domingo, 19 de febrero de 2012

Lípidos omega 3 y 6


LÍPIDOS O GRASAS





Para la mayoría de las personas, “grasa” es una palabra con una connotación negativa. La percepción popular es que las grasas no sólo engordan, sino que también aumentan el riesgo de múltiples padecimientos como enfermedades coronarias, apoplejía y algunos tipos de cáncer. Pero no todas las grasas son malas. Si se ingiere el tipo correcto de grasas, en las cantidades y proporciones  adecuadas, y se preparan correctamente, ellas nos mantienen saludables.



Los lípidos, generalmente conocidos con el nombre de grasas, forman un conjunto de compuestos muy heterogéneos en cuanto a la estructura química que presentan y a la función que realizan, si bien todos tienen en común que son insolubles en agua y solubles en disolventes orgánicos, como éter, cloroformo, benceno…Siendo los triglicéridos, los fosfolípidos y el colesterol, las grasas de mayor importancia desde el punto de vista dietético y nutricional.



Clasificación y estructura



Desde el punto de vista químico, podemos clasificar los lípidos en los siguientes grupos:



·         Lípidos saponificables: Derivados de ácidos grasos. Dentro de este grupo se incluyen:



o   Ácidos grasos

o   Acilgliceroles

o   Lípidos anfipáticos: fosfolípidos y glicolípidos



·         Lípidos no saponificables o insaponificables:



o   eicosanoides: prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos

o   lípidos isoprenoides: vitaminas liposolubles y esteroides



Funciones principales de los ácidos grasos



Los ácidos grasos desempeñan cuatro funciones principales:



·              Función energética fundamentalmente. Son la reserva de combustible por excelencia.

·              Función estructural: forman parte de las membranas celulares, que están constituidas por una bicapa lipídica. En las membranas se encuentran las estructuras de los receptores de hormonas, neurotransmisores y antígenos. La naturaleza de los ácidos grasos que componen la membrana celular determinará su fluidez. Cuanto mayor sea su proporción en ácidos grasos saturados, mayor será la rigidez de dicha membrana. La célula necesita la fluidez de su membrana para comunicarse con el exterior.

·              Función vitamínica: A,D,E,K.

·         Función hormonal: testosterona, progesterona, estrógenos,etc.







Ácidos grasos



Los ácidos grasos son moléculas que forman parte de la mayoría de los lípidos. Son cadenas largas de átomos de carbono, unidos entre si por uno o dos enlaces, complementando su valencia cuaternaria con átomos de hidrógeno.



Hay más de setenta ácidos grasos diferentes que intervienen en nuestro metabolismo, que mayoritariamente provienen de la dieta. Se pueden clasificar en:



·        Ácidos grasos saturados: Sólo tienen enlaces simples entre los átomos de carbono. Son ejemplos de este ácido el palmítico (16C) y el esteárico (18C).

Son sobre todo abundantes en algunos productos de origen animal (carnes, charcutería, productos lácteos); y otros de origen vegetal (aceites de palma, de coco, margarinas, galletas, magdalenas, bollería, etc.).

Son principalmente energéticos y su exceso favorece las placas de ateroma, el aumento del colesterol, y el mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares o/y obesidad.








·        Ácidos grasos insaturados: Tienen uno o varios enlaces dobles en su molécula (C=C), y su molécula presenta codos, curvas, con cambios de dirección en los lugares dónde aparece un doble enlace.

Se diferencian, los ácidos grasos monoinsaturados, que tienen un solo doble enlace; y los ácidos grasos poliinsaturados, que tienen al menos dos dobles enlaces. Según la posición de los dobles enlaces, se habla de ácidos grasos omega 3; ácidos grasos omega 6; y ácidos grasos omega 9.

La alimentación de hoy en día apenas es capaz de cubrir las necesidades de grasas poliinsaturadas, en especial, de omega 3 y omega 6, los dos únicos ácidos grasos esenciales poliinsaturados (se deben ingerir del exterior y son necesarios para la vida):



o   Omega 9: el más característico es el ácido oleico, ácido graso monoinsaturado abundante en el aceite de oliva. Presente también en el aceite de colza, huevos, pescado. Este ácido juega un papel especialmente importante en la regulación del colesterol en sangre.



o   Omega 6: el más característico es el ácido linoleico. Presente sobre todo en semillas y aceites vegetales (girasol, maíz); es el precursor de otros ácidos grasos sintetizados por el organismo en el hígado: el ácido gamma-linolénico (GLA); ácido dihomo-gamma-linolénico (DGLA); y el ácido araquidónico (AA). El ácido araquidónico, como las grasas saturadas, es abundante  en las grasas animales y sus derivados, y tiene un carácter “inflamatorio”. El GLA y DGLA están presentes en algunos aceites vegetales, como el aceite de onagra y aceite de borraja, que tienen propiedades antiinflamatorias; inmunomoduladores (estimula el timo, activa los linfocitos); acción sobre el sistema nervioso (síntesis de la vaina de mielina); regulación hormonal (se oponen a la hipestrogenia y a la hiperprolactinemia del síndrome premenstrual).



En condiciones fisiológicas normales el ácido linoleico se convierte en ácido gamma-linolénico (GLA), y éste en dihomo-gamma-linolénico (DGLA), precursor de prostaglandinas tipo 1 (PGE1), que son moduladores de la inflamación.



Una pequeña parte del ácido linoleico (1/6) se convierte en ácido araquidónico, precursor de prostaglandinas 2 (PGE2): proinflamatorio, y particularmente útil para nuestras defensas en caso de agresión celular o infección.





Ácido linoleico


GLA   → AA → PGE 2 y LEU 4


DGLA


PGE1







o   Omega 3: el más característico es el ácido alfa-linolénico, y abunda en el aceite de colza y de soja, las semillas de lino, las nueces y algunas verduras (valeriana roja, verdolaga). Es el precursor de otros ácidos grasos omega 3 sintetizados por nuestras células, como el DHA o el EPA. Un organismo “sobrecargado” no puede sintetizar estos ácidos grasos esenciales para el funcionamiento normal celular. El DHA y EPA pueden ser aportados directamente por el plancton, las algas y el pescado azul (atún, boquerones, sardinas, anchoas, salmón). Tienen propiedades muy importantes para la salud, como protección cardiovascular; desarrollo del cerebro y la retina; modulador de reacciones inflamatorias y alérgicas.



El ácido alfa-linolénico (ALA) se convierte en condiciones fisiológicas óptimas, en DHA y EPA, los cuales son el origen de prostaglandinas tipo 3 (PGE3) de propiedades antiinflamatorias, antialérgicas y vasodilatadores.





Omega 3


EPA → PGE3 y LEU 5   


DHA









Además de las propiedades de los ácidos grasos, merece la pena señalar la importancia de su papel estructural. La membrana plasmática está constituida por una cadena doble de ácidos grasos. Esta membrana debería estar constituida por una parte de ácidos grasos poliinsaturados y otra parte de ácidos grasos monoinsaturados para mantener la fluidez de la membrana, y por consiguiente asegurar el movimiento, intercambio, comunicación y transporte celular.







        













Eicosanoides





Prostaglandinas, leucotrienos, tromboxanos. Son moléculas indispensables para mantener una salud óptima: modulan la respuesta celular en múltiples procesos biológicos. Tienen una vida muy corta (menos de un minuto). Interviene fundamentalmente en:



·                    Agregación plaquetaria.

·                    Agregación de procesos inflamatorios e inmunitarios.

·                    Protección de la mucosa gástrica.

·                    Contracción/relajación de la musculatura lisa.

·                    Motricidad bronquial.



Los eicosanoides derivan de los ácidos grasos poliinsaturados, con lo cual, según la naturaleza de los ácidos grasos ingeridos, se generarán diferentes eicosanoides. La regulación del metabolismo de dichos eicosanoides depende fundamentalmente del aporte de ácidos omega 3 y omega 6, y de las enzimas de conversión oportunas.



Se deben ingerir 5/1 más omega 6, pero el 80% del aporte de los omega 6 debe provenir de origen vegetal. Actualmente se ingiere 15/1 omega 6, y el omega 6 es fundamentalmente ácido araquidónico de origen animal. Esto favorece la inflamación, vasoconstricción y alergias.





Prostaglandinas





Las prostaglandinas son sustancias que se descubrieron en la próstata (de ahí viene su nombre), pero están presentes y se sintetizan en todas las células. Tienen función hormonal, aunque no son hormonas porque no se sintetizan en un tejido concreto ni van por el torrente sanguíneo ni tienen una diana concreta.



Se conocen unas 20 prostaglandinas (PG) y se agrupan en tres familias: PG1, PG2 y PG3.



La síntesis de prostaglandinas se realizan en caso de agresión celular: herida, inflamación, infección, etc. Por esta razón, un exceso de ácido araquidónico (origen de las PGE2 proinflamatorias), no producirá consecuencias negativas para la salud, si no existe una iniciación de la agresión por los radicales libres. Esto viene a decir, que si una persona combina exceso de ácido araquidónico con abundancia de frutas y verduras (suficientes antioxidantes) no tendrá mayor riesgo para su salud en teoría.



Es importante considerar que el 80% del ácido omega 6 consumido se convierte en PGE1, modulador de la inflamación, y sólo un 20% se transformaría en ácido araquidónico (PGE2). Por esto es muy importante asegurar el aporte de omega 6, que modula cualquier tipo de inflamación y alergias. Si se combina el omega 6 con el omega 3 (PGE3 y LEU5), el efecto antiinflamatorio y antialérgico se multiplica. El DHA tiene sobre todo un efecto de mejorar conexiones cerebrales y regenerar la retina.



De que se mantenga el equilibrio entre los distintos tipos de prostaglandinas depende en gran parte nuestra salud; hasta la punto, que la Dra. Kousmine, hablaba de las enfermedades degenerativas como un desequilibrio del sistema inmunitario, principalmente por un aumento de PGE2 o “prostaglandinas de la guerra” y de un déficit de PGE1 o “prostaglandinas de la paz”.





Grasa hidrogenada





Todos los aceites poseen las propiedades mencionadas si están en su forma natural, es decir cis-cis. Los aceites refinados, o “calentados” a más de 110ºC, cambian su estructura a cis-trans. Estos ácidos trans son también las grasas vegetales, mantecas, etc, predominates en bollería industrial, chocolates, margarina, etc.














Según algunos estudios, la incidencia de enfermedades degenerativas creció después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se comenzó a extraer los aceites en caliente (200ºC), duplicando el rendimiento, pero deteriorando la calidad nutricional de los aceites, hasta convertirlos en un factor de riesgo para la salud.



El proceso de hidrogenación al que son expuestas las grasas, emplea altas temperaturas, gas hidrógeno y un catalizador metálico tal como níquel, zinc, cobre u otros metales reactivos (remanentes de estos metales, generalmente níquel que viene acompañado de aluminio). Este proceso produce una modificación en la configuración espacial de parte de sus moléculas, haciendo que luego no puedan integrarse en las cadenas metabólicas, o lo que es lo mismo, se convierte en sobrecarga de toxinas en el organismo y determina una falta de ácidos grasos esenciales.



Estos ácidos grasos aumentan los factores de riesgo cardiovascular (aumentan la tasa de colesterol LDL y reducen el colesterol HDL); y aumenta la rigidez celular, y las inflamaciones y alergias.



Los ácidos grasos trans se encuentran en los alimentos procedentes de los rumiantes (carnes, lácteos), y sobre todo en los alimentos de origen industrial: aceites refinados, fritos, hidrogenados (para solidificar las grasas de margarinas, patés, charcutería, galletas, etc).



Los ácidos grasos con enlaces trans no son de utilidad para el cuerpo, ya que desaparece la curva normal del enlace doble y se convierte en un enlace recto.



Cada vez se consume más ácidos grasos proinflamatorios, y cada vez menos ácidos grasos antiinflamatorios. Los ácidos grasos saturados no deberían superar en ningún caso el 10% del valor calórico total de la dieta habitual. El ácido graso que debe ser mayoritario en la alimentación habitual debe ser el ácido monoinsaturado oleico, presente principalmente en el aceite de oliva virgen.





Contenido corporal de ácidos grasos esenciales



Un adulto contiene de promedio un total de aproximadamente 10 kg de grasa corporal. Aproximadamente un 10% de dicho total es ácido linoleico, que asciende hasta un 25% en caso de los vegetarianos. Un dato significativo, es que las personas con enfermedades degenerativas poseen un promedio de un 8% de grasa tisular como ácido linoleico.





Relación omega 6: omega 3



Es absolutamente necesaria un correcta relación entre la ingesta de ácidos grasos omega 3 y omega 6. La dieta actual, en general, es carente o insuficiente en el aporte de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales omega 3, presentes en el aceite de pescado, en el de linaza o en las algas; sin embargo, es más rica en ácidos grasos esenciales omega 6, presentes en los aceites de girasol, onagra, borraja, oliva, por ejemplo. Una relación ideal entre omega 6 y omega 3 se sitúa entre 1:1 y 2:1, en opinión de algunos expertos.  Pero no coinciden todas las organizaciones, por ejmplo, para la British Nutrition Foundation Task Force la relación ideal es de 6:1,  y para la FAO/WHO Expert Committee on Fats and Oils in human Nutrition es 5:1-10:1.



La recomendación básica sería reducir la cantidad de omega 6 y tratar de aumentar los de omega 3. Para la mayoría de los nutricionistas, un aporte adecuado de suplementos naturales  es 3:1.



En ocasiones, el problemas puede ser otro, la enzima delta 6-desaturasa es necesaria para la regulación y la síntesis de ácidos grasos de cadena larga; y puede haber carencia de esta enzima si hay una carencia de Zinc, magnesio, o vitaminas B; y también puede disminuir su producción el estrés, la edad, el alcohol, enfermedades metabólicas como la diabetes, y las grasas saturadas.

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