domingo, 19 de febrero de 2012

Desintoxicación

Sabemos que la salud depende de diferentes factores: una alimentación equilibrada, un
estilo de vida sano, una genética favorable y, hoy más que nunca, un medio externo poco
nocivo. Algunos de ellos pueden ser modificados por el hombre como la alimentación y e
estilo de vida mientras la genética resulta determinante y difícil de modificar. El medio
externo, en cambio, es relativamente modificable porque depende de factores políticos
económicos, sociales, etc. Por eso en este texto trataremos de concienciar al lector sobre la
urgente necesidad de exigir cambios que promuevan la mejora de las condiciones de
nuestro entorno a la vez que intentaremos enseñarle a desintoxicar su organismo.
Se prevé que entre el 2007 y el 2008 entre en vigor el REACH -acrónimo en inglés de
Registro, Evaluación y Autorización de Sustancias Químicas-, norma promovida en el año
2003 por la Comisión Europea a la que la industria química puso todo tipo de trabas e
impedimentos. De hecho la propuesta presentada inicialmente por la comisión creada a
efecto era muy ambiciosa ya que apostaba por la protección total prohibiendo cualquier
sustancia química peligrosa mediante la aplicación de lo que se dio en llamar el Principio de
Sustitución. La idea, en suma, era obligar a las industrias químicas a sustituir todas las
sustancias extremadamente peligrosas por alternativas más seguras. Por desgracia, sin
embargo, lo que veremos plasmado en breve plazo no tendrá nada que ver con la propuesta
inicial debido a la presión ejercida por las industrias norteamericanas y europeas.
Para concluir con esta introducción y con el fin de acercarnos a la inmediata realidad que
nos espera basta añadir que a pesar de los esfuerzos el texto que se aprobará permite, aún
reconociendo su peligrosidad, utilizar determinadas sustancias si se demuestra que pueden
ser "controladas". La cuestión que se plantea es cómo la industria va a demostrar e
"control" sobre esas sustancias. Porque, aún pareciendo aventurado, se puede demostrar la
imposibilidad de conseguir tal control.
Cuando se analiza la toxicidad de una sustancia y se demuestra su inocuidad porque no ha
mostrado efectos en los parámetros diseñados no significa que la sustancia esté libre de
toxicidad y efectos sobre otras áreas. Además es muy complicado asegurar la inocuidad o
baja toxicidad de una sustancia ya que hay multitud de elementos que pueden alterar los
resultados como el tiempo de exposición, el tiempo que tardan en evidenciarse los efectos
los daños que se miden, etc.
Los daños de determinadas sustancias en humanos son siempre diferentes porque
dependen de la individualidad bioquímica, la edad, el sexo, el estado de salud, la vía de
entrada, la capacidad de excreción, el tipo de vida, las sustancias nocivas ya acumuladas
etc., pudiendo todo ello cambiar significativamente los resultados de cualquier prueba a la
que se someta.
Además muchos científicos y especialistas en esta materia coinciden en asegurar la falta de
ensayos rigurosos y la dificultad que entraña reconocer los daños que varias sustancias
unidas pueden provocar cuando se acumulan en nuestro organismo. Un ejemplo de la
dificultad para obtener ensayos cuya conclusión sea segura para la población es lo que
sucede con el almizcle sintético policíclico (HHCB), sustancia presente en numerosos
champús y perfumes. Los ensayos toxicológicos apuntan que la toxicidad aguda de esta
sustancia es muy baja pero se ha demostrado que resulta altamente peligrosa a largo plazo
porque actúa alterando la función endocrina interfiriendo en la señal de los estrógenos, la
testosterona y las hormonas tiroideas.
Ha habido innumerables esfuerzos por parte de la comunidad científica tendentes a
presionar sobre el documento final que vaya a aprobarse como el Llamamiento de París de
mayo de 2004 en el que un nutrido número de científicos alertó del elevado número de
cánceres infantiles que aparecen hoy en los países industrializados así como del alarmante
aumento de la infertilidad masculina como consecuencia de la contaminación química. O la
Declaración de Praga de junio de 2005 donde un grupo de más de 120 científicos
denunciaban y ponían sobre la mesa las cifras alarmantes de alteraciones hormonales
reproductivas y degenerativas denunciando la situación crítica en la que nos encontramos
(lea en nuestra web lo publicado en la sección de Reportajes en los números 58 y 59). Dicho
esto, como quiera que la legislación que en unos años entrará en vigor no va a resolver e
problema lo mejor es asumir nosotros mismos -en la medida de lo posible- nuestra
protección. Y para ello es necesario estar informados. Hablemos pues de las principales
sustancias peligrosas así como de algunos aditivos autorizados en España cuya utilización
pueden comportar riesgos para el organismo y, por último, sobre el etiquetado de algunos
productos.
Almizcles sintéticos
Como el HHCB -mas conocido como Galaxolide- o el AHTN -o Tonalide-. Son sustancias
que se utilizan en los perfumes, colonias, cremas, champús, etc. Se pueden encontrar
restos de estas sustancias en diferente medios: en la atmósfera, en el mar, en el agua de
lluvia, etc. Pueden afectar al sistema nervioso y a la función hormonal y provocar
alteraciones de la función reproductiva. Aunque lo más alarmante es que se desconoce qué
alteraciones puede provocar unidos a otras sustancias químicas. Además se acumula en e
organismo ya que es difícil de eliminar.
Alquilfenoles y bisfenol
Se utilizan como detergentes de uso doméstico e industrial así como en maquillajes
perfumes, tintes para el pelo, champús, gel de ducha... Y están presentes en plaguicidas, en
algunos plásticos de uso doméstico, en los envases de comida precocinada, en latas de
refresco, etc., así como en algunas prendas. Una vez utilizados los podemos encontrar en
las aguas de los ríos o en la tierra. Además, al ser degradados se generan nuevas
sustancias, algunas de ellas más activas, que se pueden acumular en diferentes especies
acuáticas.
Son lo que se llama disruptores endocrinos, es decir, sustancias químicas que alteran la
función del sistema endocrino una vez instalados en el cuerpo. De hecho pueden provocar
alteraciones espermáticas, abortos y alteraciones fetales relacionadas con el sistema
inmune y nervioso. Además se asocian a diferentes tipos de cáncer.
Benzofenonas
Están presentes en las cremas solares, barnices, cosméticos, envases de papel, cartón
(como los embalajes para las pizzas). En algunos casos las altas temperaturas o la
congelación pueden provocar el paso de estas sustancias a los alimentos.
Son también disruptores endocrinos y además se les relaciona con el síndrome de fatiga
crónica y la fibromialgia.
Bifenoles policlorados (PCBS)
Son sustancias cuya composición química es parecida a la de las dioxinas. Se producen
como consecuencia de la combustión de materia orgánica. Además permanecen en el agua
y la tierra durante mucho tiempo.
Se han encontrado restos en el jamón curado, en el pollo y en el queso. También están
presentes en los plaguicidas, fungicidas y herbicidas.
Está demostrado que estas sustancias -al igual las dioxinas- tienen reconocidos efectos
cancerígenos aun en dosis bajas. Además alteran las funciones hormonal, cardiaca e
inmune.
Compuestos bromados
Hay diferentes tipos de compuestos bromados pero todos tienen características comunes en
cuanto a su acción. Se acumulan en el medio ambiente -ríos, lagos, tierra, etc.- y en el ser
humano. Se pueden encontrar en muy diversos aparatos eléctricos y en el polvo de las
moquetas.
Tienen capacidad para alterar los sistemas nervioso, endocrino y reproductivo.
DDT
Se trata de un conocido insecticida organoclorado prohibido en España desde 1977. Es una
sustancia que no se degrada y permanece largo tiempo en distintos medios. Además, como
se mantiene en los tejidos grasos y no se elimina, la propia cadena alimentaria hace que
aumente el nivel de esta sustancia ya que se suma el nivel de DDT dentro de la cadena de
un animal a otro hasta llegar al ser humano.
Un estudio del grupo de investigación en medio ambiente y salud de la Universidad de Las
Palmas de Gran Canaria ha confirmado "la elevada presencia de este contaminante en
nuestro organismo". Datos, según dichos expertos, extrapolables a toda España. Y aún más
han descubierto en casi la mitad de la población canaria DDT inalterado; o, lo que es lo
mismo, población expuesta a esta sustancia recientemente.
El DDT esta relacionado con alteraciones degenerativas, hemáticas, cambios en el ADN
disfunciones inmunológicas, etc.
Otros compuestos organoclorados
Es el caso de las dioxinas, los furanos y algunos pesticidas persistentes como el aldrín, e
dieldrín, el lindano, metoxicloro y el endosulfan.
Su peligrosidad está directamente relacionada con la vía de entrada en el cuerpo humano
su capacidad para permanecer estable y para fijarse en medios grasos.
Sucede como en el caso anterior: una vez introducidos en la cadena alimentaria aumentan
en cada eslabón su dosis letal.
Producen alteraciones de tipo neurológico, digestivo, hormonal, hepático y renal. Estas
sustancias están relacionadas con algunos tipos de cáncer.
Formaldehído
Esta sustancia es un gas volátil que se utiliza en multitud de industrias como desinfectante y
fertilizante, en materiales de construcción, pinturas, papel, plásticos, cosméticos y materiales
aislantes. Además también se produce como consecuencia de la combustión de los coches
cigarros, etc.
Puede provocar en quienes lo inhalan de forma continuada cáncer de nariz y garganta as
como alteraciones dermatológicas.
Ftalatos (DEHP)
Se utilizan sobre todo en la industria plástica. Son altamente peligrosos. De hecho la Unión
Europea retiró de forma urgente algunos tipos de ftalatos pero seguimos expuestos a ellos
porque están dispersos en nuestro entorno: en casa, en los juguetes, en los cosméticos, en
el material médico, etc.
Producen daños en las mucosas además de alterar las funciones hepática, renal y
hormonal.
Metales pesados
Se trata de sustancias realmente peligrosas porque nuestro organismo no está preparado
para eliminarlas y, por tanto, pasan a formar parte de nuestro medio interno con el riesgo
que ello conlleva. Hablamos de metales como el mercurio, el plomo, el arsénico o el cadmio
Algunas se han utilizado hasta hace muy poco y otras se siguen utilizando de forma
incontrolada o sin darle la importancia que como residuo peligroso tienen.
Se utilizan en los aditivos para pinturas, en los textiles, en muchos productos ignífugos y en
utensilios domésticos. También aparecen en la atmósfera como consecuencia de la
incineración de desechos industriales y la combustión de los coches.
El mercurio, en función de la vía expuesta al mismo, puede provocar alteraciones de la
mucosa, de la piel, irritación e infección de las vías respiratorias, astenia, anorexia
alteraciones digestivas e intestinales, irritabilidad del sistema nervioso, etc. Y en casos
graves puede conducir a la muerte.
El plomo produce cefaleas, molestias osteoarticulares, cambios en la conducta, alteraciones
de la función intestinal, infertilidad, impotencia, alteraciones nerviosas, etc.
El cadmio es teratogénico, es decir, puede provocar malformaciones en el feto y alterar la
función renal y hepática.
En cuanto al arsénico está relacionado con el cáncer de vejiga, riñón, hígado, pulmón y piel.
Parabenos
Los parabenos se obtienen del ácido hidroxibenzoico y se utilizan en multitud de productos
cosméticos, farmacéuticos y alimentarios. Dentro de este grupo se incluyen los etil, metil,
propil y butil parabenos además del benzoato de sodio.
Estas sustancias se hicieron "famosas" como consecuencia del revuelo que suscitó e
trabajo de un grupo de científicos de la Universidad de Reading (Gran Bretaña) cuya
coordinadora, la doctora Phillippa Darbre, reconocía haber encontrado "niveles
suficientemente elevados de esta sustancia en los tejidos de 20 mujeres con cáncer de
mama".
Aunque no se puede probar de forma directa la causa-efecto la doctora Darbre está
convencida de que "los desodorantes pueden encontrarse en el origen de numerosos casos
de cáncer de mama".
Hidrocarburos bromados
Son los polibromobifenoles (PBB), el bromodifenil éter (BDE) y el polibromo difenil éter
(PBDE), entre otros. Son sustancias producidas químicamente que se utilizan en plásticos
aparatos de televisión, telas, etc. Aunque en Estados Unidos no se fabrican ya desde 1976
su presencia en el agua, la atmósfera y el suelo permanece inalterada ya que son
sustancias muy estables y en los animales y seres humanos se fijan en el medio graso por
lo que también resulta difícil su eliminación.
Pueden producir astenia, anorexia, alteraciones cutáneas y dolores generalizados, entre
otros síntomas. En animales de laboratorio está demostrado que producen cáncer.
Aditivos alimentarios
En España hay autorizados 300 aditivos alimentarios (BOE 12/1/96, BOE 22/1/96 y BOE
22/3/97). Hablamos de "toda sustancia que, sin constituir por sí misma un alimento ni poseer
valor nutritivo, se agrega intencionadamente a los alimentos y bebidas en cantidades
mínimas con objeto de modificar sus caracteres organolépticos o facilitar o mejorar su
proceso de elaboración y/o conservación".
Dicho lo cual lo primero que habría que preguntarse es si se justifican. Porque todo indica
que no es así al menos en el caso de los colorantes sintéticos. De hecho en los países de
norte de Europa están prohibidos casi todos y en Estados Unidos sólo hay autorizados
nueve. En cambio en España los autorizados son ¡veintiocho! ¿Por qué?
Hoy se sabe que pueden ser poco recomendables. Basta analizar algunos para
comprobarlo:
-La Tartrazina (E-102). Se ha relacionado con el asma y las crisis recurrentes de migrañas
siendo además responsable de algunas alergias.
-El Amaranto (E-123). Está prohibido en Estados Unidos desde la década de los 70 de
pasado siglo. Es una sustancia liberadora de histaminas y, por tanto, produce reacciones
alérgicas.
-La Eritrosina (E-127). Es productora de alergias y altera la función de la glándula tiroides.
-El Negro Brillante (E-151). Es un colorante artificial que produce alergias y en combinación
con algunas bacterias intestinales puede provocar graves daños.
-El Marrón FK (E-154). Puede provocar alteraciones renales y linfáticas.
-El Amarillo naranja (E-110). Tiene reacción cruzada con la aspirina, es generador de
alergias y está relacionado con el cáncer.
-Además de los señalados hay otros que también pueden ser peligrosos -así se sospecha a
menos- como los E-122, E-124, E-133, E-171 y E-173, entre otros.
En cuanto a los conservantes -usados para prevenir la proliferación de microorganismos
potencialmente peligrosos en los alimentos- hay motivo para dudar de la efectividad de
algunos, no suficientemente probada. Conllevan pues riesgos para la salud. Son los casos
de:
-El Benzoato (E-212). Puede producir alergias y urticaria.
-El Nitrato de Sodio (E-251). Produce alteraciones en la función vascular.
-La Hexametilenotetramina (E-239). Puede provocar alteraciones gastrointestinales y
mutagénicas.
-El Tiabendazol (E-233). Puede provocar alteraciones renales y hepáticas.
Los conservantes que van del E-221 al E-227 son peligrosos para los asmáticos. Además
hay otros a considerar como los: E-210, E-211, E-213, E-215, E-217, E-220 al E-228, E-230
al E-233, E-236 y E-248 al E-252.
En cuanto a los edulcorantes se obtienen por diversos procesos químicos a partir de
distintas sustancias o de productos vegetales. Algunos pueden tener diferentes
contraindicaciones como es el caso del sorbitol que, en grandes cantidades, produce
irritación gástrica y diarrea.
Sin embrago, el uso de estas sustancias es creciente dado el interés por reducir la ingesta
de calorías en los países desarrollados. Y ello supone un riesgo para la salud ya que a altas
dosis todos ellos ejercen efectos secundarios indeseables.
Hay dos tipos de edulcorantes: los de volumen -de dulzor similar o ligeramente inferior a
del azúcar- y los intensos, de potencia muy superior. Los edulcorantes de volumen son e
sorbitol, el manitol, el isolmalt, el maltitol, el lactitol y el xilitol. Se encuentran en los vegetales
aunque en cantidades muy pequeñas y su absorción intestinal es más lenta por lo que la
energía que aprovecha el organismo es la mitad de las del azúcar para la misma cantidad
ingerida. Pero no dejan de tener un alto contenido energético -son alcoholes- y además si e
consumo diario sobrepasa los 20 gramos pueden causar diarrea o flatulencia.
Los edulcorantes intensos son diferentes tanto respecto a los anteriores como entre sí ya
que su naturaleza química y su potencia son distintas. Unos son naturales y otros no. Los
más conocidos son:
-La sacarina. No es asimilada por el organismo por lo que se elimina por completo.
-El aspartamo. Se trata de una dipéptido producto de la combinación de dos aminoácidos: e
ácido aspártico y la fenilalanina. Está contraindicado en los enfermos de fenilcetonuria.
-Los ciclamatos. Se sintetizan a partir del benceno. Los más utilizados son el ciclamato de
sodio, el del calcio y el ácido ciclámico. Se comercializan también mezclados con sacarina,
aspartamo o acesulfam K ya que son sinérgicos con ellos.
-El acesulfam K. De estructura similar a la sacarina su dulzor es algo menor que la de ésta.
-La neohesperidina Es un producto derivado de una molécula presente en la corteza de los
cítricos, especialmente de las naranjas amargas. Se usa mucho para potenciar el olor de
alimentos y bebidas.
-La taumatina. Es una proteína natural que se extrae del fruto de un árbol africano, e
Thaumatococcus danielii. Como el anterior, potencia aromas en los alimentos.
Hay estudios que indican que los edulcorantes intensos presentan riesgo de padecer
alteraciones nerviosas, pueden provocar aumento del apetito y en animales de
experimentación han provocado efectos cancerígenos en altas dosis. Pueden además
provocar dolor de cabeza y excitación nerviosa.
PROBLEMAS DE IDENTIFICACIÓN
Cabe añadir que uno de los problemas más graves con los que se encuentran los
consumidores es la dificultad de identificar los colorantes, conservantes y aditivos que se
hallan en un producto al leer sus etiquetas. Debería exigirse claridad a ese respecto y que
se pudiese conocer no sólo qué lleva cada producto sino la cantidad de los mismos as
como sus interacciones. Un ejemplo es la que se produce con los llamados ácidos grasos
"trans" que se generan a partir de la hidrogenización de los aceites vegetales. Sorprende por
ello que las autoridades no obliguen a indicar en el etiquetado la cantidad de grasas "trans"
que contiene un preparado.
RECOMENDACIONES GENERALES
-Lea las etiquetas de los alimentos envasados.
-Evite el consumo de tabaco, café, alcohol y drogas.
-Limite el consumo de carnes y sus derivados.
-Limite la ingesta de grasas saturadas.
-Evite los alimentos precocinados.
-Asegúrese de ingerir suficientes vegetales y frutas, a ser posible de cultivo biológico.
-Sustituya el azúcar y las harinas refinadas por azúcares y harinas completos.
-Evite los aceites vegetales hidrogenados.
-Evite, en la medida de lo posible, los aditivos alimentarios.
-Tome abundantes zumos de frutas y jugos de verduras frescas.
-Beba suficiente agua -esto es muy importante- ya que es el diluyente universal.
-Utilice cúrcuma como colorante natural ya que tiene propiedades depurativas, antioxidantes
y hepatoprotectoras.
ALIMENTOS ADECUADOS
Frutas y hortalizas frescas: tienen una reconocida acción lixiviante y ayudan a eliminar
sustancias tóxicas.
Ajo, rábanos y cebolla: contienen sustancias con capacidad para atrapar agentes
activos potencialmente patógenos.
Cereales integrales: la fibra que contienen tiene capacidad para acelerar el tránsito
intestinal y arrastrar sustancias nocivas.
Diente de león: tiene una actividad depurativa incuestionable y es capaz además de
favorecer la liberación de sustancias tóxicas por parte del hígado y riñones.
Cáscara de psillium (plántago ovata): su fibra, además de favorecer la limpieza de
intestino, impide la absorción de algunas sustancias no recomendables. De hecho se han
llevado a cabo estudios con animales en la que la planta ha demostrado su eficacia para
impedir los daños producidos por la ingesta de aditivos alimentarios.
Limón: es un potente depurativo, reparador y alcalinizante del organismo.
COMPLEMENTACIÓN
Algas kelp, espirulina y chlorella. Actúan como potentes agentes desintoxicantes ya
que absorben las toxinas circulantes en el intestino. Estudios hechos por el Instituto de
Ciencias de la Salud y Medioambiente de Japón demostraron que inhiben la absorción de
dioxinas acelerando su excreción fecal. También son potentes neutralizadores de metales
pesados como el cadmio, mercurio, paladio y plomo.
Vitamina A, grupo B, zinc y selenio. Actúan neutralizando diferentes sustancias
tóxicas y promoviendo una buena actividad hepática.
Indol-3-carbinol. Presente en las crucíferas es una sustancia que promueve la
detoxificación del hígado y del intestino.
Glutation (cisteína, ácido glutámico y glicina). Como hemos podido observar a lo
largo de esta exposición muchas sustancias tóxicas se acumulan en las grasas lo que
dificulta su eliminación; sin embargo, gracias al glutation esto puede cambiar ya que al
unirse a una sustancia tóxica pasa a ser hidrosoluble y así favorece su excreción.
NAC (N-acetil-cisteina), glicina, metionina y vitamina C. Son indispensables para
estimular la síntesis de glutation. El NAC en particular es un buen quelador de metales
pesados.
Glicina. Actúa como detoxificador hepático.
Ácido glutámico y ácido aspártico. Elimina el exceso de amoníaco.
L-Histidina. Facilita la eliminación de los metales pesados, sobre todo cuando va unido
a la vitamina C.
L-Lisina. Es muy recomendable y efectivo cuando existe intoxicación por plomo.
SAM (S-adenosil-L-metionina). Potencia la producción de cisteína, un aminoácido que,
como hemos visto antes, forma parte del glutation.
Taurina. Es eficaz en la eliminación de metales pesados como el cadmio y el cisplatino.
Factores lipotrópicos (metionina, colina, inositol y betaína). Estos factores nos
garantizan la detoxificación hepática ya que actúan como auténticos "barrenderos de
grasas" en el hígado.
Vitamina C: interviene en los procesos de detoxificación de algunas sustancias
peligrosas como el cadmio, el mercurio, el plomo y el DDT.
Fuentes consultadas en Internet:
www.cima.org.es
www.greenpeace.es
www.wwf.es
www.fao.org
www.aditivosalimentarios.com
www.europa.eu
www.ecologistasenacccion.org

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