domingo, 19 de febrero de 2012

Dieta equilibrada


RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OBJETIVOS NUTRICIONALES EN LA DIETA EQUILIBRADA



Los actuales conocimientos que relacionan la dieta como factor de riesgo o de protección con las enfermedades degenerativas, las más prevalentes en el mundo desarrollado, han hecho que los estándares o criterios para programar y valorar dietas equilibradas hayan cambiado. Aparece un nuevo concepto: objetivos nutricionales (ON) o recomendaciones dietéticas (RD), definidas como las pautas dirigidas a la población para realizar una dieta equilibrada y especialmente para prevenir o retrasar la aparición de algunas enfermedades. Las recomendaciones dietéticas han supuesto un importante cambio en la política nutricional de los últimos 50 años porque se centran en ingestas que previenen las enfermedades degenerativas, a diferencia de las ingestas recomendadas estimadas para evitar las deficiencias nutricionales como la pelagra o el beriberi.



Por ejemplo, los estándares de referencia en el caso de la vitamina C (Bicebe) pueden plantearse desde dos puntos de vista:



- Cantidad suficiente para prevenir el escorbuto.

- Cantidad extra para combatir el estrés oxidativo al que puede estar sometido un fumador, por ejemplo.



En el caso de los lípidos (Sinervyol):

- Cantidad mínima para aportar ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y para que la dieta sea palatable.

- Cantidad máxima para prevenir la aparición de las enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer.



Las recomendaciones generales, sin tener en cuenta situaciones especiales como embarazo, lactancia, infancia, deporte, convalecencia, etc., que marcan los países desarrollados son las siguientes:













Pero estas cifras, muy útiles para los científicos y nutriólogos, pueden resultar incomprensibles para la población en general. Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), las siguientes (tabla 3), son las necesidades nutricionales de la población española, que es en definitiva, mantener la dieta mediterránea, es decir, aumentar el consumo de cereales integrales, frutas, verduras, hortalizas y leguminosas por su aporte de hidratos de carbono complejos, fibra, antioxidantes (nutrientes y no nutrientes), minerales y vitaminas. Incluir en la dieta los pescados, principales suministradores de ácidos grasos poliinsaturados de la familia omega 3; el aceite de oliva (por su aporte de ácidos grasos monoinsaturados) y moderar el consumo de carnes y de grasas de origen animal e hidrogenadas.



Vemos que la primera columna de la tabla está basada en estudios poblacionales en los que la población se mantiene en percentiles adecuados; no es un buen dato puesto que algo como la talla, por ejemplo, no es indicativo de salud. Sí nos vale esta primera tabla para saber los valores mínimos que debemos ingerir para no tener carencias nutricionales importantes (dato significativo durante dietas restrictivas seguidas por una cantidad creciente de la población).



La segunda columna de la tabla es más importante, ya que expone las recomendaciones de ingesta en función de las nuevas evidencias, y como ya se ha dicho, como prevención de enfermedades prevalentes.



Únicamente con la dieta es difícil llegar a los requerimientos nutricionales óptimos, sobre todo, en situaciones de estrés metabólico como la actividad física. Vemos que un aporte de bicebe es una ayuda para llegar a las recomendaciones, siendo imprescindible mantener la nutrición adecuada. Nos puede ayudar también el Ergyóseo, con su aporte de vitamina D y calcio; Ergy 3 (omega 3); Synerviol (ácidos grasos poliinsaturados); Ergyviol (minerales traza), etc. Teniendo en cuenta en cada caso la nutrición, la actividad física, el estrés, la edad y el estado de salud












Reflexión práctica



Cabe destacar la discrepancia en la recomendación de la SENC para el porcentaje calorías procedentes de grasas totales, el cual es mayor que el porcentaje recomendado por la FAO/OMS (20-30%) y en otros países. Dicha recomendación de la SENC se basa en el aporte medio de grasas en España, que se ha estimado en torno al 38% del aporte energético (sobre todo por el uso del aceite de oliva) y 12,5% para las grasas saturadas. Los objetivos intermedios son 35% y (objetivos finales 30-35% y menos del 10%) que corresponden al percentil 25. El aporte medio de ácidos grasos monoinsaturados es de en torno al 20% y el de poliinsaturados 6%. La SENC considera adecuado un aporte relativo de las grasas totales del 35%, que conseguiría reduciendo el aporte de grasas saturadas del 12,5% al 10% y manteniendo elevado porcentaje de grasas monoinsaturadas. Este dato, además de justificar nuevas evidencias sobre ácidos grasos poliinsaturados y prevención de enfermedades, otorga importancia a la elaboración de los objetivos nutricionales a partir del consumo actual de una determinada población.



En la tabla 4 se expone las prioridades a la hora de la educación nutricional poblacional. Vemos que aún es prioritario evitar carencias, dejando a un lado el objetivo de prevenir enfermedades prevalentes. Este hecho ya está cambiando, pero todo cambio requiere su tiempo, y en nutrición este tiempo suele ser largo.


BIBLIOGRAFÍA



Aranceta Bartrina J.; Serra Majen (2006). “Objetivos nutricionales y guías dietéticas”. Nutrición y Salud Pública. Métodos, bases científicas y aplicaciones (pág. 684-697). Barcelona: Masson.

Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Universidad de Navarra. www.unav.es

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