jueves, 23 de febrero de 2012

BIOACTIVOS: esos pequeños fitoquímicos que son más potentes que muchos medicamentos. Imprescindibles en el consumo diario

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SUSTANCIAS BIOACTIVAS EN
LOS ALIMENTOS
________________________________________________
_____________________YANET PALENCIA MENDOZA
Los alimentos además de aportar nutrientes, contienen una
serie de sustancias no nutritivas que intervienen en el
metabolismo secundario de los vegetales: sustancias
colorantes (pigmentos), aromáticas, reguladores del
crecimiento, protectores naturales frente a parásitos y otros,
que no tienen una función nutricional clásicamente definida,
o no son considerados esenciales para la salud humana, pero
que pueden tener un impacto significativo en el curso de
alguna enfermedad, son los fitoquímicos o sustancias
bioactivas.
Las sustancias bioactivas o fitoquímicos se encuentran
abundantemente en frutas y verduras, y en las bacterias
"ácido lácticas" presentes en productos lácteos obtenidos por
fermentación ácido láctica como el yoghurt, leche cortada, y
verduras fermentadas (ej: el choucroute).
En la Tabla 1 se presentan algunos fitoquímicos y sus
fuentes, con su mecanismo de acción y otros detalles.
En la actualidad estas sustancias, fitoquímicos o
quimiopreventores, están en el candelero de los
laboratorios de investigación de la industria farmacéutica y
alimentaria. En la literatura científica este campo de
investigación se denomina alimentos funcionales o
functional foods.
Aunque no se les puede considerar sustancias esenciales, ya
que no se requieren para nuestro metabolismo, son
indispensables a largo plazo para nuestra salud. Intervienen
ejerciendo un efecto protector del sistema cardiocirculatorio,
reductor de la presión sanguínea, regulador de la glucemia y
la colesterolemia, reductor del riesgo de cáncer y mejorador
de la respuesta defensivo inmunitaria de nuestro cuerpo.
La Gráfica Nº 1 permite observar los principales grupos de
fitosustancias y sus efectos o acciones en el cuerpo humano.
TABLA 1. Algunos fitoquímicos y sus fuentes
NOMBRE
QUÍMICO FUENTES ALIMENTARIAS ACCIONES OBSERVACIONES
Isotiocianatos
En especies del Superorden
Violiflorae, Capparales, Familia
Brasicaceae. Las Brasicaceas o
Crucíferas (bok choy, brécol,
repollitos de Bruselas, col de hoja,
coliflor, col común, col rizada,
colinabo, hojas de mostaza, rutabaga,
nabos, berro) y aceites de mostaza,
contienen indoles e isotiocianatos,
los cuales son productos de la
hidrólisis de glucosinolatos formados
durante el procesamiento, cocción y
masticación. También pueden estar
presentes otras sustancias activas
como sulforafano, anetol, ditioltione,
etc.
Diferentes compuestos varían en su
vía de acción inhibitoria. Los indoles
bloquean los carcinógenos antes de
que alcancen sus sitios de acción en
las células; los isotiocianatos pueden
suprimir el crecimiento de tumores
mediante bloquear las enzimas en
Fase II.
Se dispone de marcadores en la orina
para los alilisotiocianatos. La iberina,
producto de hidrólisis del
glucosoeminolato l-isotiocianato-3
(metilsulfinil)-propano (IMSP) se
consume aproximadamente 1
micromol/kg/día, y los buenos efectos
de los vegetales crucíferos pueden
deberse a eso. Otros creen que el
alilisotiocianato o algún producto de
transformación es el compuesto
activo.
Polifenoles Los ácidos fenólicos están presentes
en ajo, té verde, granos de soja y de
cereales, plantas crucíferas,
umbelíferas, solanáceas y
cucurbitáceas, también en raíz de
regaliz y semillas de lino. El
epigalocatequingalato (ECGC) es un
polifenol activo del té verde.
Antioxidante. Puede reducir la
peroxidación de los lípidos.
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TABLA 1 (Continuación). Algunos fitoquímicos y sus fuentes
NOMBRE
QUÍMICO FUENTES ALIMENTARIAS ACCIONES OBSERVACIONES
Flavonoides
Las frutas, vegetales, vino, té verde.
Las frutas cítricas contienen
hesperidina y naringina (glicósidos),
nobiletina y tageretina (moléculas
metoxiladas), y narirutina. Los más
activos de los más de 4000
bioflavonoides están en las frutas
cítricas. La quercetina y rutina son
otros flavonoides. Las cebollas,
manzanas, col rizada y judías son
también buenas fuentes. La
distribución incluye cantidades
considerables en té verde, granos de
soja y de cereales, crucíferas,
umbelíferas, cítricos, solanáceas y
cucurbitáceas, raíz de regaliz y
semillas de lino.
Reducen el riesgo de cáncer por su
acción antioxidante, bloqueando el
acceso de los carcinógenos a las
células, suprimiendo los cambios
malignos en las células, interfiriendo
con el enlace de las hormonas a las
células, quelando los metales,
induciendo a las enzimas a modificar
su carcinogenicidad, estimulando la
respuesta inmune o combinación de
estas acciones.
Las ingestas estimadas son crudas,
probablemente 1 g/día. Las
principales fuentes parecen ser: 1/3 las
frutas y jugos, 1/3 el vino, cerveza,
café, té, y el resto, hierbas, vegetales y
otros alimentos de plantas. El té es
rico en flavonoides, con más de 100
mg/taza.
Monoterpe
nos (dlimoneno
y
d-carvona
Ajo, frutas cítricas (d-limoneno),
semillas de alcaravea y sus aceites
(d-carvona); plantas umbelíferas,
solanáceas y cucurbitáceas; salvia,
alcanfor y eneldo. El POH (alcohol
perílico) también parece activo.
Bloquean la acción de carcinógenos
al inducir la Fase I y II de las
enzimas o durante la inhibición
inicial de la isoprenilación
postranslateral del crecimiento
catalizando la pequeña proteína G,
haciendo lenta la promoción y
progresión, y rediferenciación del
tejido.
Alta relación terapéutica; no se notó
toxicidad a 100 mg/kg de limoneno en
flanes usados en estudio de toxicidad
aguda.
Organosulfurados
(alildisulfuro
especialmente
potente)
Vegetales del Superorden Liliflorae,
dentro de la familia de las cebollas
(Alliaceae) que contienen el género
Allium como ajo, cebollas, puerro,
cebollín. La mayor parte de los
sulfuros están en el ajo y las
crucíferas.
Bloquean o suprimen la
carcinogénesis. También pueden
alterar los lípidos séricos y la
agregación plaquetaria.
En algunos estudios de puerro, ajo y
cebollas o suplementos de ajo, no se
observaron efectos sobre el cáncer de
mama o pulmón en humanos. En otros
se sugiere que el grupo de vegetales
Allium puede inducir pemphigus.
Isoflavonas Los fitoestrógenos se encuentran en
granos de soja (grandes cantidades) y
muchas otras legumbres (Fabifloras
superorden Fabacreae, familia
Leguminosae) en menores
cantidades. Los fitoestrógenos
incluyen la genisteína, biochanina A,
daidzeína, formononetina, y el
producto intestinal equol, entre otros.
Diferentes efectos que bloquean y
suprimen los carcinógenos; las
isoflavonas bloquean la entrada de
los estrógenos a las células y otras
acciones.
Las bacterias del colon convierten las
moléculas precursoras en formas
activas.
Lignanos Semillas de lino, productos de
cereales enteros, vegetales, frutas.
Los lignanos son el otro tipo de
fitoestrógenos (además de las
Isoflavonas).
Parecen ser antioxidantes. Enlazan a
los receptores de estrógenos y actúan
como débiles antiestrógenos,
aumentan la síntesis de hormonas
sexuales enlazando la globulina, y
bajan los niveles circulantes de
estradiol libre, así o por otras
acciones pueden bloquear o suprimir
los cambios cancerosos.
Las bacterias colónicas convierten las
moléculas precursoras en las formas
activas.
Saponinas La mayoría de los vegetales y
hierbas, tales como los granos de
soja.
El mecanismo de actividad
anticáncer no está claro, aunque
tienen otros efectos.
Carotenoides
Vegetales y frutas de color amarillo,
naranja oscuro y verde intenso.
Nota: Los superórdenes de las plantas se identifican con el sufijo –iflorae, los órdenes con –ales, y las familias con –aceae.
Fuente: DWYER, J. Is there a need to change the American Diet?. In: Dietary Phytochemicals in Cancer Prevention and
treatment. Adv. Experim. Med. Biol. 401:192-193. 1996.
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Principales fitoquímicos
Glucosinolatos
Se trata de sustancias aromáticas picantes que conceden un
sabor especial a la mostaza, rábano rusticano, coles y otras
verduras. Sólo cuando se cortan o desmenuzan las verduras
se liberan sus compuestos aromáticos y bioactivos:
isotiocianatos, tiocianatos e indoles.
Se les atribuye efectos anticancerígenos y eliminadores de
microorganismos indeseables. Son efectivos en infecciones
urinarias (rábano y berros).
El aceite de mostaza es una especie de antibiótico de amplio
espectro, actúa sobre el metabolismo de los
microorganismos impidiendo su normal desarrollo.
Tradicionalmente el rábano rusticano (picante), los berros y
la lechuga capuchina se han empleado en el tratamiento de
heridas e infecciones urinarias. Se ha calculado que la toma
de 10 a 20 g de rábano picante al din puede acabar con
infecciones bacterianas o micóticas (hongos); que la toma de
10 a 40 g de hojas de berros o de capuchina puede combatir
con éxito la cistitis. También se han conseguido efectos
positivos ante infecciones víricas.
El consumo de estos aceites penetrantes y picantes no debe
exagerarse, ya que su exceso puede irritar el estómago y los
intestinos.
Los glucosinolatos son sustancias liposolubles, se absorben
en el intestino delgado y se eliminan de forma prácticamente
inalterada por las vías urinarias y respiratorias. Este es el
motivo por el que los aceites aromáticos de las raíces y hojas
picantes de las plantas citadas son efectivos en las
inflamaciones de la vejiga urinaria y contra la tos.
Isotiocianatos (R-N=C=S)
Existen como sus glucosinolatos conjugados en una amplia
variedad de vegetales Crucíferos. Cuando se dañan o
rompen las células vegetales, la enzima mirosinasa es
liberada y cataliza la hidrólisis de los glucosinolatos
formando isotiocianatos por un arreglo tipo Lossen. Los
isotiocianatos son responsables, en parte del sabor agudo de
ciertos vegetales crucíferos. El consumo de cantidades
normales de vegetales como el berro o el repollo (col) libera
miligramos de isotiocianatos.
Los isotiocianatos están entre los agentes quimiopreventivos
más efectivos conocidos. Una amplia variedad de
isotiocianatos previenen el cáncer de diferentes tejidos
incluyendo el de pulmón, glándula mamaria, esófago,
hígado, intestino delgado, colon y vesícula biliar,
evidenciado en experimentos con ratas.
El estudio del mecanismo de acción ha demostrado que la
actividad quimiopreventiva de los isotiocianatos se debe a la
modificación favorable del metabolismo carcinógeno de la
Fase I y Fase II, que resulta en el aumento de la excreción
de los carcinógenos o desintoxicación y la disminución de
las interacciones carcinógenos-ADN. En la mayoria de los
estudios reportados, los isotiocianatos deben estar presentes
en el momento de la exposición al carcinógeno a fin de
observar la inhibición de la tumorogénesis.
Entre los isotiocianatos naturales se encuentra: el
fenetilisotiocianato, bencilisotiocianato. En la Tabla 1 se
presentan las principales fuentes alimentarias de
isotiocianatos.
Fenoles
En este grupo se incluyen los monofenoles, polifenoles,
flavonoides y taninos. Casi todas las frutas y vegetales
frescos, así como los granos de cereales, contienen
cantidades apreciables de fenoles naturales. Los tres grupos
más importantes de fenólicos dietéticos son los flavonoides,
ácidos fenólicos y los polifenoles. Los flavonoides son el
grupo más grande de fenoles vegetales y el más estudiado.
Los ácidos fenólicos forman un grupo diverso que incluyen
los derivados del ácido hidroxibenzoico y del ácido
hidroxicinámico. Los polímeros fenólicos (polifenoles),
comúnmente conocidos como taninos, son compuestos de
alto peso molecular que se clasifican en: taninos
hidrolizables y taninos condensados.
Los monofenoles presentan un solo grupo -OH en el anillo
aromático de benceno; ejemplo de ellos son: el p-cresol,
presente en frambuesas y zarzamoras; el 3-etilfenol y 3,4-
dimetilfenol responsables del gusto ahumado en ciertas
semillas de cacao.
Entre los polifenoles existen: los difenoles, con dos grupos -
OH en el anillo aromático de benceno, como la
hidroquinona el fenol simple más ampliamente distribuido;
y los trifenoles, con tres grupos -OH en el anillo aromático,
siendo el ácido gálico un ejemplo de estos, está presente en
forma esterificada en las catequinas del Té, en forma soluble
como ésteres del ácido quínico, o condensado en taninos
hidrolizables (ácidos tánicos), o derivados del ácido elágico.
La vainillina o 4-hidroxi-3-metoxibenzaldehido es otro
componente del grupo de los fenoles simples, y es un
saborizante popular.
Ejemplos de los derivados del ácido hidroxicinámico son
los ácidos p-cumárico, cafeico y ferúlico. Generalmente
están presentes en diversas formas conjugadas, siendo más
frecuentes como ésteres que como glucósidos. El miembro
más importante de este grupo, en los alimentos, es el ácido
clorogénico, un éster del ácido cafeico con el azúcar ácido
quínico, el cual es un sustrato clave para el empardeamiento
enzimático de manzanas y peras. También representa el 15%
del café instantáneo seco.
Los flavonoides son el grupo simple de fenólicos más
grande en los alimentos vegetales; son compuestos de bajo
peso molecular que generalmente existen enlazados a
moléculas de azúcares. Los flavonoides están agrupados en
antocianinas y antoxantinas. Las antocianinas son
moléculas de pigmentos rojos, azules y púrpuras. Las
antoxantinas, que incluyen flavonoles, flavonas,
flavanoles, e isoflavonas, son moléculas incoloras o de
colores que oscilan desde el blanco hasta el amarillo.
Los polifenoles tienen acción antioxidante, pueden reducir
la peroxidación de los lípidos. El consumo frecuente de
frutas y vegetales frescos se asocia con una menor
incidencia de cáncer en humanos y en carcinogénesis
experimental. Los polifenoles se hallan preferentemente en
las capas más superficiales de verduras, frutas, cereales y
otras semillas, para proteger de la oxidación los tejidos de
las capas inferiores. Son también anticoagulantes,
antimicrobianos, inmunoestimulantes y reguladores de la
presión arterial y de la glucemia.
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Las principales fuentes de Fenoles son: de Monofenoles, la
frambuesa y la zarzamora; de Polifenoles, el té; de Ácido
clorogénico, derivado del ácido hidroxicinámico, las
manzanas y peras. De Flavonoides: específicamente
Catequinas, las hojas de té verde; de Antocianinas, los
vegetales de color naranja brillante, rosado, escarlata, rojo
malva, violeta y azul, pétalos de flores y frutas de plantas
superiores. De Flavonoles: quercetina y su glucósido
rutina, muchos vegetales y frutas. De Polifenoles como el
ácido elágico, nueces, frutas, frambuesa.
En la Tabla 2 se muestran los fitoquímicos fenólicos más
importantes y sus fuentes.
.
TABLA 2 . Contenido de fitoquímicos fenólicos en algunos alimentosa
CLASE Y
SUBCLASE
EJEMPLOS DE
FITOQUÍMICOS ALIMENTO CON SU CONTENIDOb
FLAVONOIDES
Flavonoles Quercetina, Kaempferol,
Myricetina
Olivas (270-830), Cebolla (347), Col rizada (321), Lechuga (308),
Arándanos (249), Tomate cereza (17-203), Brécol (102), Manzana (21-72),
Judías verdes/amarillas (49), Hojas de nabo(48), Endivias (46), Té hojas
verdes (30-45 g/kg PSc), Jugo de manzana (6-52), Té negro infusión (20)
Flavonas Apigenina, Luteolina Apio celery (130), Olivas (6-29)
Flavanoles Catequina, Epicatequina Pera (70-420), Vino tinto (274); Té hojas verdes (128-226 g/kg PS); Vino
blanco (35), Manzana (23-30)
Isoflavonas Genisteína, Daidzeína Granos de soja maduros secos (888-2407), Nueces de soja (1437-2363),
Proteína vegetal texturizada (1175-1191), Harina de soja (1036-1778), Tofú
(280-499), Miso (256-540), Granos de soja maduros frescos (182-205),
Leche de soja (105-251), Tofú yogurt (151), Perro caliente de soja (116),
Queso de soja (7-14), Salsa de soja (13-23)
ÁCIDOS FENOLICOS
Hidroxicinámicos
Ácidos cafeico, clorogénico,
ferúlico y neoclorogénico
Blueberry (1881-2112), Cerezas dulces (290-1280), Pera (44-1270),
Manzana (2-258), Naranja (21-182), Patata blanca (100-190), Pomelo (25-
60), Jugo de Cerezas (124), Jugo de Manzana (9-114), Granos de café (56
g/kg PS)
Hidroxibenzoicos
Ácidos elágico y gálico Raspberry (19-102), Fresa (21-89), Jugo de Uva negra (79), Jugo de uva
verde (110)
TANINOS
Condensados Catequina, polímeros de
epicatequina
Lentejas (3800), Frijoles de ojo negro (141-1774), Uva oscura (43-64), Uva
clara (39-53), Vino tinto (2567), Vino blanco (239), Jugo de manzana (8-87)
a Contenido total de todos los fitoquímicos incluidos en la Subclase, no es de fitoquímicos individuales. Para fines comparativos
solo desde 1985 se reportan estudios donde los compuestos fenólicos se expresan como porcentaje del peso fresco del alimento.
b Miligramos por kilogramo de alimento o por litro de jugo.
c PS = Peso seco.
Fuente: KING, A and YOUNG, G. Characteristics and occurrence of phenolic phytochemicals. J. Am. Diet. Assoc. 99(2): 214.
Feb, 1999.
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Flavonoides o Bioflavonoides
a) Isoflavonoides (Genisteína y
Daidzeína)
La genisteina (4,5,7-trihidroxisoflavona) se ha demostrado
que actúa como agente quimiopreventivo ya que inhibe el
crecimiento de muchas células cancerosas en cultivos de
tejidos, independientemente de si las células contienen
receptores de estrógenos, en cánceres de mama, piel y colon.
Los experimentos han demostrado que la Genisteína es
absorbida eficientemente en el intestino, llevada al hígado y
excretada en la bilis como su 7-0-beta-glucurónido. Este
metabolito reinfundido era también bien absorbido en el
intestino distal. En sujetos humanos alimentados con una
bebida de soja por un periodo de dos semanas, los niveles
plasmáticos de Genisteína y Daidzeína determinados por
espectrometría de masa-HPLC oscilaron entre 0,55 y 0,86
micromoles, principalmente como glucurónidos y sulfatos
conjugados.
Aunque es improbable que los niveles plasmáticos de
Genisteína alcanzables con alimentos a base de soja, sean
suficientes para inhibir el crecimiento de células cancerosas
maduras establecidas en la mama, por mecanismos
quimioterapéuticos, estos niveles son suficientes para
regular la proliferación de células epiteliales en la mama y
de allí que pueda causar un efecto quimiopreventivo.
b) Quercetina (3, 3' , 4' , 5, 7-
pentahidroxiflavona)
Es un flavonoide vegetal del tipo Flavonoles ampliamente
distribuido en la mayoría de los vegetales y frutas, se puede
considerar un componente común de la dieta humana.
La Quercetina es un fitoquímico anticarcinogénico que
inhibe la proliferación y el crecimiento de las células
tumorales. Se ha demostrado que ejerce múltiples efectos
bioquímicos en las células de los mamíferos, incluyendo el
aumento de los niveles de AMPc, la inhibición de
actividades enzimáticas tales como las de la proteinquinasa
C, protein-tirosin-quinasa, y AMPc y GMPc fosfodiesterasas;
así como también la interacción con los sitios de enlace de
estrógenos tipo II. Estas acciones biológicas de la
Quercetina pueden explicar su predominante efecto
inhibitorio de las líneas de células derivadas de tumores y su
capacidad de detener las células tumorales en la fase GI o,
menos frecuentemente en la fase G2-M del ciclo celular.
Monoterpenos
Son isoprenoides simples de 10 carbonos. Entre ellos se
encuentran: el d-limoneno y el alcohol perílico.
Fuentes dietéticas del alcohol perílico son: las frutas cítricas,
cerezas, menta verde (Mentha viridis), eneldo (Anethum
graveolens) y la alcaravea (Carum carvi). Y del d-limoneno:
la más abundante es el aceite de piel de naranja (90-95% de
d-limoneno por peso). Otros aceites de cítricos son ricos en
d-limoneno.
Contienen propiedades quimiopreventivas y
quimioterapéuticas del cáncer de mama, piel, hígado,
pulmón y estómago.
Compuestos organosulfurados
Estudios epidemiológicos y de laboratorio indican que el
consumo de algunos organosulfurados puede tener acción
preventiva contra el cáncer.
Los compuestos sulfurados existen de forma natural en
muchos alimentos vegetales; además, muchos
organosulfurados se han considerado como aditivos
alimentarios reconocidos como seguros (GRAS, siglas en
inglés), entre ellos: el alil isotiocianato, alil mercaptano,
bencil disulfuro, bencil mercaptano, bencil sulfuro, butil
sulfuro, dialil disulfuro, dialil sulfuro, dimetil mercaptano,
furfuril mercaptano, metil mercaptano, metil 2-
metiltiopropionato, propil disulfuro, 2-tienil mercaptano, 2-
tieniltiol.
El ajo y otras especies de Allium se sabe que son fuentes
ricas de organosulfurados, incluyendo precursores del dialil
sulfuro y dialil disulfuro. Entre estos compuestos
organosulfurados presentes se encuentran: la alicina y aliina;
además de la alixina que es un compuesto fenólico.
Diversas revisiones han considerado la evidencia histórica
de que el consumo de ajo puede asociarse con una
disminución en la incidencia de cáncer. Existen estudios que
corroboran una relación inversa entre la mortalidad por
cáncer gástrico y el consumo de ajo en Italia y China.
Estudios más recientes no han encontrado asociación entre
el consumo de cebollas, puerros, o suplemento de ajo y la
incidencia de cáncer de pulmón o de mama.
El desarrollo de tumores de mama en ratones fue inhibido al
ser alimentados con ajo, pero no con ajo en el cual se
hubiera inactivado la aliinasa. Esto sugiere que la Alicina,
más bien que la aliina fue el agente quimiopreventivo.
No todos los efectos anticarcinógenos del ajo deben ser
atribuidos a los compuestos sulfurados. Se ha reportado
actividad antitumoral para la alixina, un compuesto fenólico.
Se ha estudiado más extensamente el dialilsulfuro, el cual,
en animales de laboratorio, inhibió la carcinogénesis
química en colon, hígado, esófago, pulmón y diversos
tejidos en un modelo multiórganos. También se ha reportado
ausencia de efecto protector para el colon. Se han notado
efectos protectores contra una variedad de carcinógenos
incluyendo: l,2-dimetil hidracina, benzo(a)pireno, 4-
(metilnitrosamino)-l-beta-piridil-l-butanona (NNK) y otras
nitrosaminas.
Se demostró la importancia de los grupos alilo en oposición
a los grupos propil saturados para los efectos de los
compuestos organosulfurados sobre la carcinogénesis.
Varios compuestos organosulfurados fueron examinados por
su capacidad de inhibir la carcinogésis inducida por nnitrosodietilamina,
y el más potente fue el dialil-disulfuro el
cual redujo los tumores de estómago hasta un 90%. El dialil
disulfuro dietético también disminuyó el número de
adenocarcinomas de colon inducidos por azoximetano en
ratas.
Parece ser que los compuestos que tienen el grupo alilo son
más efectivos en la quimioprevención del cáncer que los que
no presentan este grupo. El olor no es un prerrequisito para
la protección proporcionada por el ajo contra la iniciación de
carcinogénesis química. Aunque el compuesto hidrosoluble
S-alil-cisteína es efectivo para reducir el riesgo de tumores
inducidos quimícamente en animales de experimentación no
tiene efecto sobre tumores establecidos. Sin embargo, los
compuestos liposolubles como el di-alil disulfuro son
efectivos en reducir la proliferación de neoplasias.
6
Aunque la evidencia apoya los beneficios del ajo, se
necesita evidencia adicional para determinar la cantidad
necesaria mínima a ingerir para reducir el riesgo de cáncer y
las circunstancias bajo las cuales la ingesta reduce el riesgo.
Algunos autores han hallado que el consumo de 1,5 Kg/año
ha disminuido significativamente el riesgo de cáncer de
estómago en relación a un consumo inferior a 1 Kg/año. En
la República Popular china el consumo de 20 g/día
disminuye 13 veces el riesgo de mortalidad por cáncer de
estómago, frente al consumo de 1 g/día.
Fitoestrógenos (Isoflavonas y
Lignanos)
Se sabe que los estrógenos están implicados en la génesis y
progresión del cáncer de mama, aunque el rol preciso de los
estrógenos en dicha forma de cáncer permanece
desconocido. Los estrógenos son promotores cancerígenos
naturales del cuerpo humano (hormonas), su implicación
está demostrada en vivo y en vitro.
Los compuestos estrogénicos derivados de plantas, los
fitoestrógenos, influyen sobre el riesgo de cáncer de mama
en el sentido de que inhiben los efectos dañinos de los
estrógenos naturales del organismo humano. El grupo de
estrógenos vegetales incluye lignanos e isoflavonas (ej: la
genisteína). Las fuentes de lignanos e isoflavonas y sus
metabolitos incluyen los cereales, frutas, bayas, productos
de soja, semillas de lino y legumbres. La fuente más
importante son los granos de soja.
Los fitoestrógenos actúan como inhibidores de las proteasas
evitando que las células malignas puedan extenderse
rápidamente.
La función precisa de los compuestos fitoestrógenos en
afectar el riesgo de cáncer de mama es muy compleja.
Parece improbable que las mujeres estén expuestas a un
compuesto estrogénico simple ya sea bueno o malo, debido
a que generalmente las dietas son complejas y variadas. De
este modo, la exposición a compuestos fitoestrogénicos
probablemente es continua, con el balance de exposición
Bueno o Malo cambiando constantemente con la cantidad y
naturaleza de lo que se consume, y el momento en el que se
consume.
El consumo de una dieta que produzca exposición
estrogénica en una paciente postmenopáusica con cáncer de
mama, pudiera ser malo, con los efectos aparentes a corto
plazo. Una exposición similar en una mujer
postmenopáusica normal podría ser esencialmente buena,
para la reducción tanto de su riesgo de enfermedad
cardiovascular como de los efectos de la osteoporosis. En
una mujer más joven esta exposición puede tener pocos
efectos inmediatos, aunque pudiera funcionar como un
anticonceptivo si la exposición es suficiente. Sin embargo,
una exposición prolongada pudiera producir un aumento del
riesgo de cáncer de mama.
Una exposición antiestrogénica prolongada pudiera ser
buena para una paciente postmenopáusica con cáncer de
mama, mientras que puede aumentar el riesgo de
enfermedad cardiovascular y/o de osteoporosis en una mujer
normal postmenopáusica. Tanto las respuestas
antiestrogénicas como las estrogénicas pueden tener efectos
sobre la capacidad reproductiva de las mujeres
premenopáusicas.
El grado al cual cualquiera de estas interacciones biológicas
hipotéticas pudiera ocurrir depende de la duración de la
exposición, la afinidad y potencia de los estímulos
relacionados con cualquiera de los estrógenos endógenos, y
de la sensibilidad del órgano o tejido en cuestión. Como
parece probable que esto varíe de un individuo a otro, la
determinación del papel o contribución de una exposición
fitoestrogénica durante la vida de un individuo a su riesgo
de cáncer de mama puede ser muy difícil.
Saponinas
Se hallan ampliamente distribuidas en el reino vegetal,
especialmente entre las legumbres. En un principio se
consideraron nocivas para la salud ya que pueden dañar los
glóbulos rojos de la sangre, pero en la actualidad se destaca
su efecto positivo. Debido a que las saponinas sólo son
absorbidas en cantidades ínfimas por el intestino, actúan
especialmente en la luz del tracto gastrointestinal. Se les
atribuye un efecto protector del cáncer de estómago e
intestinos. Ejercen además un efecto inhibidor sobre ciertos
microorganismos, reducen la colesterolemia y son
antiinflamatorias.
Las saponinas presentes en las legumbres ejercen, así
mismo, una influencia sobre diversos factores imnunitarios,
actúan sobre determinados tipos de células haciendo que se
produzcan más anticuerpos. Se ha podido observar, en
estudios con animales de experimentación cómo se han
resuelto con éxito infecciones víricas del tipo de la rabia,
cuando se añadían saponinas en su comida. Otros estudios
han probado que animales con consumo de saponinas
presentaban en la sangre niveles hasta 100 veces superiores
en anticuerpos que sus compañeros alimentados con una
dieta normal.
Las saponinas son capaces de captar y combinarse con el
colesterol alimentario en el intestino e impedir así que pueda
llegar a la sangre. Además, pueden captar también ácidos
biliares primarios y facilitar su eliminación del cuerpo. Los
ácidos biliares, una vez que han cumplido su función en la
digestión de las grasas, son absorbidos en el intestino y
utilizados de nuevo. Sin embargo, si se combinan en el
intestino con las saponinas presentes se forman moléculas
tan grandes que son incapaces de atravesar los canales de las
células intestinales y terminan por ser eliminados con las
heces. En consecuencia, las células del hígado deben
producir una nueva cantidad de ácidos biliares a partir del
colesterol que toman de la sangre, lo que va a determinar
que disminuyan los niveles de colesterol en ella. Por todo lo
anterior, las saponinas junto con las fibras vegetales
disminuyen los niveles de colesterol en sangre.
En la Gráfica Nº 2 puede observarse la forma de actuar de
las saponinas y fibra dietética sobre los niveles de colesterol
en sangre.
Carotenoides
Se encuentran ampliamente difundidos en el reino vegetal,
en forma de pigmentos rojos, naranjas y amarillos. El más
conocido es el beta-caroteno, que se encuentra en casi todas
las frutas y hortalizas de color anaranjado, así como en las
verduras (hojas verdes), constituyendo un precursor de la
Vitamina A. Los carotenoides protegen las células vegetales
de la oxidación y, por consiguiente, de su descomposición.
En el organismo humano también actúan como
antioxidantes, que protegen las membranas celulares de la
acción de los radicales libres.
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El nombre de radical libre se debe a su estructura química.
Los radicales libres se caracterizan por disponer de un
enlace libre, un electrón libre, responsable de su efecto
agresivo: el estrés oxidativo. Desde el punto de vista
químico la cesión (aunque involuntaria) de un electrón es
una oxidación, y los radicales se comportan atrapando
electrones de otras moléculas y convirtiéndose en un radical.
De esta forma pueden originarse verdaderas reacciones en
cadena, en las que se forman cientos de radicales libres.
Estas reacciones solo pueden verse interrumpidas si se
combinan dos radicales entre ellos o con una sustancia
antioxidante. Los carotenoides son sustancias antioxidantes
que impiden la oxidación captando los radicales y
volviéndolos inocuos. En la Gráfica Nº 3 se puede observar
como los radicales libres atacan a las células y de qué
manera actúan los antioxidantes.
Este fenómeno que parece tan peligroso es un hecho
totalmente cotidiano que forma parte de la vida. La
presencia generalizada de los radicales no puede evitarse.
Algunos se forman en procesos metabólicos normales; otros
alcanzan nuestro organismo a través de la alimentación y del
aire que respiramos. El consumo de tabaco, la
contaminación del aire y la toma de medicamentos
potencian su efecto nocivo.
Los radicales libres destruyen las paredes celulares,
inactivan enzimas, debilitan la capacidad defensiva y dañan
el material genético-hereditario (uno de los primeros pasos
para enfermar de cáncer). Así pueden ser los causantes de
enfermedades como: arteriosclerosis, asma, padecimientos
articulares crónicos, angiopatía diabética, trastornos del
sistema nervioso central (como Alzheimer, Parkinson),
envejecimiento de la piel, cataratas, cáncer, reuma,
debilitamiento del sistema inmunitario y anemia falciforme.
Se ha demostrado que los carotenoides son especialmente
útiles frente a determinados tipos de cáncer (estómago y
pulmón) y frente a la arteriosclerosis. Los carotenoides dan
lugar a que se forme en nuestro organismo una mayor
cantidad de anticuerpos que actúan de forma especifica
contra las sustancias o elementos extraños que puedan
afectarnos.
El Instituto Americano del Cáncer recomienda tomar a
efectos preventivos de 5 a 6 mg de carotenoides al día. La
Sociedad Alemana para la Alimentación considera
suficiente un aporte de 2 mg/día.
Los carotenoides evitan que las células malignas puedan
extenderse rápidamente. Los carotenoides y la Vitamina A
controlan el crecimiento celular favoreciendo la formación
de canales por los que dos células van a ponerse de acuerdo
en su crecimiento. Así es posible controlar células malignas
en conexión con el sistema de comunicación celular de tal
modo que el crecimiento del tumor puede detenerse o
limitarse (Ver Gráfica Nº 4).
Fitosteroles
Se encuentran principalmente en semillas oleaginosas como
las de girasol, sésamo y soja. Su estructura molecular es
bastante parecida a la del colesterol, sin embargo, ejerce un
efecto contrario a éste, los fitosteroles pueden disminuir las
cifras de colesterolemia y ejercer un efecto protector sobre
el cáncer de colon.
Sus propiedades reductoras de los niveles de colesterol han
determinado que, los fitosteroles se empleen incluso como
medicamento en personas con riesgo de infarto de miocardio
(bastan 3 g de esteroles vegetales al día). Los fitosteroles
son particularmente activos en el intestino, en él separan el
colesterol por cristalización y hacen imposible su absorción
intestinal. Además actúan sobre el metabolismo del
colesterol en el hígado, inhibiendo una enzima clave que
interviene en su formación.
Los aceites vegetales de trigo, sésamo y girasol prensados
en frío contienen cantidades importantes de fitosteroles. Las
semillas de las calabazas contienen fitosteroles que
intervienen en el mecanismo de la micción; también se han
utilizado para combatir ciertos parásitos intestinales,
especialmente tenias o solitarias. En Medicina Naturista se
prescriben en padecimientos de vejiga y próstata. Para
asegurar su efectividad es aconsejable se adquieran en
farmacias o herboristerías donde esté asegurado su control.
Dosis: Para la prevención de trastornos prostáticos basta
tomar 1 cucharadita de pipas (semillas) de calabaza dos o
tres veces al día. Para los parásitos intestinales, en niños,
200 a 400 g de semillas molidas, mezcladas con un poco de
leche y miel (formando papilla); en adultos, 1 puñado de
semillas diarias durante 2 semanas o 30 g de aceite de
semillas de calabaza de una sola vez. Acto seguido,
conviene tomar un laxante para la expulsión de los parásitos.
Ácido fítico (Fitatos)
Presente en las capas más superficiales de cereales,
legumbres, frutos secos y semillas oleaginosas. En la planta
actúa como reservorio de fósforo. Durante mucho tiempo se
lo consideró una sustancia indeseable por su capacidad para
fijar minerales como el hierro, magnesio y cinc en el
intestino, e impedir su aprovechamiento por el organismo
humano. Actualmente se aprecia su influencia sobre el nivel
de glucemia y su efecto positivo sobre el cáncer.
Los fitatos presentes en la alimentación (en experimentos
con ratas) captan y bloquean los radicales férricos
promotores de cáncer y evitan el desarrollo de la
enfermedad.
La alimentación vegetariana más integral, suele aportar unos
2500 mg de ácido fitico al día; las dietas mixtas solo
consiguen llegar a 300-1300 mg diarios.
Los fitatos actúan positivamente sobre los niveles de
glucemia. Actúan en la digestión de los almidones. En el
tubo digestivo y por acción enzimática el almidón es
fraccionado o disgregado en sus componentes más
elementales (glucosa) que luego pasan a la sangre,
alcanzando una determinada concentración (glucemia). La
digestión de los almidones empieza en la boca; en la saliva
se encuentra una enzima (amilasa salival) que rompe las
largas cadenas moleculares del almidón en pequeños trozos.
Los fitatos dificultan la acción enzimática. Este efecto, que
podría considerarse indeseable, es bastante útil en el caso de
hiperglucemia. Al encontrarse entorpecida la hidrólisis del
almidón, las moléculas de glucosa resultantes, tardarán más
tiempo en alcanzar el torrente circulatorio y, por tanto, los
niveles de glucemia se incrementarán más lentamente. Estas
fitosustancias no deberían faltar en la dieta de diabéticos ni
en la de personas con grandes posibilidades de padecerla
(grupos de riesgo).
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Inhibidores de proteasas
Se encuentran en todas las legumbres, pero sobre todo en la
soja. Se encargan de que las semillas no hagan uso de sus
reservas proteicas hasta su germinación.
Pueden inhibir también enzimas proteolíticas por lo que,
hasta hace poco, se las consideraban sustancias nocivas. En
la actualidad se ponderan sus efectos: protectores del cáncer,
antioxidantes, reguladores de la glucemia y
antiinflamatorios.
Sustancias bioactivas presentes en
alimentos fermentados (Bacterias
ácido-lácticas)
Las fitosustancias secundarias presentes en los alimentos
vegetales, no son los únicos elementos bioactivos
beneficiosos para la salud, presentes en nuestra
alimentación. Deben considerarse como sustancias
bioactivas también a: la fibra dietética, presente en los
vegetales, y las Bacterias ácidolácticas, presentes en
alimentos fermentados.
Alimentos como el yoghurt, otras leches fermentadas, la
nata ácida, el choucroute o col ácida y otras verduras
acidificadas (encurtidos), deben su fresco sabor y su larga
estabilidad y conservación a las bacterias productoras del
ácido láctico que contienen. En el interior de nuestro
organismo estas bacterias constituyen, junto con otros
microorganismos, la flora intestinal, y ejercen una
importante función defensiva. Recordemos que en el
intestino se halla una parte importante de nuestro sistema
inmunodefensivo. Es muy posible que los lactobacilos
activen determinadas células inmunitarias del intestino para
que produzcan mayor cantidad de anticuerpos tipo IgA
(Inmunoglobulina A). La ingestión de estas bacterias hace
aumentar significativamente la cifra de anticuerpos en el
intestino. Esto significa que el sistema inmunitario queda
reforzado y mejor preparado para acabar con posibles
agentes patógenos invasores. Además las bacterias ácido
lácticas producen las llamadas bacteriocinas y otros
compuestos que pueden convertir en inocuas las bacterias
indeseables. Algunos estudios en humanos han demostrado
una elevación en la producción de linfocito-gammainterferón
en jóvenes humanos adultos que consumen dos
tazas de yoghurt al día.
El efecto positivo del yoghurt depende del tipo de bacteria
empleada en su elaboración y de la cantidad de gérmenes
vivos que se encuentren en él. Las bacterias vivas del tipo
Lactobacillus casei GG son las que se han mostrado más
efectivas contra gérmenes patógenos en el intestino. El
tratamiento con calor que se aplica en la mayoría de los
yogures destruye su actividad bacteriana, y por consiguiente,
se pierde el efecto protector contra el cáncer.
No existen estudios sobre el efecto inhibidor bacteriano de
las verduras acidificadas (encurtidos), debido a lo
restringido de su consumo. La moderna investigación del
cáncer pone de manifiesto que tanto el yoghurt como el
choucroute (col fermentada) y el zumo de remolacha roja
fermentada, pueden inhibir el crecimiento tumoral en
animales de experimentación. Otros productos lácteos
fermentados como la leche "cortada" y el kefir carecen de
dicha propiedad. Así, los científicos creen que la influencia
sobre el cáncer no se debe tanto al ácido láctico obtenido,
sino a la presencia de determinadas bacterias como las que
se encuentran en el yoghurt. Dichas bacterias son
especialmente efectivas si el tumor está en sus fases iniciales
de desarrollo; una vez extendido la ayuda proporcionada por
las bacterias es mínima. También pueden impedir que se
formen sustancias cancerígenas a partir de sus precursoras
(efecto preventivo). Existe evidencia convincente generada
en sujetos humanos que muestra que algunos cultivos
lácticos pueden alterar la actividad de algunas enzimas
fecales que se consideran juegan un papel en el desarrollo
del cáncer de colon. No se sabe exactamente cómo, sin
embargo, es probable que los cultivos lácticos capaces de
sobrevivir en el intestino produzcan ácidos orgánicos que
disminuyan el pH del mismo y sus contenidos. Esto podría
efectivamente cambiar el ambiente que conduce a una
actividad metabólica alterada de otros microbios residentes.
Así mismo, los lactobacilos se muestran especialmente
efectivos en infecciones del área genital de la mujer;
investigaciones llevadas a cabo confirman que el consumo
de yoghurt disminuye significativamente el número de
infecciones y alivia los síntomas. También en problemas de
intolerancia a la lactosa, ya que los cultivos ácido lácticos
digieren la lactosa presente en los alimentos consumidos. En
diarreas, disminuyen los síntomas y duración del proceso, y
ciertas cepas de cultivos bacterianos parecen tener efecto
antidiarréico. En la reducción del colesterol plasmático, no
existe evidencia científica que apoye cual es el mecanismo
de acción.
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