao.
bUnidad de Investigación en Nutrición Comunitaria, Parque Científico Universidad de Barcelona.
cDepartamento de Medicina Preventiva y Salud Pública, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Rev Pediatr Aten Primaria. 2005;7 Supl 1:S 13-20
infecciones y problemas respiratorios
nocturnos e incluso apnea del sueño4.
Las consecuencias psicosociales de la
distorsión de la imagen física para el niño
obeso pueden ser tan importantes e
incluso más que las físicas. Baja autoestima,
aislamiento social, discriminación
y patrones anormales de conducta son
algunas consecuencias frecuentes5.
Todavía no existen evidencias epidemiológicas
sólidas en cuanto a los efectos
a largo plazo y la persistencia de la
obesidad infantil en la vida adulta. Teniendo
en cuenta las posibles limitaciones
en los datos existentes, parece que
es más probable que los niños obesos
sean adultos obesos en comparación
con los niños normopeso, aunque paradójicamente
la mayor parte de los adultos
que son obesos en la actualidad no
fueron niños obesos. La obesidad infantil
en la segunda década de la vida es un
factor predictivo de la obesidad adulta
cada vez más consistente6-8. Si uno o
ambos progenitores son obesos, la probabilidad
de que la obesidad infantil
persista en la edad adulta es aun mayor.
Algunos estudios prospectivos han
puesto en evidencia que existen muchos
factores de confusión que actúan
como artefactos para poder determinar
el papel de la dieta y el ejercicio físico en
la génesis de la obesidad infantil, por
ejemplo, la obesidad de los padres8,9.
Aunque hasta la fecha se ha puesto mayor
énfasis en la ingesta total de energía
con la dieta, hoy surgen voces que
apuntan hacia la importancia de la densidad
energética8 y la frecuencia de consumo
y la distribución energética. En
cuanto al papel de la actividad física, se
ha analizado con mayor detenimiento la
importancia del ejercicio físico vigoroso;
sin embargo, hoy se admite que el hecho
de dedicar muchas horas a ver la televisión
o a los videojuegos configura
un estilo de vida en sí mismo que va
más allá del sedentarismo8,9. El análisis
de la interacción entre la genética y el
medio ambiente será de especial interés
para detectar individuos de alto riesgo
en un futuro cercano.
La evaluación precoz de la obesidad
infantil es importante porque es el mejor
momento para intentar evitar la progresión
de la enfermedad y la morbilidad
asociada a la misma.
La edad escolar y la adolescencia son
unas etapas cruciales para la configuración
de los hábitos alimentarios y otros
estilos de vida que persistirán en etapas
posteriores, con repercusiones, no sólo
en esta etapa en cuanto al posible impacto
como factor de riesgo, sino también
en la edad adulta e incluso en la senectud.
Aranceta Bartrina J, y cols. Epidemiología y factores determinantes de la obesidad infantil y juvenil en España
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Revista Pediatría de Atención Primaria
Vol. VII, Suplemento 1, 2005
Epidemiología de la obesidad
en la edad infantil y juvenil
en España: estudio enKid
El estudio enKid es un estudio transversal
realizado sobre una muestra aleatoria
de la población española con edades
comprendidas entre los 2 y los 24
años, seleccionada en base al censo oficial
de población10.
El protocolo de estudio contemplaba
datos personales y análisis de la ingesta
por medio de un recuerdo de 24 horas
complementado con un cuestionario de
frecuencia de consumo cuantitativo. En
el 25% de la muestra se recogió un segundo
recuerdo de 24 horas. Los recuerdos
de 24 horas se distribuyeron homogéneamente
a lo largo de todo el año y
también durante todos los días de la semana,
con el fin de evitar la influencia de
las variaciones estacionales y semanales.
La información se recogió mediante entrevista
personal en el domicilio del encuestado
en presencia de la madre o persona
responsable de la alimentación familiar
para los menores de 13 años.
También se recogió información sobre
los conocimientos y opiniones sobre temas
relacionados con la alimentación y
la nutrición. Se utilizaron cuestionarios
específicos para recoger información
sobre hábitos de fumar, consumo de alcohol
y actividad física.
Determinaciones antropométricas: se
determinaron las siguientes mediciones:
peso, talla, índice de masa corporal
(IMC) (peso/talla al cuadrado), circunferencias
de cintura, cadera y brazo, índice
cintura/cadera y diámetro del codo.
Las mediciones se realizaron en ropa
interior, sin calzado, en el domicilio
del encuestado, utilizando balanzas
electrónicas calibradas periódicamente.
La talla se midió utilizando tallímetros
portátiles de pared homologados (Kawe),
las circunferencias se midieron con
cintas métricas inextensibles siguiendo
protocolos estandarizados11.
Se han definido el sobrepeso y la obesidad
utilizando como criterio el valor
del índice de masa corporal. Se han
considerado como puntos de cortes los
valores correspondientes al percentil 85
(sobrepeso) y al percentil 95 (obesidad)
específicos por edad y sexo en la distribución
de referencia para la población
de esta edad, según las tablas de la Fundación
Orbegozo12.
El trabajo de campo fue realizado por
43 dietistas-nutricionistas que siguieron
un período de formación y estandarización
de criterios previo al inicio del trabajo
de campo (1998-2000). Los datos
se analizaron utilizando el paquete de
programas SPSS para Windows (v.
10.0).
Aranceta Bartrina J, y cols. Epidemiología y factores determinantes de la obesidad infantil y juvenil en España
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Vol. VII, Suplemento 1, 2005
La asociación entre la obesidad y cada
uno de los factores determinantes considerados
se analizó mediante modelos
de regresión logística incondicional siguiendo
el método por etapas utilizando
como criterio de inclusión la distancia
de Wald. Se diseñaron diferentes
modelos para varones y para mujeres y
se han ajustado a la edad.
Prevalencia de obesidad
infantojuvenil
La prevalencia de obesidad para este
grupo de edad en España se estima en
un 13,9%, y para el sobrepeso se estima
en un 12,4%. En conjunto sobrepeso
y obesidad suponen el 26,3%. La
obesidad es más elevada en los varones
(15,6%) que en las mujeres (12%), diferencia
estadísticamente significativa.
En el subgrupo de varones, las tasas
más elevadas se observaron entre los 6
y los 13 años. En las chicas las tasas de
prevalencia más elevadas se observaron
entre los 6 y los 9 años.
La prevalencia de obesidad es más
elevada en los chicos cuyos padres han
completado un nivel de estudios bajo,
especialmente si la madre tiene un nivel
cultural bajo. El nivel de instrucción de
la madre sólo parece tener influencia en
los niños más pequeños, hasta los 10
años. No se han observado diferencias
estadísticamente significativas en la prevalencia
de obesidad en función de la
ocupación de la madre fuera del hogar.
Aranceta Bartrina J, y cols. Epidemiología y factores determinantes de la obesidad infantil y juvenil en España
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Figura 1. Factores sociodemográficos que influyen en la prevalencia de obesidad infantil y juvenil
en España. Estudio enKid14.
Mujeres
> 6 años/> 14 años
Nivel de instrucción materno alto
Nivel socioeconómico familiar alto
Región noreste-norte
Varones
6-13 años
Bajo nivel de instrucción materno
Bajo nivel socioeconómico familiar
Región sur-Canarias
Normopeso
Obesidad
La prevalencia de obesidad es más elevada
en los chicos y chicas pertenecientes
a un nivel socioeconómico bajo.
Las tasas de prevalencia de obesidad y
sobrepeso más elevadas se observaron
en la Comunidad de Canarias y en la región
sur, tanto en los chicos como en las
chicas y en todos los grupos de edad.
Las tasas más bajas se han observado en
las regiones noreste y norte. El tamaño
de la población de residencia no parece
expresar un patrón de distribución definido
para la sobrecarga ponderal.
En la Figura 1 se resumen los factores
sociodemográficos que influyen en la
prevalencia de obesidad infantil y juvenil
en España, a la luz de los resultados
del estudio enKid.
Algunos antecedentes de la primera
infancia también muestran alguna asociación
significativa con la distribución
de la sobrecarga ponderal en la población
infantil y juvenil española.
Las tasas de prevalencia de obesidad
fueron significativamente más elevadas
en el colectivo que refería un peso al
nacer por encima de los 3.500 g en
comparación a los que expresaron un
peso al nacer por debajo de 2.500 g,
ajustadas por edad y sexo. Los varones
entre 2 y 5 años que recibieron lactancia
materna durante más de 3 meses
expresaron tasas de prevalencia de obesidad
inferiores a los niños del mismo
grupo de edad que no habían recibido
lactancia materna o durante un período
de tiempo más corto.
Entre los estilos de vida analizados, se
observó que a partir de los 6 años la
prevalencia de obesidad era más elevada
en los niños y jóvenes que aportaban
mayor proporción de energía a partir de
la ingesta grasa (más de 38% kcal) en
relación con los que realizaban ingestas
porcentuales de grasa más bajas. Este
hecho se observó también en el subgrupo
femenino entre 14 y 17 años.
En los varones a partir de los 14 años
se apreció una diferencia estadísticamente
significativa en el consumo de
productos azucarados, bollería, embutidos
y refrescos azucarados entre los
obesos y los no obesos. Las tasas de
prevalencia de obesidad eran más elevadas
en los chicos con edades entre 6
y 14 años que realizaban con mayor frecuencia
consumos de embutidos. Por la
prevalencia de obesidad fue inferior en
los niños y jóvenes ubicados en el cuartil
más alto de la distribución de consumo
de frutas y verduras (4 ó más raciones
al día). Los chicos y chicas que realizan
un desayuno completo expresan
tasas de obesidad más bajas que los que
no desayunan o realizan un desayuno
incompleto.
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Vol. VII, Suplemento 1, 2005
Considerando globalmente el tiempo
medio diario dedicado al desempeño de
actividades sedentarias (estudio, televisión,
ordenador, videojuegos...), la prevalencia
de obesidad fue más elevada
entre los chicos y chicas que dedican mayor
tiempo a este tipo de actividades en
comparación con los que dedican menos
tiempo. La prevalencia de obesidad era
más elevada en las chicas que dedicaban
más de 2 horas diarias a ver la televisión
en comparación con las que dedicaban
menos de 1 hora a esta actividad.
La prevalencia de obesidad entre los
chicos y chicas que no practicaban ningún
deporte habitualmente fue más elevada
en comparación con los que sí tenían
este hábito, especialmente entre los
chicos que practicaban actividades deportivas
3 veces a la semana.
La Figura 2 recoge diversos aspectos
relacionados con los estilos de vida asociados
con la prevalencia de obesidad
en la población infantil y juvenil española
de acuerdo a los resultados del estudio
enKid.
En los mayores de 14 años, la prevalencia
de obesidad fue más elevada en
los fumadores que en los no fumadores,
tanto en los chicos como en las chicas.
Figura 2. Estilos de vida asociados con la prevalencia de obesidad infantil en España. Estudio enKid14.
Peso al nacer < 3.500 g
Lactancia materna
Ingesta grasa < 35%
Consumo moderado de bollería,
refrescos, embutidos
Consumo adecuado de frutas
y verduras
Actividad moderada
(< 2 horas TV/día)
Práctica deportiva habitual
(> 2 días/semana)
Peso al nacer > 3.500 g
Ausencia de lactancia materna
Ingesta grasa 38%
Consumo alto de bollería,
refrescos, embutidos
Consumo bajo de frutas
y verduras
Actividades sedentarias
(> 3 horas TV/día)
No práctica deportiva
Normopeso
Obesidad
Los resultados del estudio enKid han
puesto de manifiesto que la obesidad en
la población española en edad infantil y
juvenil está adquiriendo dimensiones
que merecen una especial atención, sobre
todo aquellos factores que pueden
estar contribuyendo a incrementar el
problema y los elementos que pudieran
ayudar a su prevención. Resultados que
siguen este mismo perfil se han descrito
recientemente por B. Moreno et al en el
estudio de obesidad infantil de la Comunidad
de Madrid13.
El análisis de los distintos datos sugieren
que la prevalencia de obesidad infantojuvenil
en el momento actual es
más importante en la población en edad
escolar, especialmente en los años que
preceden al brote puberal. Confiemos
en que la nueva Estrategia de Nutrición,
Actividad Física y Prevencion de la Obesidad
(NAOS), promovida por el Ministerio
de Sanidad y Consumo, permita
sentar las bases de un protocolo de prevención
eficaz.
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